Archivo

Reinsertados están a gusto con nueva vida en Bogotá

Bogotá se consolida hoy como una ciudad modelo en reinserción para los ex integrantes de los grupos armados ilegales, según concluye una encuesta de la Alcaldía, donde el 83 por ciento de los entrevistados alabó las garantías de la capital para olvidar la guerra y empezar de nuevo.

19 de junio 2007 , 12:00 a.m.

De los 273 desmovilizados consultados, 226 dijeron que la ciudad tiene ventajas económicas, buena infraestructura y ofrece muchas posibilidades de crecimiento.

En el lado negativo hablaron de su inseguridad, el frío, la contaminación del aire, la competitividad laboral y su complejidad y tamaño.

Y pese a sentirse muy cómodos, llama la atención que solo el 32 por ciento de ellos piensa radicarse definitivamente en Bogotá.

José Alfredo Mejía, un reinsertado de los paramilitares, explica que “la ciudad es vista como un lugar de paso, mientras se da el momento ideal para regresar a las regiones”.

Muy jóvenes y con hijos La encuesta, realizada por la Fundación Universitaria Luis Amigó –y contratada por el Programa de Atención Complementaria a la Población Reincorporada– revela, además, el perfil de los desmovilizados en Bogotá.

Entre lo más sobresaliente, están algunos indicadores que muestran la vida rigurosa que enfrentaron desde la niñez: el 38 por ciento dejó su casa antes de los 13 años; y otro 30 por ciento la abandonó entre los 13 y 16 años.

Además, la mayor parte de esta población que reside en Bogotá se vinculó a la guerra antes de los 19 años de edad.

Los principales motivos para hacerlo, según le explicaron a los investigadores, fueron la convicción y las posibilidades laborales, seguido del gusto natural por las armas.

También influyeron otras razones, como la falta de oportunidades, el reclutamiento forzado y algunos motivos sentimentales y de venganzas personales y familiares.

De los reinsertados indagados para el estudio –editado en un libro– el 44 por ciento dijo haber pertenecido a los paramilitares, el 33 por ciento a las Farc y un 14 por ciento al Eln. Como dato curioso, un 10 por ciento confesó haber pertenecido a varios grupos en distintos momentos.

El estudio señala que aunque las edades de los ex combatientes oscilan entre los 18 y 50 años, el grupo mayoritario está conformado por menores de 25 años de edad.

De ese total, el 58 por ciento vive con su esposa, y el 42 por ciento restante son solteros y solteras (un 10 por ciento de los entrevistados fueron reinsertadas).

Niños, sin educación Además, nueve de cada diez tiene hijos, pero solo el 40 por ciento vive con ellos.

Los niños de los desmovilizados que fueron contabilizados en la investigación fueron 147. De ellos, 80 son casi recién nacidos: entre 0 y 4 años.

El estudio, dirigido por el experto Darío Villamizar, hace una dura crítica frente a la población infantil, pues en el momento de las entrevistas –primer semestre del 2006– el 43 por ciento de esos niños no estaba vinculado al sistema educativo.

“Es un hecho grave en el que se muestra una deficiencia en la inserción a la vida urbana por parte de la familia del desmovilizado”, dice el estudio, de 80 páginas.

Se calcula que en los últimos años, 7 mil de los 10 mil desmovilizados individuales en el país realizaron su proceso de reinserción en Bogotá.

En el 2005 se presentaron graves problemas de convivencia en localidades como Teusaquillo, donde funcionaron algunos albergues hasta que el alcalde Luis Eduardo Garzón decidió clausurarlos el año pasado.

Sobre su vinculación a la ciudad, el estudio dice que muchos ciudadanos los siguen viendo con ‘malos ojos’.

“Su presencia en barrios y localidades trajo como consecuencia una percepción de inseguridad en el entorno”, señala el informe.

Pero una cosa muy distinta piensan los desmovilizados, pues el 62 por ciento asegura no sentirse discriminado. Rosa Durán, quien fue guerrillera del Eln, es un ejemplo de ello. Vive en un sector donde conviven reinsertados de todos los grupos con desplazados por la violencia.

“Me he sentido muy respetada en Bogotá y aquí cada uno de nosotros puede hacer su vida perfectamente si no le hace daño a los demás”, dice.

El lado oscuro de esta reinserción es que en los últimos dos años, la Policía Metropolitana ha sorprendido a varios de los desmovilizados en actos de delincuencia común.

2.600.

Los desmovilizados que residen en Bogotá, según un censo de la Alcaldía y la Organización Internacional de las Migraciones (OIM).

43.

El porcentaje de los desmovilizados que no pudo hacer estudios de secundaria. Esta población cuenta con bajos niveles de escolaridad.

5.

de cada 10 reinsertados que vive en la ciudad presenta síntomas de ira, angustia, insomnio y temores, producto de la guerra.

13.

El porcentaje de desmovilizados que asegura sentirse rechazado en Bogotá. Un 35 por ciento dice que le preocupa la inseguridad.