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La corrupción asiste a clase

Malversaciones de fondos, licitaciones públicas amañadas, fraudes en los exámenes, percepciones ilegales de derechos de matrícula, sobornos y cohechos en contrataciones y ascensos, forman parte de las corruptelas más frecuentes en los sistemas educativos en el mundo.

17 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Según un informe de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), la corrupción es un fenómeno generalizado en los sistemas educativos en el mundo y, lo peor, tiene un alto costo para los estudiantes.

Los expertos Jacques Hallak y Muriel Poisson, del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (Iipe), son los autores del estudio ‘Escuelas corruptas, universidades corruptas: ¿qué se puede hacer?’, que se logró tras varios años de investigación.

El documento anota que la corrupción en la educación y en sectores aledaños como el editorial, la construcción o la alimentación “socava seriamente los sistemas educativos en el mundo”.

En la enseñanza superior las formas son variadas y van de fraudes en la educación transfronteriza a títulos imaginarios y universidades ficticias.

Casos para destacar Entre los casos para destacar que menciona el informe hay varios que tienen lugar en América Latina.

Se cita, por ejemplo, el trabajo en Chile sobre la alimentación escolar, con un sistema de programación centralizado, totalmente transparente y bien aplicado, que economiza y tiene en cuenta las diferentes necesidades nutritivas y de transporte de ese país.

En Argentina, el Pacto de Integridad produce buenos resultados desde que en el 2003 se asociaron el Ministerio de Educación, los productores de manuales, una comisión independiente y la Organización no gubernamental Transparency International para respetar un código de conducta en las adjudicaciones de los tres millones de textos anuales que se distribuyen.

De Brasil el informe resalta el Programa Dinero Directo en la Escuela en el Estado de Río Grande do Sul, de descentralización y mejora de transparencia en la gestión, que da más poder a la escuela.

Hallak resaltó el trabajo realizado por el Ministerio de Educación colombiano entre 1998 y el 2003 en Bogotá, donde “limpió la lista de maestros y economizó un 15 por ciento de gastos”, y donde ahora hay “menos falsos profesores, menos ausencias y ascensos injustificados y menos jubilaciones manipuladas”.

Honduras es otro de los países mencionados en el informe, pero no como caso para imitar, sino por haberse descubierto que las asignaciones de fondos a docentes fantasmas representan un 5 por ciento de la nómina de maestros.

QUÉ BUSCA EL REPORTE ‘‘No somos agentes de policía ni de justicia. La meta es ayudar a países en desarrollo. Por eso intentamos mostrar que hay problemas, pero también soluciones”.

Jacques Hallak, del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación.