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El río de las calamidades

A las ya reconocidas dificultades que afronta el río Bogotá, se suma ahora la inminente imposibilidad de ejecutar el Plan de Saneamiento previsto por el Gobierno Nacional y las autoridades ambientales responsables de esta corriente, de confirmarse la sanción impuesta por la Superintendencia de Servicios Públicos Domiciliarios contra la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR).

25 de junio 2007 , 12:00 a.m.

La Superservicios alega que la CAR no es competente para operar infraestructura para el saneamiento de aguas residuales por ser responsabilidad exclusiva de las Empresas de Servicios Públicos. No obstante, la ley 99 de 1993 establece que como administradoras del recurso hídrico, las Corporaciones Autónomas Regionales del país estamos en la obligación de acometer acciones de saneamiento básico para disminuir los niveles de contaminación de las fuentes de agua e invertir y operar infraestructuras para la descontaminación del recurso hídrico; situación que no nos convierte en empresas de servicios públicos domiciliarios.

Además, el Consejo de Estado, en consulta del 3 de diciembre del 2001, concluyó que “las Corporaciones Autónomas Regionales tienen competencia para la construcción, mantenimiento, administración, ejecución y operación de obras de infraestructura necesarias para la defensa y protección o para la descontaminación y recuperación del medio ambiente y los recursos naturales renovables, las cuales, dentro de su función de saneamiento básico y mejoramiento ambiental, pueden comprender la ejecución de obras de acueductos urbanos y rurales, alcantarillado, tratamiento de aguas y manejo y disposición de desechos líquidos y sólidos...”.

El salvamento del río Bogotá ha hecho parte de las prioridades del Plan Nacional de Desarrollo, ha generado dos documentos Conpes (3320 y 3463) y está en la agenda de los gobiernos nacional, departamental y distrital. Ello hace suponer que es un asunto que compromete a todos los colombianos.

Sin embargo, la CAR es la única entidad que durante 14 años le ha apostado a la recuperación de las cuencas alta y media del río Bogotá con la construcción y operación de sus 25 plantas de tratamiento de aguas residuales, el mantenimiento del Distrito de Riego la Ramada, la ejecución de obras de adecuación hidráulica, la recuperación de suelos y la construcción de la planta de tratamiento de El Salitre, entre otras, con inversiones del orden de 500 mil millones de pesos.

La decisión equívoca de la Superservicios tiene hoy a la CAR abocada, no solo al pago de una multa de 25 millones de pesos, sino a la suspensión inmediata de la operación de las plantas de tratamiento de aguas residuales, lo que ocasionaría, en términos generales: * Riesgos a la salud pública de los habitantes de las cuencas alta y media del río Bogotá.

* Revisión de las concesiones de agua del río Bogotá (suspensión por calidad del recurso hídrico).

* Suspensión de operaciones en el Distrito de Riego la Ramada por contaminación del recurso hídrico Bogotá.

Adicionalmente, la CAR ve con preocupación que las inversiones definidas en el Plan de Acción Trienal (PAT) 2007-2009 para saneamiento básico, con las cuales se reduciría el índice de escasez por calidad, no se puedan ejecutar, desfinanciando los proyectos que se venían ejecutando con el Distrito Capital y los demás municipios, situación que, a su vez, pondría en riesgo la política del Gobierno Nacional en el desarrollo de los Planes Departamentales de Agua que se acometerán con la colaboración de recursos provenientes de las CAR.

Este es un tema que nos obliga a poner sobre la mesa argumentos técnicos, jurídicos, económicos y ambientales al más alto nivel de responsabilidad con la comunidad. Es un debate que apenas comienza.

* Director General de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR)