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Hora de señales

21 de junio 2007 , 12:00 a.m.

En desarrollo de una obligación legal que establece como plazo perentorio el 14 de junio, el Ministerio de Hacienda hizo público el Marco Fiscal de Mediano Plazo para el 2007, un documento anual que analiza con detenimiento la situación de las finanzas públicas, tanto desde la óptica del Gobierno Central como del resto del sector público.

El texto comienza con un análisis sobre la situación general de la economía antes de pasar a mirar las demás cuentas. En este campo sobresale la proyección de crecimiento para el 2007, calculada en 5,8 por ciento, por encima de la meta oficial de hace unos meses. Una vez más la fortaleza de la demanda vuelve a ser el elemento clave con un alza real estimada en 9,8 por ciento, complementada con incrementos en la inversión (15,9 por ciento), en las exportaciones (7,8 por ciento) y en las importaciones (23,1 por ciento).

Dentro de este panorama de expansión, el plato fuerte es el análisis de las cuentas públicas. Este destaca que los resultados, tanto del año pasado como el calculado para el presente, son mucho más favorables que los proyectados en el 2005 y 2006. Así, gracias al buen ritmo de crecimiento y a la marcha de los recaudos por impuestos, el saldo en rojo del Gobierno Central fue el equivalente de 4,1 por ciento el año pasado y debería llegar a 3,5 por ciento este año, una cifra alta que es compensada por el saldo favorable del sector descentralizado que tuvo superávit de 3,1 por ciento y 2,2 por ciento respectivamente. Debido a ello los temores que existían hace un lustro cuando los faltantes eran mucho mayores y la propia sostenibilidad fiscal del país estaba en discusión, han sido superados en gran medida.

El debate de fondo, sin embargo, tiene que ver con las cifras proyectadas para el 2008 y años siguientes, debido a dos razones fundamentales: la situación actual no es de emergencia y el ambiente está cargado como consecuencia de las recomendaciones hechas recientemente por la Comisión de Gasto Público sobre la necesidad de prepararse para cuando soplen vientos menos favorables.

De tal manera, el Gobierno proyecta que su saldo en rojo el próximo año llegará al equivalente de 3,2 por ciento del PIB en el caso del sector central y tendrá un balance positivo de 1,5 por ciento del PIB, en las entidades descentralizadas. Ambas cifras hacen ver la situación como manejable, aunque no ha faltado quien critique una decisión que incorpora los recursos del Fondo de Estabilización Petrolera que antes estaban en otro renglón como un ingreso, lo cual genera argumentos de lado y lado. A este respecto hay que anotar que el resultado neto es el mismo, aunque lo hecho ayuda a embellecer la foto.

Pero mucho más fundamental es el anuncio del Gobierno en el sentido de acoger parcialmente las recomendaciones de la Comisión de Gasto y privatizar las acciones que posee en ISA e Isagen en el 2008, con el fin de que ese año la deuda pública disminuya y se ubique en el equivalente del 28,1 por ciento del PIB, unos 20 puntos por debajo del nivel de comienzos de la década. De la misma manera es saludable mantener bajo control el crecimiento de la inversión pública y de los demás gastos, con excepción de los militares, que crecen gracias a los recursos del llamado impuesto al patrimonio.

Si eso es suficiente o no, es algo que justifica una discusión abierta.

Reconociendo que las finanzas públicas son mucho más manejables que en el pasado y que en general la evolución de las cifras es favorable, también es aconsejable que el esfuerzo conjunto para reducir déficit y endeudamiento sea un poco más pronunciado. En ese sentido, la noticia de que el Ministerio de Hacienda podría aceptar lo dicho por la Comisión de Gasto sobre recortar el presupuesto del presente año, sería una señal que caería bien tanto entre los analistas como en el mercado.

Reconociendo que las finanzas públicas han evolucionado bien, es aconsejable que el esfuerzo para reducir el déficit sea más fuerte”.