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Historias contadas desde la cárcel

Emoción y sorpresa. Eso sintieron los diez personajes que harán de acompañantes en ‘La ciudad jamás contada’, al igual que las personas cuyos relatos fueron escogidos en la primera selección de esta convocatoria, que busca hacer visibles las historias de los habitantes de Bogotá.

16 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Los acompañantes se emocionaron y sorprendieron con la capacidad de narración, síntesis y creatividad de los participantes, y ellos con la posibilidad de ser escogidos para contar un relato de la mano del director de cine Felipe Aljure o la escritora Yolanda Reyes, entre otros (recuadro).

Con entrevistas en cafés, oficinas e incluso cárceles, los acompañantes del proyecto de la Dirección de Responsabilidad Social de EL TIEMPO indagaron por las historias que les interesaron. De las 1.700 que llegaron, 1.333 cumplieron con los requisitos (autor mayor de 15 años y vivir en Bogotá). De ellas 40 fueron seleccionadas por profesores y estudiantes y entregadas a los acompañantes. Diez quedarán al final. La próxima semana se conocerán sus autores.

El escritor Mario Mendoza, uno de los acompañantes de este proyecto, creado para celebrar la designación de Bogotá como Capital Mundial del Libro, hizo su propio relato sobre la tarea que ha realizado hasta el momento.

El texto está acompañado por dos historias escritas en cárceles, sitios que él visitó. El preso “Cuando me comunicaron el proyecto de ‘La ciudad jamás contada’, me entusiasmé mucho con él porque me pareció un buen homenaje a la ciudad y una impecable demostración de democracia participativa.

A los pocos días soñé que entraba en una cárcel, que un guardia me conducía hasta un salón y me invitaba a tomar asiento, y que unos minutos más tarde traían a un preso y le decían que tenía veinte minutos para hablar conmigo.

“El hombre me dijo: Tengo que contar mi historia pero no puedo salir de aquí. Lo necesito. Usted será mis ojos y verá lo que yo no puedo ver. Usted será mis pies y recorrerá los lugares que yo no puedo recorrer. Usted será mis oídos y escuchará lo que yo, desde aquí, no puedo oír. Le dije que sí, que no se preocupara, que podía contar conmigo, y entonces el preso remató diciendo: Eso quería escuchar. Ya se puede despertar. Y me desperté.

“Enseguida les escribí a las coordinadoras del proyecto, y les solicité que todo lo que llegara de las cárceles me lo dejaran leer a mí.

“Así lo hicimos y durante días estuve leyendo y releyendo las hojas de varios presos que participaron enviando sus historias. Historias de amor y desamor, de crímenes y venganzas, de injusticias, de tedio y desesperación, de redención y de esperanza.

“Elegí tres finalistas. Un español que había viajado desde Madrid después de una quiebra en sus negocios y que, arriesgando el pellejo, había decidido venir a Bogotá para cargarse de droga. Había terminado capturado en el aeropuerto Eldorado y de ahí había sido remitido a La Modelo. La segunda finalista era una brasileña que había aceptado transportar dos kilos de droga a Barcelona (España) con tal de pagarse una cirugía estética. Hoy en día está recluida en El Buen Pastor y sus palabras habían sido escritas como una advertencia para futuras viajeras ingenuas. “Y el tercero era un esteticista homosexual, parapsicólogo y jardinero, que había sido raptado por unos extraterrestres y que durante dos semanas, en las horas de la noche, procurando no molestar a su compañero de celda, había llenado varias hojas narrando distintas instancias de su vida con una caligrafía precisa y una sinceridad estremecedora. “Me enorgullece pensar que alguno de ellos tres será mi pupilo a lo largo de varias semanas en las cuales, con gusto y dedicación, trabajaremos una crónica jamás contada en esta ciudad”.

En prisión, por una menor Cuando tenía 18 años conocí a una mujer muy linda, con 1,73 mts. de estatura, ojos claros, nunca pregunté su edad. Nos conocimos, al poco tiempo nos cuadramos o nos hicimos novios. Esto duró durante un período de tiempo de más o menos 8 meses.

Cuando su padre se enteró, después de tener la mejor novia y la mejor relación de mi vida, un proyecto de tener una familia y planes hacia futuro con ella, empezó la peor pesadilla de mi vida. Él, su papá, me puso una demanda por meterme con su hija.

Hoy a mis 25 años, luego de terminar con mi ex novia, tengo una nueva mujer, una hermosa familia, dos lindos hijos, solamente tengo un problema, estoy en la cárcel.

Cuando pregunté el por qué, me dijeron que tenía una demanda de hace 7 años, luego recordé aquella linda mujer que quise tanto y con la cual tuve que terminar por su padre.

Pregunté los motivos y me dijeron que ella tenía 13 años, algo que hoy todavía no lo creo. Muchas veces es mejor no fijarse en el cuerpo de una mujer, sino más bien en que tenga cédula, pues no quiero que esto se repita en más personas.

Jorge La Modelo.

En La Picota quieren resolver el misterio del teléfono Jorge ingresó a la Penitenciaría La Picota el 13 de diciembre. Los dos primeros días permaneció en silencio, sin querer hablar con nadie. Sólo salía de la celda para recibir los alimentos.

El tercer día decidió hacer la fila como los demás internos para llamar por teléfono, a veces en la mañana, otras veces en la noche. Siempre saludaba y enviaba besos a su esposa Angélica y preguntaba por sus hermanas Liliana y Edith. A veces vociferaba y daba la sensación de estarse peleando con ellas y terminaba ordenándoles que no fueran a visitarlo; pero nunca dijo nada en público de su terrible enfermedad: el SIDA que lo estaba consumiendo.

Así transcurrieron tres meses, sin faltar todos los días, al igual que los demás internos, a la fila para llamar por teléfono. El día que murió, sus compañeros tomaron el papelito donde tenía el teléfono al que llamaba diariamente, pero una grabación respondió diciendo que el número no había sido asignado.

Javier Médico, La Picota .

LOS ACOMPAÑANTES DE LA CIUDAD JAMÁS CONTADA Diez personajes de la cultura nacional ayudarán a los seleccionados a elaborar sus relatos para publicarlos en EL TIEMPO: Felipe Aljure, director de ‘La gente de la universal’ y ‘El colombian dream’.

Mauricio Miranda, libretista de reconocidas historias de televisión como ‘La mujer del presidente’ y ‘La hija del mariachi’.

Omar Rincón, crítico de televisión y profesor.

Mario Mendoza, autor de ‘Satanás’ y ‘Los hombres invisibles’, entre otros.

Gustavo Bolívar, autor de ‘Sin tetas no hay paraíso’, entre otros.

Yolanda Reyes, autora de ‘El terror de sexto B’, entre otros. José Navia, cronista de EL TIEMPO y ganador de varios premios de periodismo.

Marta Ruiz, periodista de ‘Semana’ y autora de ‘Esta ciudad que no me quiere’.

María Elvira Molano, socióloga y autora de libros sobre usos de las plantas.

Carlos Alberto Casas, abogado, educador y escritor.

EL EQUIPO DEL PROYECTO Ofelia Corradine, directora de la Dir. Responsabilidad Social; Marina Valencia, diseñadora y coordinadora del proyecto; Ángela Constanza Jerez, editora de la Dir. de Responsabilidad Social.

www.eltiempo.com/laciudadjamascontada.