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La ciencia y el periodismo

La comunicación de un dato científico es un reto mayor del periodismo. Si el dato pertenece a lo que se conoce como “el avance de la ciencia”, resulta apetitoso para el medio, porque se enmarca en el criterio de lo noticioso; pero este tratamiento ofrece el peligro de destacar tan solo la ciencia “que es noticia”.

21 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Y la ciencia es algo más que “noticia”. Es proceso, que implica contradicción, frustración, complejidad, matices.

Por ello, la opinión periodística sobre la ciencia resulta más compleja que la comunicación de sus avances o la divulgación de sus descubrimientos.

La opinión toca el proceso, y da cuenta de los matices, esa gradiente extensa de los grises que nos recuerda que nada es blanco o negro, salvo Emilio Gutiérrez.

Pero se enfrenta con el dilema del periodismo actual: el espacio, la brevedad, la concisión. Navegar en la escala de los grises a razón de caracteres con espacios es un arte difícil y peligroso.

Porque uno necesariamente escoge un énfasis, y si pone el acento en la sílaba equivocada le llueven rayos y centellas.

La periodista sudafricana Christina Scott afirmó que el tiempo en el aire y la extensión de las columnas son sus principales restricciones. Lo dijo en un encuentro de científicos y periodistas, el Euroscience Open Forum de Munich.

El pensamiento de hoy se da en racimos, y un dato se conecta con muchos más, hasta el punto de que algunos han considerado el entramado contextual de la nueva ciencia como un organismo vivo, que se alimenta entre la paradoja del ensayo y error.

Numerosos grupos de investigación trabajan al mismo tiempo sobre los mismos temas, y ellos no están vacunados contra el síndrome de la chiva. Los científicos del siglo XXI se diferencian de sus predecesores en que ahora escriben, publican y compiten.

Y esto es bueno y malo al mismo tiempo. Para ellos mismos, para la ciencia y para el periodismo. Otra contradicción, otra paradoja, otro mundo de matices que es preciso abocar.

La discusión ha sido abierta por la propia revista Nature, que hoy revisa su política de publicaciones luego del fiasco del coreano clonador. Y en la discusión intervienen periodistas como Wolfgang Goede, editor de la exitosa revista de ciencia popular alemana PM; David Dickson, de la publicación electrónica SciDev.Net; Holger Wormer, profesor de periodismo científico de la Universidad de Dortmund en Alemania, y figuras como Jim Cornell, Brigitte Nerlich y Rick Borchelt.