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La consulta del Polo

La puja por la Alcaldía de Bogotá tiene un capítulo especial: las ‘primarias’ en las que el Polo Democrático Alternativo (PDA) deberá escoger, el próximo 8 de julio, su candidato oficial. Aunque hay otros precandidatos, la realidad es que la competencia se reduce a dos contendores: el ex senador Samuel Moreno Rojas y la ex ministra María Emma Mejía. Cuya campaña, hasta ahora, ha sido menos de programas políticos para la capital que de una pugna sobre la forma de realizar esa consulta: abierta a todos los votantes o cerrada a los militantes del Polo. La disyuntiva no solo afecta las posibilidades de ambos aspirantes, sino el futuro mismo de la nueva izquierda en el país.

22 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Si bien 5.671 candidatos disputarán consultas internas en Bogotá y el resto del territorio ese día, la competencia ‘reina’ es la del PDA en Bogotá (sin contar con que es la única consulta cerrada, modalidad de relativamente escasa tradición en el país y que no se empleará para dirimir candidaturas del Polo en otras ciudades). Este lleva meses en el dilema, con los seguidores de Moreno, cuya candidatura obtuvo mayoría en el congreso partidario, a favor de la consulta cerrada, y los de Mejía, a la que favorece el voto de opinión, de la abierta.

Tras las consideraciones legales y estatutarias –que han originado varias consultas a la autoridad electoral– hay una obvia pugna política entre el candidato del congreso del partido y la candidata que puntea en las encuestas. Solo esta semana y después de distintos conceptos del Consejo Nacional Electoral, la Registraduría confirmó que la consulta puede ser cerrada y con un tarjetón exclusivo para el Polo en Bogotá.

Más allá de las inclinaciones por uno u otro candidato –hasta la dirigencia del Polo se ha dividido, con Gustavo Petro y Antonio Navarro con María Emma, y Jorge Robledo y otros con Samuel–, cada partido es autónomo para optar por las fórmulas electorales que desee para escoger a sus aspirantes y para hacer sus consultas internas.

Sería, sin embargo, equivocado creer que la definición en Bogotá encierra solo una pugna burocrática por la candidatura, o que es expresión de resistencias hacia una figura como María Emma, cuya evolución política es vista por muchos dentro del Polo como ‘ajena’. Aparte de estas evidentes consideraciones, la decisión tiene repercusiones de fondo, tanto en el proceso electoral de octubre como en el debate estratégico sobre qué tipo de izquierda quiere ser el PDA.

Por una parte, en un país de escasa militancia partidista, cerrar la consulta puede acarrear una reducción del número de sufragios en las elecciones. Y, en la medida en que la ‘primaria’ de julio es una medición de fuerzas con el peñalosismo y el uribismo, restringir la participación a los militantes puede terminar por ir en contravía del objetivo de seguir consolidando los triunfos electorales de la izquierda democrática.

Frente a estos argumentos, que esbozan los partidarios de favorecer el voto de opinión en la consulta, se esgrime la necesidad de fortalecer la organización y las estructuras partidarias.

La precandidatura de Mejía es un paso en la dirección de ampliar el atractivo del Polo a otros sectores sociales y al centro del espectro político. Similar estrategia le ayudó al alcalde Garzón a atraer votantes independientes, liberales y conservadores. Como muestran las encuestas, Moreno es un candidato con menos atractivo para el votante no ‘amarrado’.

Para muchos, la lucha electoral más importante de la izquierda antes del 2010 –la continuidad del gobierno de la capital en octubre– demanda pragmatismo y apertura del PDA y no una estrategia de fortalecimiento ideológico de la militancia o del aparato partidista.

Esta consulta cerrada incidirá sobre las posibilidades de que el Polo Democrático Alternativo retenga el mayor triunfo electoral de su historia –la alcaldía de la capital del país– y gane cuatro años para consolidar su experiencia ejecutiva y su proyecto de gobierno. Lo que en el fondo se está poniendo a prueba son dos concepciones de cómo convertir a la izquierda en Colombia en alternativa de poder. Pero la última palabra no la tiene esta consulta interna, sino la elección de octubre.

La decisión sobre la consulta en Bogotá no solo es una pugna por el candidato a la Alcaldía sino por la estrategia del PDA.