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Jugando a la Creación

CORRECCIÓN EN EL EDITORIAL DEL 16 DE JUNIO SE ALUDIÓ A LAS PROTESTAS ESTUDIANTILES DEL 8 Y 9 DE JUNIO DE 1953, CUANDO OCURRIERON EN 1954; Y EN EL DEL 17 DE JUNIO SE DIJO QUE LA VIDA EN LA TIERRA LLEVA 3,6 MILLONES DE AÑOS, CUANDO LA CIFRA ESTIMADA ES DE 3.600 MILLONES DE AÑOS. EL TIEMPO CORRIGE ESTOS ERRORES. Hace unos días, tres grupos de investigadores demostraron que es posible reprogramar células de la piel de un ratón y llevarlas a su condición de células embrionarias, capaces de convertirse en cualquier tipo de tejido del cuerpo. Según los entendidos, este sería el avance más importante de la biología en lo que va del siglo, pues lo logrado por los científicos de las universidades de Kyoto y Harvard y el Instituto Whitehead, en Cambridge, representa la posibilidad de que cualquier célula humana pueda convertirse en una fuente de tejidos u órganos, para curar enfermedades o remplazar lo que no sirve.

17 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Y este es apenas uno de los adelantos en el campo de la investigación genética y molecular, la cual, a medio siglo escaso de que James Watson y Francis Crick descubrieran el ADN, en 1953, pasa por una revolución que no solo puede cambiar la forma de prevenir y curar enfermedades o cómo envejecer, sino que está poniendo en cuestión los principios mismos de generación de la vida. Las profundas implicaciones éticas y sobre el futuro de cada uno de nosotros y los demás seres vivos han generado un apasionado debate.

* * * * En décadas pasadas hubo hitos como la creación de ratones acebrados, en los 70, o la clonación de la oveja ‘Dolly’, en 1996. Pero los primeros años del siglo XXI asisten a una competencia de inversiones multimillonarias y experimentos que indagan la manipulación del ADN con ingeniería genética –paso obligado para la terapéutica con genes–, y llevaron a la decodificación del genoma humano, la clonación y el hallazgo y obtención de células madre a partir de embriones. Esto último llevó a un virulento rechazo de quienes, desde la religión, o el gobierno, como el presidente Bush, ven en los embriones vida que no puede destruirse. Lo hecho a partir de la piel de ratón cortaría de tajo este debate, pues no parte de embriones.

Disciplinas novísimas, como la biología sintética, trabajan para producir drogas nuevas a partir de la implantación de material genético en células modificadas a propósito, con fondos provistos por la fundación del creador de Microsoft, entre otros. Hace poco fue portada de la revista Newsweek el proyecto de Craig Venter, el polémico empresario que hizo la secuencia del genoma humano, e invierte millones de dólares para crear combustible limpio a partir de células modificadas y la luz del sol.

Con casi 80 años, Watson, el descubridor del ADN, es el primer ser humano en tener su secuencia de ADN completa, que puso en Internet hace dos semanas.

Le tomó dos meses y costó un millón de dólares, pero si los anuncios de abaratarlo hasta 1.000 dólares se concretan, podría verse un alud de interesados, esperanzados en saber de qué pueden enfermar o cómo serán sus hijos, según prometen algunos científicos.

De acuerdo con la revista The Economist, nuevas investigaciones sobre el papel del ácido ribonucleico (ARN) podrían dejar los estudios genéticos como conocimiento de segunda. En fin... Son tantos, tan inesperados y de tan profundas implicaciones estos avances para crear la vida en el laboratorio, que la humanidad se siente ante descubrimientos que pueden cambiar su concepto de sí misma.

* * * * Y el debate es acorde. “Juegan a ser Dios”, dicen de los partidarios de la ingeniería genética y la biología sintética los religiosos y los convencidos de que la vida no debe ser manipulada. Pero el futuro del hombre, desde la creación de nuevos combustibles hasta la cura del cáncer o de enfermedades como el Alzhéimer, que se anuncia como una epidemia para el 2050, dependen de esta nueva biología, ripostan los científicos.

Millones de personas se debaten entre la ilusión de prevenir enfermedades o tener hijos sanos e inteligentes y el fantasma de monstruos de laboratorio o el paso a lo desconocido que sería poder programar la vida. Todo lo cual se mezcla con expectativas de hacer miles de millones de dólares con los nuevos descubrimientos y supercherías que prometen desde curas milagrosas hasta el ‘Santo Grial’ de la inmortalidad, y ha conducido a fraudes de supuestas clonaciones humanas como el del coreano Hwang Wo-Suk.

* * * * Este no es un asunto reservado a los países adelantados o las grandes corporaciones. Países como México, Costa Rica y Panamá invierten en el proyecto de Venture. Pese a su atraso en investigación científica –o, más bien, debido a él–, Colombia debe asumir la discusión, estudiar cómo y en qué proyectos podría participar, preparar legislación, disponer las finanzas posibles. Se trata de descubrimientos que pueden revolucionar la economía y cambiar la forma como la vida se ha desenvuelto en los 3,6 millones de años que lleva en la Tierra. Y cada colombiano es una partecita de ella.

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