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La mujer del ‘club de hombres rudos’

Ella sabía que estaba metiéndose en un cuerpo naval casi reservado exclusivamente para varones. Algunos no daban ni cinco centavos por su ingreso en esta especie de cofradía de ‘supermachos’, como lo es (o era) la de los buzos de salvamento, que durante casi medio siglo no había visto a una mujer aguantar un tren de ejercicios y pruebas físicas en 360 días seguidos de preparación. Y, menos aún, que terminara exitosamente el curso.

19 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Pero esta mujer de 26 años, 60 kilos de peso y 1,68 metros de estatura demostró su fortaleza. ¡Y de qué manera! Porque el de buceo de salvamento es, quizá, el curso de mayor exigencia física que se conozca en la Armada.

Nada más el primer día hay que superar pruebas como la de nadar 400 metros en una piscina; hacer 10 metros más de nado, en dos minutos; correr, sin parar, dos millas; hacer 67 flexiones de pecho y 70 abdominales. Si resiste, sigue; si falla una prueba, sale.

Pues bien, tuvieron que pasar unos 40 años para que hoy el Departamento de Buceo y Salvamento de la Armada vea entre sus graduandos a una mujer. Y ella es la teniente de fragata Diana Consuelo Urrego Niño, una bogotana que lleva 9 años en la Armada.

¿Y cómo es ella? Parece una mujer frágil por fuera, de voz dulce y gestos calmados. Pero por dentro está su fuerza: tiene un corazón valiente y, sobre todo, unos pulmones de oro, que es lo que más necesita un buzo profesional.

Sus excelentes condiciones físicas y su deseo de superación las conocieron sus 15 compañeros de curso, no sólo el día cuando se sumergió en un tanque de 10 metros de profundidad, lleno de agua, y lo bajó y subió por unas escaleras, con una bocanada de oxígeno en sus pulmones, sino la mañana que nadó cuatro horas y media, sin parar, en el mar, yendo y viniendo desde las orillas del Club Naval, en Castillogrande, hasta la isla de Tierrabomba.

Esta, que llaman ‘la triple a Tierrabomba’, es como la prueba reina para saber si un aspirante será o no un verdadero buzo de salvamento. Y la teniente Urrego la pasó, aunque pagó caro su hazaña. Al final fue víctima de fuertes dolores y calambres en sus piernas.

Varios de los hombres del grupo apostaban a que no iba a aguantar, pero no sólo resistió, a pesar del agotamiento y la exigencia, sino que ella y su pareja de nado (un marino de 19 años) ocuparon el honroso segundo puesto.

Tras las pruebas del tanque y ‘la triple’, la teniente Urrego se ganó el respeto y se convirtió en referente de fortaleza. Los instructores solían decir: “Vamos a ver, pues, si la teniente pudo, ¡Cómo no van a poder ustedes!”.

La oficial cuenta que otra prueba fuerte fue la de soldar bajo la superficie. La combinación de electricidad y agua no deja de asustar a una aprendiz como ella, pero también demostró valor y la pasó.

“No lo niego, uno se inquieta cuando siente un temblor al soldar bajo el agua”, confiesa.

Hace dos semanas, ella y sus compañeros de curso (‘Gatuzo’, lo bautizaron) pasaron su tesis de graduación en la operación de hundimiento controlado del ARC ‘Pedro de Heredia’, el buque más viejo de la Armada, en cercanías a Tierrabomba.

Tras esta acción, vino la ceremonia de grado y ella inscribió su nombre como la primera mujer buzo de salvamento de Colombia.

La teniente Urrego ya pasó lo peor. El susto más grande que recuerda fue cuando se sumergió a 10 metros bajó el agua a pulmón libre y se ‘apagó’ (sufrió un desmayo) al llegar a la superficie.

La prueba le exigía sumergirse, colocarse el equipo de buceo en el fondo y emerger. Perdió el conocimiento al salir, pero la superó.

Ya todo es historia. Ahora está lista para operaciones de rescate de buques, inspecciones submarinas de naves, operaciones antinarcóticos y salvamento de hundimientos, entre otras acciones. Y de paso rompió un mito.

EN 360 DÍAS ACABÓ CON UN MITO.

‘‘Buceo y salvamento no es ponerse la careta y ya. Nuestro trabajo es integral para realizar cualquier acción o trabajo dentro del agua”.

Teniente Diana Consuelo Urrego Niño.

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1. Se realizan ejercicios de acoplamiento en superficie y bajo del agua, para controlar la ansiedad y aprender a administrar el oxígeno.

2. En la segunda etapa empiezan a utilizarse algunos elementos como aletas, careta, chaleco y tanque, pero siguen las pruebas de resistencia a pulmón.

3. Uso del casco ‘superlite’ (pesa 12 kilos), buceo con soporte y oxigenación, manejo de equipo de comunicaciones bajo el agua y soldadura submarina.