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China, India y la dominación económica de E.U.

23 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Ustedes han escrito acerca de las razones de invertir en India y en China, pero no han dicho si creen que esos países pueden amenazar la hegemonía de Estados Unidos en la economía mundial. ¿Están en condiciones de hacerlo? Sahara Chhabra, Dallas No somos pronosticadores políticos o económicos, pero no hay necesidad de serlo para ver que, al menos en la actualidad, Estados Unidos cuenta con una robusta ventaja en la carrera por la hegemonía.

Nuestra economía es cinco veces más grande que la de China y casi 15 veces más que la de la India, pese a que tenemos una cuarta parte de la población de esos países. Eso solo puede dar a Estados Unidos una ventaja real en materia de proporcionar educación, cuidado médico y seguridad nacional.

Además de todas las otras cosas que permiten a un país prosperar.

Pero, “en estos momentos” no significa para siempre. Lo único que se requiere es una regla para trazar una extrapolación en línea recta que muestra que China y la India, con sus rápidas tasas de crecimiento, eventualmente se aparearán a Estados Unidos en términos de puro tamaño económico. Para China, eso podría ocurrir en el 2045, y para la India, unos 20 años después. Es por eso que muchos expertos pronostican que para mediados de este siglo, Estados Unidos irá a la saga de esas dos nuevas superpotencias.

Pero nosotros decimos que no hay que apresurarse tanto. Cálculos en línea recta acerca de Estados Unidos, China y la India son solo eso. Se parte de la hipótesis de que los tres países disfrutarán de ascensos suaves en su economía. Que no habrá recesiones, quiebras bancarias, crisis políticas o convulsiones sociales. ¿Cree que eso no ocurrirá? Pues para nosotros, eso es algo seguro. Debido al enorme experimento de China, que combina comunismo y capitalismo, a la burocracia y la corrupción en la India, y a las obligaciones de largo plazo de Estados Unidos en materia de programas sociales, es probable que las trayectorias de crecimiento sean en zigzag, en lugar de mantener un crecimiento constante.

Además, cálculos de línea recta no toman en cuenta las relaciones con otras partes del mundo, como el Medio Oriente, donde vínculos y amistades de un país con otro pueden cambiar en las próximas décadas.

Dada esa realidad, entonces ¿a qué panorama se podrá apostar en los próximos cincuenta años? ¿Será el crecimiento anual de Estados Unidos, del 3 por ciento, o el de China y la India al 8 por ciento? Nosotros optamos por Estados Unidos por una razón sencilla, pero indisputable. Su sistema, la suma de todas sus partes, funciona. Y cuando se quiebra, vuelve rápidamente a funcionar.

Creemos que el dominio económico de Estados Unidos no es simplemente resultado de que ha liderado la jauría durante mucho tiempo. Es acerca de cómo funciona como país. Estamos hablando, especialmente, de libertad y de estabilidad.

Los partidos políticos norteamericanos están en desacuerdo, y a veces lo demuestran de manera vehemente. Pero el gobierno no cesa de funcionar. Para hablar en líneas generales, el sistema de justicia en Estados Unidos es honesto. La atención a la salud, aunque incoherente a la hora de proporcionarla, está disponible para grandes capas de la población. Y aún cuando la educación en los colegios secundarios de Estados Unidos deja mucho que desear, tenemos, sin duda alguna, el mejor sistema de educación universitaria en el mundo, que produce los mejores graduados en ciencias y en ingeniería.

Estados Unidos tiene finalmente una ventaja competitiva que es, además de poderosa, única: su confluencia de empresarios brillantes, hambrientos, y de inversionistas ansiosos.

Sí, China y la India tienen personas ambiciosas que sueñan con crear sus propias compañías. Y, de manera creciente, cada vez más personas están obteniendo su oportunidad.

Pero ni China ni la India se acercan a Estados Unidos en términos de inversiones privadas. Y pasarán varios años de flujo de capital de riesgo antes de que los chinos finalmente abandonen su enfoque en relación al trabajo y acepten la innovación con un verdadero espíritu empresarial.

China enfrenta además otros desafíos. Aparte de su riesgoso experimento social, tiene una economía en la cual menos de una cuarta parte de sus habitantes participan. Su política de permitir solo un niño por pareja, está exacerbando el problema de una población que envejece con rapidez. Entre tanto, India continúa luchando con su abrumador número de pobres y el problema, antes mencionado, de la corrupción. Es cierto, la India es una democracia. Pero una democracia afectada por una profusión de divergentes partidos políticos.

Ahora bien, no estamos diciendo que el sistema estadounidense es perfecto o su economía invulnerable. Si usa nuevamente la regla, y hace una extrapolación con una línea recta, verá que el déficit del presupuesto explotará en el curso de los próximos 20 años.

De cómo Estados Unidos maneje ese problema con una combinación de impuestos y una política de gastos determinará el vigor de su motor de crecimiento.

Afortunadamente, el sistema estable, altamente adaptable de Estados Unidos, le ha permitido superar grandes problemas, desde la Depresión hasta la Guerra Fría. Por lo tanto, hay más razones para el optimismo que para la desesperación.

Al final, presumimos que el liderazgo económico de Estados Unidos continuará por la mayor parte del siglo, si no toda. Pero eso no significará que ‘dominará’, como lo fue a fines del siglo pasado.

Sin embargo, seguirá en ventaja hasta que otros países desarrollen un sistema económico y social que funcione tan bien. Existe mucho más en el futuro económico del mundo de lo que puede informar una línea recta de extrapolación.

Jack y Suzy Welch son autores del libro ‘Winning’. Pueden enviarles preguntas al correo electrónico Winning@nytimes.com.

El dominio económico de E.U. no es simplemente resultado de haber sido el líder durante mucho tiempo. Es acerca de cómo funciona como país. Estamos hablando de libertad y de estabilidad.”