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Cien años del helicóptero

Será pura coincidencia, pero no deja de ser elocuente que justo por los días en que cumple 100 años el helicóptero, uno de los medios de transporte más importantes de la historia, Colombia cierre un trato para comprar 15 Black Hawks (Halcones Negros), los helicópteros militares que han sido claves para cambiar el curso de la confrontación con la guerrilla en el país.

23 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Hace una semana se firmó el acuerdo con Sikorsky Aircraft, la compañía que ha provisto al país de otros 64 helicópteros de este tipo. El total del contrato, que incluye piezas de repuesto y el entrenamiento de los pilotos, es de 225 millones de dólares. Una suma que, con seguridad, jamás se le pasó por la cabeza a Maurice Léger, el lejano 13 de junio de 1907, cuando intentó elevarse a bordo de un aparato que impulsaban cuatro motores y dos hélices horizontales, el primer antecesor conocido del helicóptero.

Eran tiempos de aviación heroica; tres y medio años antes los hermanos Wright habían logrado que despegara un aeroplano. La máquina de Léger se levantó, permaneció brevemente en el aire y luego se inclinó y se precipitó a tierra. El aparato se estropeó sin remedio y su inventor nunca intentó nuevas peripecias. Pero se considera que ese día, hace exactamente cien años, nació el helicóptero, una nave destinada a revolucionar el transporte aéreo. La había soñado Leonardo da Vinci cuatro siglos atrás, y llegó a dibujarla como un gran tirabuzón, pero parecía imposible construir un modelo que volara.

En 1921, el español Juan de la Cierva desarrolló el autogiro, que solucionó el problema de estabilidad en el despegue vertical que había aquejado a los helicópteros primitivos. Aún demoró tres lustros más en aparecer el primer aparato similar a los actuales. Un laboratorio francés diseñó entonces una aeronave de rotor capaz de elevarse a 158 metros, desplazarse a 120 kilómetros por hora y mantener una autonomía de vuelo de una hora.

Con la llegada de la II Guerra Mundial ocurrió la habitual paradoja técnica: la destrucción del enemigo inspiró el avance tecnológico. En 1944 se produjo el primer rescate con helicóptero. Desde entonces, el peculiar aparato cumple múltiples funciones: ataque armado, rescates en lugares de difícil alcance y movilización de pasajeros u objetos sin llegar a tocar superficie alguna. Rascacielos, mares embravecidos, altas montañas y puntos asediados por diversos peligros han presenciado el exitoso desempeño del helicóptero.

El cine se encargó de ofrecer el escenario de la retirada estadounidense de Indochina, siempre asociado al angustioso ruido espasmódico del helicóptero.

Colombia tiene una deuda enorme con este medio de transporte. No solo porque es perfecto para su orografía, sino porque la flota de Black Hawks ha sido fundamental en la lucha que adelanta el Estado contra los grupos armados ilegales. Pese a haber dejado decenas de víctimas en accidentes lamentables, el saldo de vidas salvadas gracias a ellos es ampliamente favorable. Los pilotos colombianos están íntimamente familiarizados con su operación y en Tolemaida funciona un moderno taller de reparaciones. Suponemos que allí cortarán un ponqué con 79 velas en este mes de junio. Y Sikorsky puede darse por bien servida: además de la nuestra, ‘atiende’ a otras 25 naciones.

Como para celebrar el aniversario, Colombia adquiere, por 225 millones de dólares, 15 nuevos Black Hawks.