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Un ‘ojo’ agudo para atisbar micromundos

El primer microscopio holográfico que tiene el país permitirá, por ejemplo, ver en tres dimensiones la delicada laminilla transparente que compone un lente de contacto para medir sus características y detectar imperfecciones.

18 de junio 2007 , 12:00 a.m.

También les será de utilidad a los fabricantes de fibras ópticas y a otros sectores empresariales que requieren de una alta precisión en sus procesos.

En el campo de la biomedicina ya se pueden ver las células y tejidos en tercera dimensión, lo que permite un mejor análisis.

El microscopio se encuentra en un laboratorio del bloque 19 de la Universidad Nacional, sede Medellín, donde fue desarrollado por el grupo de investigación de óptica, catalogado en categoría A por Colciencias.

La idea surgió a partir de un trabajo de grado laureado del estudiante de física Jorge Herrera, de 26 años, quien ahora integra el equipo de investigadores.

“Se trataba de implementar las técnicas holográficas en un sistema de formación de imágenes de objetos microscópicos. En el caso de la tesis se hizo un trabajo de holografía digital, pero aplicado a objetos macro, es decir, objetos de centímetros”, explicó Herrera.

Román Castañeda, director del grupo de Óptica, anota que la primera parte del proceso fue plantear de manera teórica cómo sería el aparato, algo que Herrera hizo en su trabajo de pregrado. El segundo paso fue la construcción y ahora viene la aplicación en el estudio de hologramas de materiales específicos, como dispositivos electrónicos y en la observación de tejidos y estructuras celulares.

“El que tenemos es un montaje que se puede considerar un prototipo. Ahora vamos a desarrollar un aparato con especificaciones fijas para prestación de servicios”, dijo Castañeda.

Para esto, trabajarán al lado de las empresas especialistas en biomedicina, oftalmología y fabricantes redes inhalámbricas, entre otros.

Se ahorró la mitad del costo La ventaja de la holografía frente a la microscopia convencional es que, gracias a una cámara permite observaciones tridimensionales de objetos que a simple vista parecen ser transparentes.

Aunque los investigadores colombianos se apoyaron en expertos y universidades extranjeros, el desarrollo y las adaptaciones fueron netamente nacionales.

El valor agregado es que lo lograron producirlo a un costo de 100 millones de pesos, lo cual representa un ahorro frente a los 200 millones que cuesta un aparato similar producido en el extranjero.

En unión con sus colegas de la sede principal de Bogotá, el grupo pronto construirá un microscopio con especificaciones técnicas que pueda ser comercializado, pero esto entrará en discusión con las directivas de la Nacional, luego de que se analice el tema de las patentes.

100 millones de pesos fue el costo que asumió la Universidad Nacional para desarrollar el aparato. Con eso se ahorraron la mitad de lo que cuesta en el extranjero. En la actualidad lo están probando y planean prestar servicios a la industria.