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Alto Apure, refugio de colombianos que intentan huir de la violencia

“Esa decisión es algo que uno hace como a la locura. Él había huido, y un día me levanté y dije: no más”. Eso fue hace seis meses, cuando Ruth Campos* decidió pasar desde Cravo Norte, en Arauca (Colombia), hacia Venezuela. Su compañero de entonces fue amenazado “no sabe por quién” y a ella le dijeron, otra vez, que su vida corría peligro. Ella pensaba que él era un simple obrero, pero las amenazas recrudecieron y él no supo dar explicación.

19 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Entonces se vino a Guasdualito (Alto Apure) con sus hijos, y hace ventas a domicilio.

“Hoy sé que él era algo más”, suspira.

Mañana se celebra en el mundo el Día Mundial del Refugiado, y, como Ruth, centenares de colombianos deciden tomar una de las cuatro o cinco trochas que se han abierto a punta de machete y canoa hacia el venezolano estado Apure, el que más concentra (36 por ciento en total) colombianos que huyen hacia Venezuela escapando de las amenazas o de la violencia directa, según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados (Acnur).

El estado Táchira recibe 31 por ciento, Zulia 23 por ciento y el resto logra llegar a Caracas.

En Venezuela, desde diciembre del 2006 hasta marzo de este año, han solicitado refugio 446 colombianos. Pero sólo en Apure, durante todo el 2006 contabilizaron 800 casos. John Fredrikson, representante Acnur para Venezuela y Ecuador, explicó a EL TIEMPO que el movimiento de desplazados está en ascenso.

Esa oficina registró un aumento de 30 por ciento en las solicitudes de refugio en Venezuela entre los años 2005 y 2006 "y todos ellos son casos nuevos, no es gente que tenía 4 ó 5 años en Venezuela y de repente decidió pedir refugio. Eso quiere decir (…) que en Colombia la situación a nivel de las comunidades continúa agravándose".

Plazoletas de contacto La mayoría de los que llegan a Venezuela lo hacen como Gregorio Vera, quien hace solo tres meses vivía en la Vereda de Versalles, en el Caquetá, y salió con una muda de ropa bajo el brazo tres noches después de que a su poblado llegó un mensaje firmado por las Auc que declaraba al pueblo “objetivo militar” y les pedía desalojar.

La ‘petición’ fue refrendada con el asesinato del vecino de Vera la noche en que este decidió huir.

“Yo tenía un negocio. Uno no le pregunta a quien le vende quién es quién, pero ellos decían que le vendíamos a la guerrilla. Por eso fui de los primeros que me fui. Luego supe que no quedó nadie allá porque el Gobierno dice que el Ejército nos acompaña, pero luego se va. ¿Y nosotros qué hacemos?”.

Vera terminó, igual que la señora Campos, en una de las plazoletas de los cuatro poblados de Apure a los que suelen llegar los colombianos: El Nula, Guasdualito, La Victoria y El Amparo.

Vera llegó el 14 de abril y fue uno de los afortunados que contaba con un nombre-contacto que lo encaminó hacia Acnur y al Servicio Jesuita para Refugiados. Sin embargo, la mayoría va a casa de algún amigo o simplemente levanta un rancho en una de las decenas de nuevos barrios colombianos que crecen desde hace unos dos años.

Esa actitud de escondite y el silencio provocado por el miedo hacen de la movilización un fenómeno “invisible”, según explica Fredrikson, quien califica la llegada de colombianos a Venezuela como un “goteo”.

Aunque Acnur contabiliza que desde finales de los 90 unos 200.000 colombianos han pasado a Venezuela huyendo de la violencia, hasta marzo de este año solo 8.200 han solicitado refugio. “La mayoría prefiere quedarse tranquilo en una comunidad”, dice, aunque también hay una mezcla de desinformación e incapacidad para movilizarse libremente por territorio venezolano.

Problema para venezolanos “Venezuela aquí es ejemplar en el sentido de que las ‘misiones’ están abiertas, los niños se pueden inscribir en la escuela, tienen atención en salud aunque no tengan papeles (…) Pero el problema es que la gente, para llegar a un lugar donde puede solicitar refugio necesita documentos y si no los tiene, no va a pasar, es un círculo vicioso”, explica.

Solo en la carretera desde Guasdualito hasta San Cristóbal –que pasa por los cuatro pueblos clave– se pueden contar más de 10 alcabalas de la Guardia Nacional.

Aunque Vera y la señora Campos coinciden en que han encontrado tranquilidad en Venezuela, los venezolanos denuncian que eso es lo que han perdido en los últimos años.

Específicamente en poblados como El Nula y Guasdualito se denuncia la intensificación de la presencia guerrillera y paramilitar, no solo como aliviadero, sino como zonas de activa influencia, con reclutamiento de menores, sicariato y cobro de vacuna.

Impresiona el ambiente de amenaza que se respira en estos dos pueblos. “Aquí nadie habla con nadie, porque al que menos le cortan la cabeza”, dice una vecina entre susurros.

Y, literalmente, una semana antes fue hallada la cabeza de un hombre supuestamente involucrado con la guerrilla colombiana, la cual ahora tiene compañía, un grupo irregular ‘hecho en Venezuela’: las Fuerzas Bolivarianas de Liberación (FBL), que dicen apoyar la revolución del presidente Hugo Chávez.

La oficina ubicada en El Nula del equipo pastoral del Alto Apure denuncia de cuando en cuando la situación. El año pasado en ese pueblo ocurrieron 40 asesinatos selectivos y unas 100 personas debieron abandonar sus casas por presiones de la guerrilla colombiana y venezolana. En los últimos seis años, asegura el padre Jesús Villarroel, al menos 900 familias colombianas han llegado al Alto Apure buscando salvar sus vidas, o la de sus parientes.

Sin embargo, ese equipo pastoral se niega a dar más detalles sobre la situación pues “temen” que sus declaraciones sean manipuladas contra el Gobierno, según explicó el padre Rodríguez.

*Nombres cambiados a petición de la fuente.

2.820 El número de colombianos que habían solicitado estatus de refugiado a Venezuela, hasta diciembre del 2006. Pero la Comisión Nacional de Refugiados solo ha otorgado hasta ahora licencia a 20 de ellos. Entre tanto, el problema sigue creciendo.

250 mil El número de refugiados colombianos que, según la Alta Comisaría de la ONU para los Refugiados (Acnur), se han desplazado hacia Ecuador en los últimos años. Otros países que reciben masivamente refugiados colombianos son Brasil, Panamá y Costa Rica.

‘ME VA BIEN AQU͒, DICE REFUGIADO.

Héctor Plaza* llegó hace año y medio a Venezuela luego de que mataron a su tío y lanzaron una ráfaga de ametralladora frente a su casa, en Barranquilla, por atender a desertores de la guerrilla y los paramilitares.

Dice que incluso el DAS lo torturó al exigirle que saliera de la zona, y salió, justo cuando estudiaba el último año de Derecho. Pero hoy es técnico agropecuario, pues hizo un curso con la misión ‘Vuelvan Caras’, establecida por el gobierno venezolano.

Ahora tiene mucho trabajo. Está a punto de tener su estatus de refugiado, y aunque vive en un ranchito muy cerca de la frontera, asegura que la cautela es la que mantiene vivo a los que, como él, huyeron de la violencia.

“Aunque somos colombianos, nadie le pregunta a nadie por qué está aquí. Y aquí hay mucha guerrilla y mucho paramilitar, entonces uno prefiere decir que se vino porque allá no hay trabajo”.

COLOMBIA, EL PAÍS CON MÁS REFUGIADOS.

‘‘Colombia registra tres millones de desplazados por la violencia (…) Más que en Irak, más que en Sudán, más que en el Congo". John Fredrikson, Acnur en Venezuela.