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Un tema de años

Uno de los últimos actos que tuvo el colombiano José Antonio Ocampo como director del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, fue la presentación hecha a mediados de esta semana de un documento de primera importancia. Se trata del informe ‘El desarrollo en un mundo que envejece’, un tema clave tanto para el mundo en general como para Colombia en particular.

22 de junio 2007 , 12:00 a.m.

La razón es que los cambios ocurridos en un lapso relativamente corto han sido profundos. Según el informe de la ONU, la esperanza de vida al nacer pasó de 47 años entre 1950 y 1955 a 60 años entre el 2000 y el 2005, y se espera que llegue a 75 años entre el 2045 y el 2050 en todo el planeta. Al mismo tiempo, la fertilidad total pasó de 5,0 a 2,6 hijos por mujer, con posibilidad de llegar a 1,9 a mediados del presente siglo.

En Colombia ha pasado algo similar. Según estimativos preliminares del Dane para 2005-2010, la media de vida sería cercana a 71 años para los hombres y a 77 años para las mujeres, con una baja grande en la fecundidad.

Las nuevas circunstancias que eso crea son evidentes, aunque ocurren paulatinamente. Si en una primera etapa la proporción de la población infantil aumenta debido a las mayores tasas de supervivencia, en una segunda el crecimiento se da en la población en edad de trabajar y en una tercera en el número de personas en uso de buen retiro. En la mayoría del mundo en desarrollo, incluido Colombia, la primera etapa ya terminó, como lo demuestran las cifras del Censo del 2005.

En contraste, en los países más ricos la proporción de ancianos dentro de la población ha aumentado de manera sustancial y, de no haber sido por los movimientos migratorios legales o ilegales que han tenido lugar recientemente, naciones como Alemania o España habrían visto disminuir su población debido a la baja en la fecundidad.

Tales cambios, considerados como inexorables por la ONU, van a obligar a las naciones más desarrolladas a enfrentar temas considerados tabú hasta hace poco, si quieren mantener intacto su nivel de vida actual. De tal manera, el estudio sostiene que para mantener las relaciones actuales entre personas que trabajan y la proporción de jubilados, la Unión Europea necesitaría 13 millones de inmigrantes netos por año en los próximos 50 años y Estados Unidos 10 millones más. Como una decisión de tal calibre tendría implicaciones políticas claras, existen opciones intermedias como prolongar la edad de retiro forzoso, aumentar la productividad de las fuerzas laborales o subcontratar oficios determinados en otros países. Dicho lo anterior, es evidente que medidas como esas serán tan solo un paliativo y que los migrantes del sur pobre al norte rico tendrán oportunidades laborales y, seguramente, seguirán llegando en número abundante.

El envejecimiento paulatino de la población mundial también creará presiones en las naciones en desarrollo. Una de ellas es el aumento de la población en edad de trabajar sin que existan las opciones de empleo necesarias. En un escenario más largo, está el cuidado del número creciente de personas de la tercera edad en países en donde la seguridad social es precaria y los sistemas de pensiones no cobijan a los más pobres. La ONU calcula que hoy en día 342 millones no tienen ningún tipo de protección y, si la proporción actual se mantiene, la cifra pasaría a 1.200 millones de personas en el 2050.

Todo lo anterior indica que países como Colombia tienen una oportunidad, como es la de contar con una fuerza laboral joven, así como el reto de entender que los cambios que vienen van a ser profundos. Esa es una razón más para que los sistemas de seguridad social funcionen, tanto en salud como en pensiones, y para que la cultura del ahorro prospere. Y es que en este caso es posible afirmar con completa certeza que los años no pasarán en vano.

"El envejecimiento paulatino de la población mundial es inexorable según la ONU y da origen a retos y oportunidades a países como Colombia”.