Archivo

EL NÚMERO DE MUJERES QUE QUIEREN ‘UNIFORMARSE’ VIENE EN AUMENTO 150 mil se quedan esperando un cupo en Ejército y Policía

22 de junio 2007 , 12:00 a.m.

REDACCIÓN JUSTICIA En poco más de cuatro años, el número de colombianos que forman parte de la Policía y las Fuerzas Militares pasó de 295 mil a 400 mil. Es decir, un aumento de más de 100 mil uniformados en menos de un lustro.

Pero por cada uno de los que lograron entrar a la Fuerza Pública, al menos diez se quedaron esperando la oportunidad. De hecho, ni siquiera todos los que son reclutados por el Ejército en las populares ‘batidas callejeras’ alcanzan a vestirse algún día de camuflado, pues literalmente no hay cupo para tanta gente.

Cada año, más de 150.000 personas (30.000 más de los que no alcanzaron a ingresar a la universidad el año pasado) se quedan por fuera por falta de cupos o porque no cumplen con los requisitos exigidos.

Sobrepeso, desviación de columna y problemas sicológicos están entre las causas más usuales del ‘no’, tanto a los que se desviven por los cuarteles como a los que llegan buscando los beneficios de seguridad social y pensión de las fuerzas. El caso de la Policía Profesionales y técnicos de diferentes carreras están optando por esta posibilidad laboral, pese a que no necesariamente son amantes de la vida de las armas y los uniformes.

En los últimos cinco años, solo para ingresar a la Policía se han postulado 600.000 jóvenes entre 18 y 24 años, un promedio de 100.000 cada año. Pero el promedio de ingreso está en 10.000 personas año. De cada seis aspirantes a patrullero, uno logra ingresar, y de cada siete que quieren seguir la carrera de oficial, uno pasa.

Un tema que es significativo es el elevado número de mujeres que están acudiendo a las convocatorias. De 6.000 que se inscriben al mes, solo 250 tendrán asegurado el ingreso. Al menos 6 de cada 10 que se presentan tienen una carrera profesional o técnica.

“Se inscriben desde fisoterapeutas y enfermeras hasta ingenieras –dice una que logró ingresar a curso de oficial–. Es que el campo laboral está un poco limitado”.

La coronel Gloria Quintero, directora de Incorporación de la Policía, dice que por la situación de violencia puede no ser atractiva la posibilidad de entrar a la Fuerza Pública, pero que hay motivaciones poderosas como tener una pensión, una vivienda y un salario fijo. Los nuevos incorporados están siendo enviados a zonas rurales. “La mayoría va al Plan de Consolidación, es decir, a hacer presencia en los municipios que hace mucho tiempo no tienen Policía”, explica.

El Ejército y la FAC El mismo fenómeno sucede con otras fuerzas, como la Aérea, donde ha aumentado en un 80 por ciento la cantidad de personas que quieren entrar a la institución. De 4.300 que se presentan al año, 280 obtienen el cupo.

De otro lado, entre 60.000 muchachos que se presentan voluntariamente y son reclutados cada año, 12.000 entran como soldados regulares.

En el caso de los profesionales, el ingreso depende de las brigadas que entren en acción. En el 2004 fueron incorporados 5.000 mil hombres.

De estas personas, muchas registran nivel de escolaridad bajo. De hecho, un reporte de Fundaseg, que desarrolla programas de alfabetización en el Ejército y la Armada, encontró 17.437 soldados e infantes de Marina con deficiencias de escolaridad en los últimos cuatro años. Precisamente, en el 2000 se implementó un programa para que acabar con el analfabetismo entre los soldados y hoy hay planes de validación del bachillerato.

Lo cierto es que a pesar de que la necesidad de enfrentar el conflicto ha generado empleo, ya existe sobreoferta. Lo delicado sigue siendo el proceso de selección, que en algunos casos, no es óptimo.

Diariamente el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS) recibe entre 50 y 60 solicitudes de ingreso. En cada convocatoria aplican 3.000 personas entre 18 y 26 años para 120 cupos, de los cuales el 40 por ciento se los llevan mujeres.

A partir de este año el organismo solo recibe solicitudes de profesionales y técnicos y cobrará el curso para agente, que dura 18 meses, a 1, 2 millones el semestre. Anteriormente no se exigía tener profesión y el el curso era gratuito.

“Lo más común es que la gente diga que tiene la inclinación, pero la realidad es que busca un escampadero –advierte Emiro Rojas, directora de la Academia del DAS–. Muchos no están dispuestos a irse a cualquier lugar del país o estar disponibles 24 horas”.

A partir de 2007, DAS exige profesionales o técnicos.

Perfil del policía está cambiando.

Aunque la Policía considera que el número de aspirantes a patrullero sigue siendo bajo –en Colombia es de 6 por cada uno que va a curso, mientras hay países con relación de 20 a 1 o más– en los últimos años el perfil de los que quieren ingresar ha venido cambiando.

Hoy no es raro encontrar a profesionales o muchachos con una carrera avanzada que quieren un cupo como patrullero.

‘.

‘.

Por la situación de violencia puede no ser atractivo, pero hay motivaciones como tener una pensión, una vivienda y un salario para sostener el hogar”.

Coronel Gloria Quintero, directora de Incorporación de la Policía.