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Son ‘harlistas’, pero en bicicleta

La pasión y adrenalina de las motos Harley Davidson se encierran en una bicicleta. El harlismo, la filosofía de vida de aquellos motociclistas que recorren carreteras, ahora tiene un hermano menor: el ‘biciharlismo’, una cultura con representantes en Chile, España y ahora en Bogotá.

16 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Esta nueva generación de rebeldes deja parte de sus vidas en sus ‘máquinas’, unas bicicletas con tamaño de hasta cuatro metros de largo, con manubrios anchos, similares a los de las famosas motocicletas Harley Davidson, y con arreglos adaptados, adornos y aerografías que valorizan el vehículo entre 800 mil y 4 millones de pesos.

“No somos biciharlistas por falta de plata. Si tuviera el dinero para una moto, preferiría gastarlo en varias ciclas”, dice David Cabana, fundador, hace cinco años, del grupo que en Bogotá tiene más de 50 adeptos y dueño de tres ‘naves’. “Nuestra idea es marcar la diferencia”, añade.

Y lo han hecho. Al punto que han captado la atención de políticos, entre ellos de un candidato a la Alcaldía de Bogotá.

“Nos invitó a participar en su campaña, pero cuando fuimos a la cita, nos dijo que se sentía opacado, porque nuestras ‘naves’ lo ocultaban”, recuerda Cabana.

En los encuentros ‘biciharlistas’ comparten con gente que tiene la misma identidad: el amor por la adrenalina de largos recorridos en bicicleta, especialmente por carreteras.

Y en sus paseos en grupo han visitado, entre otros, Tenjo, Tabio y Mesitas del Colegio, a 200 kilómetros de Bogotá. Todo a pedal limpio.

En sus reuniones muestran las mejoras (o ‘engalles’) que les hacen a sus bicicletas. Y no faltan quienes muestran las luces especiales que les han puesto y hasta las grabadoras adaptadas para oír canciones, entre ellas el himno que compusieron para elogiar el ‘biciharlismo’.

Tienen excelentes relaciones con los harlistas de Bogotá. Prueba de ello es que pronto harán parte de su página oficial en Internet. La relación es tan estrecha, que uno de los que conducen moto Harley Davidson, conocido como ‘Pocho’, hace parte de los biciharlistas. “Siempre nos dice que la única diferencia con las motos es que estas tienen motor, y nosotros ‘echamos’ pedal”, afirma Cabana.

Este líder biciharlista tiene razones de sobra para destacar su afición. “No contaminamos el aire y nos sirve para hacer ejercicio”, y cuenta que ha bajado 20 kilos desde que anda con el grupo, con el que vive una rebeldía saludable.

olgmar@eltiempo.com.co .

SÍMBOLO BOGOTANO EN LAS CARRETERAS Aunque los ‘biciharlistas’ saben que ya existen grupos como ellos en otros lugares del mundo, tienen un claro propósito en la capital: convertirse en muestra representativa entre la población bogotana.

“Queremos ser un símbolo de Bogotá. Con nuestra cultura tenemos una gran ventaja: no contaminamos el medio ambiente y promovemos la salud y el ejercicio con todo nuestro estilo de vida”, asegura David Cabana, fundador del ‘biciharlismo’ en la cuidad.

Además, afirman que la gente les expresa cariño cuando salen de recorrido o cada vez que tienen sus reuniones de comunidad.

“Cuando vamos por la calle, ningún carro se tira a atropellarnos y, por el contrario, nos dan la vía. Muchas veces somos centro de atracción y las personas nos preguntan sobre las bicicletas. Nos gustaría mucho participar en el Festival de Verano de este año”, afirma Cabana.

50 el número de practicantes de biciharlismo en Bogotá. Esta tendencia también tiene adeptos en España y Chile, con muchos más representantes. Los bogotanos pronto harán parte de la página de Internet de los harlistas de las motos.