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‘Conducirás bien tu carro’

La Iglesia Católica acaba de divulgar unos nuevos mandamientos. No son estos un complemento de los de la Ley de Dios, que recibió Moisés en el monte Sinaí hace miles de años, sino una lista más moderna: se trata del decálogo del conductor de automóvil. Preocupado por el creciente número de accidentes y víctimas que arroja el mal uso del carro en el mundo, el Vaticano propagó el martes diez prohibiciones, advertencias o recomendaciones de indudable utilidad para el hombre del siglo XXI. Entre ellas, hay una transcripción literal del quinto mandamiento (“No matarás”), la reiterada condena de la soberbia (uno de los siete pecados capitales), la invitación a los jóvenes a no manejar cuando no están en condiciones (léase “embriaguez”) y varias invocaciones a la solidaridad en las vías.

23 de junio 2007 , 12:00 a.m.

El eco que ha tenido el decálogo del automovilista muestra hasta qué punto su expedición es una feliz iniciativa. Por un lado, se muestra así la Iglesia preocupada no solo por la teología y la moral sexual, sino por la vida cotidiana contemporánea. Por otro, no cabe duda de que influirá con sus consejos para que disminuya el elevado número de víctimas que arrojan los accidentes: 35 millones de muertos en el siglo XX y más de 1 millón 200 mil tan solo en el año 2000 (en Colombia, en el 2006 y lo que va corrido del 2007, son 4.147 accidentes, con saldo de 265 muertos y 2.665 heridos) .

Finalmente, el formato de la lista corresponde a la tradición religiosa, donde figuran los cinco mandamientos de la Iglesia, las tres virtudes teologales, las tres cardinales, los siete mandamientos de Noé… Algunos podrían objetar que la alta jerarquía vaticana se ocupe de menesteres tan terrenales como el tránsito. Pero la propia Biblia contiene frecuentes advertencias de tipo práctico que, en algunos casos, pasaron a convertirse en normas de obligado acatamiento. El libro del Levítico plantea numerosos mandamientos menores sobre la comida, el ciclo menstrual, el tratamiento a los ancianos, la lepra, la circuncisión e incluso la alopecia.

Casi todos tienen fundamento en el estado de la ciencia en la época en que fueron escritos, y varios, como la prohibición de consumir carne de cerdo (menos segura que la de res), son todavía mandato forzoso en algunas religiones. En ese libro habrían cabido con pleno derecho los diez mandamientos del conductor que, en buena hora, ha lanzado el Vaticano.

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