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‘Dama de Hierro’ de las finanzas califica a mandatarios locales

Hace unas semanas, durante la cumbre de gobernadoresdel 28 de mayo, se registró una escena que solía pertenecer más a las quimeras palaciegas que a la realidad del país. La administración Uribe felicitó a los mandatarios regionales por su desempeño fiscal: apenas 2 de los 32 cerraron el 2006 con déficit.

18 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Las entidades territoriales (gobernaciones, alcaldías y entes descentralizados) lograron cerrar su ejercicio con un saldo positivo de 1,3 billones de pesos (0,4 por ciento del PIB).

Muchas cosas han cambiado desde el 2001, cuando las regiones ajustaron una década de déficit. En contraste, la persona de Hacienda que avala los informes financieros de municipios y departamentos sigue siendo la misma.

Ana Lucía Villa empezó a figurar en las agendas de alcaldes y gobernadores a finales de 1998. Como responsable de la Dirección de Apoyo Fiscal del Ministerio de Hacienda –una especie de ‘Fondo Monetario Nacional’ creado para sanear las economías locales–, ha impulsado y velado por la aprobación y el acatamiento de las drásticas leyes de ajuste concebidas durante la crisis económica de finales del siglo pasado (ver ‘Las leyes que cambiaron el panorama’).

A pesar del bajo perfil que maneja, es una de las funcionarias más apreciadas por el presidente Uribe. El año pasado, durante los casi siete meses que estuvo fuera del Ministerio por enfermedad, él la llamó todas las semanas.

En su despacho, ‘La Dama de Hierro’ de las finanzas territoriales opinó sobre el manejo fiscal que les dieron a sus regiones algunos mandatarios que entregarán sus cargos a finales de este año.

¿Quién lo hizo mejor? El alcalde de mejor desempeño fiscal es el de Medellín. También destaco al de Bucaramanga. En cuanto a los departamentos, uno de los mejores es Vichada; a pesar de tener poquitos recursos, cerró el año con superávit.

Risaralda, Nariño y Atlántico lo hacen muy bien. De los gobernadores que a uno le da pesar que se vayan, el de San Andrés (Álvaro Archbold).

Pero, hace poco hubo una marcha de protesta por el supuesto abandono en que Bogotá tiene al archipiélago...

No acepto esa tesis. Lo del abandono es una frase política que surge a raíz de la disputa con Nicaragua. Una entidad territorial abandonada no genera un superávit de 1.349 millones. Tampoco, indicadores como el 100 por ciento de cobertura en educación. San Andrés ha recibido beneficios como ninguna otra región. Hay muchas cosas por hacer, pero no estructurales.

¿Qué región o municipio la sorprendió? Tumaco (Nariño). Era lo peor, pero hicimos acuerdo de pasivos (Ley 550) y en el último comité de vigilancia acabó de pagar y cerró la vigencia fiscal 2006 con superávit.

¿Algún otro de los pequeños? Córdoba (Quindío). Tiene 5.000 habitantes, se acogió a la Ley 550, pagó sus pasivos, se fortaleció y ahora hace inversión pública con recursos propios.

Piedecuesta (Santander) también es una maravilla.

¿Cómo le fue a Bogotá? Tiene muchos recursos, porque los bogotanos pagan los impuestos con gusto.

Pero en el cierre del 2006 se quedaron 800 mil millones en reserva).

Fiscalmente no es grave, pero en términos de gestión sí preocupa que no haya sido capaz de ejecutar eso... Administrar a Bogotá es difícil. El Distrito no alcanza a gastarse toda su plata. Por eso no entiendo que esté pidiendo más endeudamiento para ampliar el transporte masivo.

¿Quiénes lo hicieron mal? Chocó. Fue el único departamento que generó déficit. El otro fue Cesar, pero presentó déficit por una cuestión más técnica que de fondo.

¿Qué le pasó a Chocó? No se debe a que sea pobre u olvidado. Es una cuestión de malos manejos.

Una prueba contundente de eso es el Vichada: pobre, recibe una tercera parte de lo que llega al Chocó, pero cerró el 2006 con un superávit de 11.000 millones. Chocó, que cuenta con regalías de oro y platino, cerró el año con un déficit de 10.000 millones de pesos.

¿Qué hacer entonces? Presenté una propuesta de reforma constitucional al Congreso y a la Comisión Accidental del Senado –creada para plantear salidas a la crisis chocoana– que le permitiría al Gobierno intervenirlo hasta ponerlo en orden.

¿Les va mejor a las capitales o a los departamentos? Las gobernaciones han adoptado un desempeño fiscal más responsable. El problema de estos es que tienen rentas más líquidas, por lo que les resulta más fácil acceder al crédito y crear entidades descentralizadas para ejecutar proyectos. A veces son más relajados. Además, como tienen más plata, los municipios son más susceptibles a desgreños como los de Barranquilla, Santa Marta y Cali.

¿Qué capital merece atención especial? Pereira: va por el camino de Cali.

¿Cómo consolidar este proceso? El país político y gubernamental se tiene que volcar a dar fortalecimiento institucional a los nuevos mandatarios. Tengo ilusión de que haya buenos gobernadores y alcaldes en la próxima elección.

Cinco años de bonanza en cifras La buena racha por la que vienen pasando las finanzas territoriales es más fácil de medir en el campo de los créditos.

En 6 años, la deuda de los departamentos, municipios y entidades descentralizadas se redujo a la mitad: de 9,1 por ciento del PIB que representaba en el 2000 pasó a 4,6 el año anterior.

Gracias a ello, el pago de intereses como proporción de los impuestos locales bajó del 20 al 6 por ciento entre 1999 y el 2006 (ver ‘Pago de intereses...’).

Otro factor que deja entrever la mejoría es el de la calificaicón de las carteras morosas: en el 2000, menos de la mitad de los departamentos y municipios tenían una cartera con calificación A (de bajo riesgo).

El año pasado, el 73 por ciento de los departamentos y el 58 por ciento de los municipios alcanzaron ese nivel.

En su balance anual, la DAF destaca el papel que tuvieron “las reglas vigentes en materia de descentralización” en los resultados.

“Liderados por las transferencias y los ingresos propios –añade el documento–, los ingresos sin crédito aumentaron 0,3 por ciento del PIB durante el 2006”.

Si se parte de esa base, el panorama de las finanzas territoriales no debería cambiar radicalmente con la aprobación del acto legislativo que modifica el cálculo de las transferencias.

Lo que hace la reforma constitucional es prolongar hasta el 2016 las reglas del juego vigentes desde el 2002, que coinciden en el tiempo con la recuperación económica y que debían desmontarse a partir del año próximo.

berbej@eltiempo.com.co .

LAS LEYES QUE CAMBIARON EL PANORAMA Ley 358 de 1997: reglamentó la obligación constitucional de las entidades territoriales de no endeudarse por encima de su capacidad de pago. Más del 80 por ciento de los municipios debía más de lo que tenía.

Ley 550 de 1999: con ella se facilitó la renegociación de las deudas de los entes territoriales , incluidas las laborales y las millonarias deudas pensiones. .

Ley 617 del 2000: limitó los montos que se pueden gastar en funcionamiento, lo que se tradujo en una reducción del personal.

Acto Legislativo 01 del 2001: su articulado modificó hasta el 2008 el cálculo de las transferencias.

''Me preocupa que Bogotá no haya sido capaz de ejecutar todo su presupuesto, pero que pida más endeudamiento para transporte masivo”.

Ana Lucia Villa, directora de Apoyo Fiscal