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Reglamentar el portafolio de los fondos de pensiones

22 de junio 2007 , 12:00 a.m.

En los últimos meses se ha propuesto aumentar la proporción de recursos invertidos en activos extranjeros por los fondos de pensiones para contrarrestar el fortalecimiento del peso colombiano. Una medida de esa naturaleza podría ayudar, pero no sería un uso legítimo de la reglamentación de dichos fondos. Estos son el ahorro de los colombianos y el Gobierno tiene la responsabilidad de no utilizarlos para otros fines, como sería en este caso el logro de objetivos cambiarios. Esto no quiere decir que no sería beneficioso para los fondos y para los ahorradores invertir una mayor proporción de sus recursos en activos extranjeros.

Un excelente documento de Juan Mario Laserna, que no ha sido publicado aún, hace un análisis del riesgo incurrido por los fondos de pensiones derivado de la reglamentación existente. Concluye acertadamente que los ahorradores se beneficiarían enormemente si aquellos gozaran de mayor libertad y si pudieran elevar su posición en moneda extranjera. La inversión de los fondos está excesivamente concentrada en títulos de deuda pública y sus carteras están mal diversificadas. No aprovechan todas las oportunidades de diversificación que les permitirían obtener mejores rendimientos para el nivel de riesgo en el que incurren o menor riesgo con los mismos rendimientos que obtienen en la actualidad. La excesiva concentración en papeles oficiales y el también excesivo énfasis en papeles domésticos, cuyos rendimientos están altamente correlacionados con los del Gobierno y entre sí, les imprimen un nivel de riesgo elevado e innecesario a esas carteras.

La concentración de inversiones va en contravía del criterio de capitalización privada que motivó originalmente la creación de los fondos y pone a los ahorradores a merced del Gobierno, con el riesgo de que alguna administración ceda a instintos depredadores y diluya esa deuda eventualmente (como alguna ya alcanzó a pensarlo).

En un mundo sin restricciones, un portafolio bien diversificado debería reflejar la composición de activos de inversión disponibles en el mundo.

Esto querría decir que, en cuanto a moneda, la inversión en activos denominados en pesos colombianos sería mínima. Con respecto a ese portafolio, el de los fondos muy posiblemente es inferior, no solamente en términos de rentabilidad, sino en términos de riesgo (la moneda para medir ese desempeño sería una canasta que refleje la composición de monedas del consumo).

Entonces, aumentar la proporción de activos extranjeros y disminuir la de deuda pública posiblemente mejore el desempeño de largo plazo de estos portafolios. Si adicionalmente los fondos aumentan su inversión en acciones y en otros activos diferentes a los de renta fija, que dominan actualmente en su portafolio, las correlaciones de los rendimientos de los distintos activos serían inferiores a las del portafolio actual y se podrían conformar carteras de inversión mucho más eficientes.

Para lograr este cambio de comportamiento, también hay que modificar el criterio de rentabilidad mínima que está vigente y algunas normas de valoración de activos que impiden que los fondos sean creadores de mercado de nuevos instrumentos. Este es un trabajo delicado porque las normas de valoración tienen incidencia en el riesgo de la inversión y porque el criterio de rentabilidad mínima determina el comportamiento de los fondos (el actual induce a que sean un rebaño y a que las decisiones las tomen comités burocráticos excesivamente adversos al riesgo).

El rendimiento mínimo podría estar determinado por el de estándares (benchmarks) preseleccionados para cada tipo de activo y moneda admisibles, ponderados por la composición los portafolios de cada fondo. Se necesita pronto una mejor reglamentación para que se fortalezcan el mercado de capitales y la inversión, y para favorecer a los ahorradores mejorando la eficiencia de sus portafolios.