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Terapia integral, la mejor ayuda para pacientes renales

Todas las noches en su casa, sagradamente, se sienta junto a una máquina que le ayuda a eliminar los desechos y el exceso de líquido de su cuerpo. Sin esta rutina, Rosalba Jiménez, paciente con insuficiencia renal crónica, diagnosticada hace ocho años, no podría vivir.

24 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Una situación similar viven cerca de 16.000 colombianos con enfermedad renal terminal y que reciben terapia de hemodiálisis o de diálisis peritoneal.

Mientras algunos, como Rosalba, pueden hacerla en su propia casa (diálisis peritoneal manual o automatizada), otros deben asistir a una unidad renal.

Según la Asociación Colombiana de Nefrología e Hipertensión Arterial, Colombia es un país líder en América en este campo, garantizando una excelente atención clínica con altos estándares de seguridad que llevan al mejoramiento de su calidad de vida. Está al mismo nivel de Canadá y de algunos países de Europa, los cuales figuran como patrón de referencia en el tratamiento de esta enfermedad.

Este gran avance ha sido posible por el alto nivel científico de los especialistas encargados de este tratamiento, así como de los productos y la tecnología existente en el país y que se pone a disposición de los pacientes.

Enfermedad renal, grandes dimensiones Según lo revela un informe del Ministerio de Protección Social, en el país 11.239 personas del régimen contributivo reciben tratamiento de diálisis como consecuencia de la progresión de la Enfermedad Renal Crónica, sin embargo existe subregistro de la información.

El mayor número de pacientes en diálisis se encuentra entre los 50 y los 59 años, le siguen el grupo de 60 a 69 años y el de 40 a 49. El 68 por ciento de los pacientes son menores de 60 años, lo cual compromete su capacidad laboral constituyendo, a su vez, otra de las consecuencias que trae para estos pacientes la enfermedad.

¿Qué ocurre exactamente en estas personas? La falla renal se presenta cuando el funcionamiento normal de los riñones se ve afectado por factores como hipertensión, diabetes, infecciones renales, entre otras enfermedades.

Al haber una alteración, la sangre ya no es filtrada correctamente, se llena de sustancias tóxicas, dando lugar a la uremia, una sensación de malestar que se acompaña de sueño, debilidad, palidez, pérdida de apetito y de peso, confusión, náuseas y diarrea.

El exceso de líquido en el cuerpo, al no ser debidamente eliminado, provoca hinchazón en tobillos, manos, párpados, etc. También puede acumularse en los pulmones, lo que dificulta la respiración. Al haber poca producción de glóbulos rojos, el paciente presentará anemia, permanecerá pálido y tendrá una constante sensación de cansancio.

Existen dos tipos de terapias: la hemodiálisis, que a través de una máquina desplaza la sangre por unas líneas arteriovenosas hasta el filtro dializador que la limpia y la regresa al cuerpo. La cantidad de sangre que sale del cuerpo a la vez es pequeña y no supone ningún riesgo.

El procedimiento requiere como elemento básico un acceso vascular, el cual usualmente es un catéter ubicado en la vena yugular. Posteriormente, se construye una fístula arteriovenosa en la cual se ubican dos agujas que van conectadas a las líneas arteriovenosas ya descritas.

Normalmente, una persona recibe tres tratamientos por semana que duran alrededor de cuatro horas, y deben practicarse en la unidad renal.

La segunda opción es la diálisis peritoneal, la cual se realiza utilizando la membrana peritoneal –la capa de revestimiento de la cavidad abdominal– como filtro. Previamente, se debe implantar en el abdomen un catéter (tubo plástico o silicona) mediante una pequeña cirugía. Se introduce por el catéter una solución especial en la cavidad peritoneal.

Las toxinas y el exceso de líquidos son eliminadas a través de la membrana peritoneal hasta mezclarse con la solución de diálisis. La gran ventaja de esta alternativa está en que se puede llevar a cabo en casa manualmente o por medio de una máquina, lo cual constituye un valor agregado ya que permite al paciente más libertad y mejoramiento en su calidad de vida. Es una máquina segura, muy sencilla de operar y sólo necesita estar conectada a un punto de electricidad regulado para funcionar. En caso de que el flujo de energía se suspenda, posee un mecanismo que garantiza su funcionamiento durante un corto periodo.

Este procedimiento, además de permitirle al paciente y a su familia llevar una vida normal durante el día, facilita la adaptación sicológica a la terapia, ayuda a la reducción de la aparición de hernias, evita las fugas pericatéter y garantiza una mejor resistencia a la peritonitis, que por cierto, resulta ser uno de los temores más comúnes entre los pacientes.

La elección del tratamiento indicado depende de dos aspectos: la condicion física y sicológica de la persona y su entorno familiar y situación socioeconómica. También influye la distancia entre la casa y la clínica u hospital donde se encuentra la unidad renal y la disponibilidad de tiempo del paciente.

- LA CLAVE ESTÁ EN PREVENIR La idea no es solamente diagnosticarle al paciente la enfermedad y explicarle el nivel de esta, sino acompañar la prescripción médica de una completa asesoría y terapia integral.

Así lo confirma un informe del la Asociación Colombiana de Nefrología e Hipertensión Arterial, al indicar que el tratamiento debe ser interdisciplinario y a su vez, debe garantizar la calidad en la atención, reduciendo costos adicionales que se puedan generar en el manejo del paciente. “En el momento en el que el paciente ingrese a la terapia de diálisis, el equipo terapéutico debe propender por un tratamiento de la más alta calidad, consistente en el tiempo, y que dé respuesta a sus necesidades en términos de atención médica, asesoría por enfermería, trabajo social, nutrición y sicología, así como tratamientos complementarios y manejos hospitalarios”.

Por su parte, Konniev Rodríguez, presidente electo de la Asociación Colombiana de Nefrología e Hipertensión Arterial, insiste en la importancia de la promoción de hábitos de vida saludables que disminuyan el número de pacientes diabéticos e hipertensos que constituyen las principales causas de enfermedad renal en elmundo; diagnosticar precozmente la enfermedad renal con sencillos exámenes de laboratorio de sangre y orina; y por último, involucrar a los pacientes con la enfermedad renal en programas específicos para disminuir la progresión de la enfermedad y sus complicaciones.

Hoy Colombia cuenta con una herramienta más para la prevención: El Modelo de Salud Renal, que se desarrolló conjuntamente con el Ministerio de la Protección Social en el 2005 y que contempla la estructura para desarrollar una política de prevención de la enfermedad renal.

En lo mismo coincide Álvaro Cárdenas, paciente renal y Presidente de la Asociación Colombiana de Pacientes con Enfermedad Renal Crónica al expresar la importancia de que los colombianos aprendan a prevenir. “Con un simple control al médico general y no esperando hasta que se presenten los síntomas, podemos evitar que se desarrolle esta enfermedad. Recomiendo, también, cuidarse con la alimentación, evitando el exceso de sal y de condimientos en las comidas.

“Además, es fundamental que todas las personas practiquen deporte o ejercicio frecuentemente.

Otro consejo, es revisar la tensión, pues la hipertensíón es una de las causas de la enfermedad renal. Igualmente, los pacientes con diabetes deben mantener controlada esta enfermedad, ya que es un mal que puede desencadenar falla renal también”.

Agrega que es importante que el Gobierno, desde el ministerio, promocione campañas de prevención para que los colombianos aprendan cómo evitar la enfermedad renal.

- TESTIMONIOS DE VIDA Rosalba Jiménez es una paciente de 41 años, que recibe Diálisis Peritoneal Automatizada y está consciente de que para el control de su enfermedad debe seguir una dieta estricta y atender todas las indicaciones del nefrólogo.

“En este momento me siento bien porque yo misma me hago la diálisis, pero el temor que tengo es que me de peritonitis, así haga todo el procedimiento bien, como me lo indicó el médico, no estoy excenta de que algo pase, pero me siento segura ”, explica Rosalba.

Los pacientes saben que este tipo de tratamientos es la mejor ayuda para su situación. “Me sugirieron seguir con la Diálisis Peritoneal Automatizada, una excelente opción. Pienso que es lo mejor para nosotros, que somos pacientes renales, pues es algo terminal y de lo que no nos curaremos. Con esta diálisis hay esperanza de seguir viviendo más años y de paso mejora nuestra calidad de vida. No tengo que moverme de casa y lo puedo hacer tranquila en las noches y no estar yendo a la unidad renal”, expresa Jiménez.

Por su parte, Álvaro Cárdenas, de 46 años, asegura que se encuentra satisfecho con el sistema de salud colombiano, pues “es uno de los mejores, sobre todo para los pacientes renales porque nos dan tratamiento integral y atención oportuna, además hay tecnología muy avanzada. Sólo diría que falta un poco de prevención por parte de algunas EPS”. A Cárdenas se le diagnosticó la enfermedad hace 17 años y recibe hemodiális cada dos días, durante cuatro horas.

- CUIDADOS CLAVES EN LA TERAPIA Con el fin de evitar complicaciones a largo plazo, es fundamental tener en cuenta ciertos cuidados básicos, en la aplicación de la diálisis peritoneal.

Baño diario en ducha, nunca en tina, procurando no mojar la herida ni el orificio de salida. No deben mojarse al menos en los 10 días siguientes a la colocación del cateter.

Cambio de apósitos, realizado únicamente por personal cualificado, con técnica estéril, guantes y tapabocas.

Inmovilización del catéter, evitando torcerlo o tirar de él. Esto podría causar daños en el lugar de la salida y posteriores infecciones. Si esto ocurriera, acuda de inmediato a su unidad de diálisis.

Para mantener el catéter y el orificio de salida en buen estado es necesario seguir las siguientes recomendaciones de forma habitual.

Con manos limpias, revise su catéter, orificio de salida y túnel antes de iniciar el cuidado del mismo. Reporte a la Unidad Renal cualquier cambio.

Al realizar el baño diario en la ducha, no en tina, no olvide limpiar el orificio de salida con jabón desinfectante, preferiblemente líquido, y de uso exclusivo para su orificio. No use sustancias como alcohol ni soluciones yodadas etc, pues pueden dañar el catéter.

Enjuague con abundante agua potable o con agua hervida al clima.

Séquelo bien, con gasa limpia o toalla exclusiva para tal fin, y manténgalo siempre seco.

Fije el catéter con cinta adhesiva o un inmovilizador recomendado en la Unidad Renal. Si usa cinturón inmovilizador, cámbielo a diario.

Cumpla su tratamiento según lo indicado por el nefrólogo y recuerde que un orificio de salida infectado puede causar peritonitis, por lo que se recomienda que cada paciente revise a diario en torno a su orificio de salida la presencia de dolor, enrojecimiento y/o hinchazón.

Asociación Colombiana de Nefrología e Hipertensión Arterial Calle 94 No 15-32 Of. 309 tel. 6215193 e-mail: nefrologia1@etb.net.co www.asocolnef.org