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¿Alguna vez no hubo Internet?

25 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Internet ha permeado tanto la vida de los seres humanos que, similarmente a como ocurre con el teléfono, la radio o la televisión, pasar unos días sin ese servicio fue insoportable, gracias a la caída del cable submarino Arcos.

Scott McNealy, alto ejecutivo de Sun Microsystems, dijo alguna vez en una conferencia que la necesidad de poderse conectar a Internet iba a ser tan indispensable como la de levantar un teléfono y oír el pito que permite hacer llamadas. ¿O acaso no entra uno en pánico cuando se quiere llamar a alguien y el teléfono está mudo o la señal de televisión no entra? En estos días en los que la mayoría de hogares estuvieron sin Internet surgió la reflexión sobre cómo eran aquellos tiempos pasados en que ni siquiera existía la red mundial de computadores, en que no se podían hacer compras electrónicas o leer los periódicos de todo el mundo sin levantarse del escritorio. ¿Y qué tal pensar en los días en que no existían el correo electrónico ni el chat, herramientas indispensables para comunicarse remota y asincrónicamente con otras personas? O como le sucedió a alguien, que no pudo ir a cine por la costumbre de buscar las películas, funciones y teatros en las páginas de Internet. Hasta eso llegamos.

Las cosas pesan mucho más de lo que se cree por el solo hecho de ser transparentes en la vida cotidiana. Su valor o peso no se aprecian sino cuando no se cuenta con ellas. Esto sucedió con Internet. No tenerlo disponible es casi una tortura. No es difícil deducir que algo similar ocurre con el teléfono o con el celular. Ya están tan imbuidos en nuestras vidas que cuesta imaginarse que hubo una época en que no existían y que la vida seguía, como si nada. Los humanos tenemos una gran capacidad de absorber las nuevas tecnologías hasta hacerlas absolutamente necesarias e indispensables, llegando al punto de olvidarnos de aquellos tiempos anteriores en que la vida era totalmente diferente.

Por otro lado, el no contar con el servicio de Internet permitió hacer cosas que, por lo menos en mi caso, hacía rato no hacía como leer revistas o ver televisión sin estar interrumpiendo permanentemente actividades por estar navegando en el ciberespacio.

Pero bueno, afortunadamente el servicio ya regresó después de una muy sentida ausencia de casi cinco días. Volveré a mi costumbre de leer, ver televisión y navegar por Internet simultáneamente y, además, voy a hacer fuerza para que las companías prestadoras del servicio piensen en los usuarios e implementen redundancia en sus canales o backbones para que esto no vuelva a suceder.