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Suben quejas por viviendas mal construidas en Bogotá

Las quejas por viviendas mal construidas en Bogotá se dispararon en los últimos tres años, según cifras de la Personería Distrital y la Alcaldía Mayor, que le reclamaron a los constructores más “calidad” al hacer sus proyectos.

25 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Mientras en el 2003 se radicaron 100 reclamos por este motivo ante la Dirección de Control de Vivienda de la Alcaldía Mayor, el año pasado fueron 460.

Eso sin contar con las quejas radicadas en la Personería, que muestran un incremento igual de dramático: en el 2004 se recibieron 587, en el 2005 fueron 1.006 y el año pasado, solo en los primeros cinco meses, se contabilizaron 525 cartas de protesta.

El personero delegado para el Medio Ambiente y el Desarrollo Urbano, Marcelino Sánchez, dice que está claro que algunos constructores “levantan casas y apartamentos sin especificaciones técnicas, con materiales no ideales y con mano de obra no calificada”.

Las principales fallas .

Según una veeduría que realizó el organismo de control a finales del año pasado, los reclamos más frecuentes se dan por humedad, grietas, malos acabados, filtraciones de aguas lluvias y fallas en las instalaciones eléctricas o hidrosanitarias.

Sánchez advirtió además que cada día son más frecuentes los reclamos por “publicidad engañosa” por parte de los constructores.

“En algunos casos, ofrecen el apartamento con parqueaderos para los visitantes, pero luego los compradores se dan cuenta que no es así porque han vendido los cupos a particulares”, señaló el personero delegado.

EL TIEMPO conoció que, entre el 2004 y abril del 2006, la Alcaldía Mayor había impuesto más de 474 millones de pesos en multas por deficiencias constructivas, luego de fracasar la vía de la conciliación entre los urbanizadores y los afectados.

Sin embargo, el recaudo de esos castigos ha sido pobre: solo se han cancelado 73 millones de pesos.

Afecta a todos los estratos En este punto, la Personería advirtió que “en algunos casos los constructores disuelven las uniones temporales creadas para desarrollar las urbanizaciones, con lo cual diluyen la responsabilidad”.

Un estudio de la Alcaldía revela que los errores en la construcción afectan por igual a todos los estratos, aunque el promedio anual perjudica, en su mayoría, a los estratos 2, 3 y 4 (ver gráfico).

Por localidades, las diez más afectadas son Suba, Usaquén, Bosa, Fontibón, Kennedy, Usme, Engativá, Teusaquillo, Barrios Unidos y Chapinero.

Además, según el reporte oficial, las firmas constructoras más sancionadas en Bogotá son Albaida, Colpatria, Bolívar, Canales Andrade, CMT Finca Raíz, Marval, Cusezar, Balcones de San Carlos, Construdiseño y Mazura Villegas.

Francisco Hernández, director distrital de Control de Vivienda, explica que las quejas han aumentado proporcionalmente con el repunte de la construcción (30 por ciento en el país en el último año), pero también porque las personas conocen cada vez mejor sus derechos y las formas de reclamar cuando algo no queda bien (ver recuadro).

Dos caras de una moneda Eduardo Romero, director jurídico de la firma Pedro Gómez y Cía., reconoce las fallas en las que pueden incurrir algunas veces, pero advierte que –en ocasiones– “los reclamos de las personas son muy subjetivos y no obedecen a fallas estructurales reales”.

En eso coincide el diseñador Konrad Brunner, ex presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos, quien señala: “Está claro que varios constructores en Bogotá economizan de la peor manera y hacen cosas muy mal hechas, perjudicando a los compradores. Pero también hay que reconocer que algunas personas hacen reclamos sin razón alguna. Por ejemplo, cierran las puertas bruscamente, destruyen las paredes y luego reclaman airadamente por supuestas grietas y otras fallas estructurales”, dijo Brunner.

Por su parte, la directora de la regional Cundinamarca de la Cámara Colombiana de Construcción (Camacol), Sandra Forero, explicó que las deficiencias se dan por múltiples causas.

Entre ellas subrayó “la existencia de un proceso constructivo inadecuado, donde se incluye la mano de obra y la calidad de los materiales”.

La dirigente gremial señaló que en septiembre del año pasado, y ante los problemas, consultaron las quejas radicadas en la Alcaldía y notaron que el 60 por ciento de ellas ameritaba, cuando menos, iniciar un trámite de investigación.

Dijo que las “empresas constructoras de Bogotá están en permanente proceso de mejoramiento y han fortalecido sus servicios de ‘postventa’ y de atención al cliente”.

Sin embargo, otra realidad padecen los afectados. El edificio de Martha Prieto, en Suba, se desmorona a pedazos. Su casa está llena de grietas y lleva dos años reclamando, sin que hasta ahora haya logrado obtener ninguna respuesta concreta.

Para reclamar, ¿a quién se recurre?.

Dirigirse a la Dirección Distrital de Control de Vivienda, en la avenida Caracas No. 53-80. La otra opción es ir a la Personería Distrital, en la carrera 7 No.21-24.

En ambos casos, expertos de la Alcaldía ordenar estudiar el caso y visitan la vivienda.

Si efectivamente hay fallas, citan a la firma constructora para que rinda las explicaciones y se propone una conciliación.

Ese camino suele durar, en promedio, unos cuatro meses.

La Alcaldía impone una sanción en caso de que no se cumpla lo acordado.

Cuando no hay conciliación, la Alcaldía profiere una multa contra el constructor, que puede llegar hasta los 42 millones de pesos.

Y si el constructor no la paga, se le imponen multas sucesivas.

Otros afectados prefieren recurrir a la vía judicial e inician procesos civiles, que suelen demorarse varios años.

Expertos suelen recomendar que a la hora de comprar vivienda, hay que estudiar la trayectoria de la firma constructora, pues hay muchas ‘piratas’.

Además, exigir un acta de entrega detallada al momento de adquirirla.

250 Las quejas radicadas en la Alcaldía, en lo corrido del año, por errores de constructores.

14,3% Los cálculos del crecimiento de la construcción en Bogotá en el último año, según Camacol.