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Entre el respeto y el trabajo

Mientras alista la masa de hojaldre para preparar una torta de frutas, Luis Benedo demuestra que tiene talento para alcanzar su meta: ser chef profesional.

24 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Este joven padece parálisis facial, no tiene tres costillas ni su mano derecha. Al nacer, los médicos le pronosticaron pocos días de vida.

Hoy tiene 23 años y está a punto de graduarse como bachiller técnico en alimentos en el Centro de Aprendizaje y Nivelación Escolar (Cane), ubicado en el kilómetro cuatro de la vía que de Cota (Cundinamarca) conduce a Siberia.

Como él, hay 185 alumnos que no solo comparten aula de clase. También su discapacidad física, retardo mental leve y dificultades de aprendizaje causados por diferentes síndromes y traumas.

Luis Benedo lleva cinco años estudiando en Cane. Sus compañeros lo escogieron como personero y por sus logros académicos, sus profesores y los directivos del lugar le dieron el reconocimiento de banda de excelencia.

“En el transcurso de este tiempo mi timidez y miedo desaparecieron; ahora soy respetado y querido por las personas que me rodean. Esto es muy gratificante”, asegura.

La Corporación Educativa Cane está integrada por un equipo liderado por las psicólogas Rosa Prada y Luz Elena Neira, quienes acompañan a niños y jóvenes con discapacidades físicas y cognitivas y buscan la financiación de sus estudios.

A pesar de que los gastos de matrícula son muy bajos, la gran mayoría de alumnos provienen de familias de escasos recursos.

Hay 25 docentes entre psicólogos clínicos y educativos, terapistas de lenguaje y ocupacionales, fisioterapeutas, educadores especiales, pedagogos e instructores de modistería, carpintería y artesanía, entre otros.

En Cane, los niños son nivelados de acuerdo con sus conocimientos y no con su edad o condición socioeconómica. La mayoría de estudiantes son de estratos uno al tres.

En el 2003 se creó un programa de subsidio financiero, apoyado por el proyecto de reciclaje de papel de archivo. Hoy cobija a 35 estudiantes.

Método de enseñanza De transición a quinto, los alumnos toman talleres que facilitan el proceso de aprendizaje. Incluyen terapia del lenguaje y ocupacional, estimulación multisensorial y lúdica.

De sexto a octavo desarrollan sus habiliades y destrezas teórico-prácticas.

Y de noveno a once, según los intereses y capacidades, toman talleres en alimentos, diseño textil, maderas, artesanía, mantenimiento de computadores, jardinería, huerta, arte, cosmética y reciclaje.

- Programa universitario Juan Carlos Mateus tiene retraso mental leve.

Va en tercer semestre de su carrera técnica en gestión empresarial y de procesos administrativos. Desde marzo trabaja en una multinacional alemana que fabrica envases para medicinas.

“Lo que más me gusta hacer en la empresa es confirmar y organizar pedidos”, dice Juan Carlos, quien en el 2006 ingresó al programa Unifee, que capacita y vincula al mundo laboral calificado a jóvenes y adultos con retraso mental.

Daniel Giraldo y Carlos Gómez, sus compañeros de clase, son empleados en una compañía que elabora tarjetas inteligentes.

“Trabajamos lunes y jueves de ocho de la mañana a cuatro de la tarde.

Colaboramos en la impresión y organización de las tarjetas”, dicen.

El programa universitario evita que los jóvenes bachilleres con discapacidad física y mental sean desempleados y desescolarizados.

“Unifee los vincula en procesos administrativos, de prestación de servicios y de expresión artística”, dice José Forero Ayala, rector.