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El istmo se realínea

La ruptura con Taiwán y la inmediata apertura de relaciones con Beijing, anunciadas por el presidente Óscar Arias, fueron mostradas como un reconocimiento al creciente peso económico y político de China, y al creciente intercambio comercial entre los dos países. Pero al mismo tiempo El Salvador avanza en la concreción de un Tratado de Libre Comercio con Taiwán, similar al que ya firmó Panamá con la isla asiática.

19 de junio 2007 , 12:00 a.m.

América Central tuvo desde la postguerra el mayor número de embajadas de Taiwán en el mundo, por lo que esta ruptura significa una regresión grave para el interés de Taipei de mantener algún reconocimiento internacional, frente al incontenible avance de China. Beijing condiciona los vínculos económicos y políticos con ellos, a la ruptura de relaciones con Taiwán y al reconocimiento de que “existe una sola China, de la cual Taiwán es solo una provincia rebelde”. Al mismo tiempo ha advertido que tomará militarmente a Taiwán, si ésta se declara independiente.

Por su parte el Gobierno de Taipei ha mantenido una gran asistencia y cooperación con los gobiernos de Centroamérica al punto que el Palacio presidencial de Nicaragua fue donado por Taiwán y hay graves denuncias de la posible entrega de fondos personales a la presidenta de Panamá, Mireya Moscoso. Pero el retorno de los sandinistas al poder en Nicaragua puede significar una modificación en la relación preexistente.

Las inversiones taiwanesas, junto con las coreanas, han estado a la cabeza del impulso a las zonas francas de exportación, que han sido objeto de críticas por su impacto ambiental y de reiteradas denuncias por violaciones de los derechos laborales, sobre todo de las mujeres trabajadoras.

Por estos mismos días el presidente Saca de El Salvador llega a Egipto, firma acuerdos de cooperación económica con el presidente Mubarak, y visita a los soldados salvadoreños desplegados en Irak, en una situación que expresa la estrecha relación de este país con Washington, pero que no es imitada por sus vecinos.

El istmo centroamericano vivió en los años 60 iniciativas económicas como el Mercado Común Centroamericano que condujo al Sistema de Integración de América Central (Sica), posee un parlamento regional y negociaron juntos el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. Pero en Costa Rica la ratificación no ha logrado el apoyo necesario en el Congreso, por lo cual se ha convocado un referendo.

El Plan Puebla Panamá, avanza en el desarrollo de infraestructura carreteable, energética y de telecomunicaciones desde las provincias del suroeste mexicano y atraviesa todo el istmo, cuenta con fondos japoneses y la coordinación del BID, pero enfrenta serias críticas de la sociedad civil de la región por el impacto de dichas obras en la rica biodiversidad.

Los tres países del triángulo del norte (Guatemala, Honduras y El Salvador) negocian con Colombia un Tratado de libre Comercio, al mismo tiempo que Nicaragua demanda a Colombia en la Corte de la Haya cuestionando los títulos colombianos sobre San Andrés y Providencia y discute la pertenencia de Colombia al Plan Puebla Panamá.

El ingreso de Colombia a dicho programa estuvo inspirado en la posibilidad de transmitir energía hacia el norte y fue ratificado por todos los países, con una reserva de Nicaragua. Para Colombia, dadas las difíciles relaciones con sus vecinos del Sur, la decisión de vincularse con los países del istmo busca reparar una separación histórica y corresponde también a un acto de realismo político, pues con dichos países, salvo la excepción de Nicaragua, tiene más identidades políticas e intereses comunes.

Profesor de las U. Nacional y Externado .

"Para Colombia, la decisión de vincularse con los países del istmo busca reparar una separación histórica”.