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Vida de un padre ejemplar

Cuando Maira Fernanda Bernate vio a su padre entrar a la casa completamente ciego, no entendía qué estaba sucediendo. Hoy, 14 años después, ella recuerda, con lágrimas en los ojos, la imagen de su papá atravesando el umbral de la puerta a tientas y con un bastón en la mano.

16 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Daniel Bernate, su padre, perdió su visión a los 33 años a raíz de una cirugía para extraerle un tumor cerebral. Según los médicos, su limitación era completamente irreversible.

“Fue muy duro porque yo solo tenía seis años y mi hermano cuatro. Ninguno de los dos sabía como manejar la situación”, cuenta Maira.

Al principio, Daniel perdió sus esperanzas y se apartó del mundo. Pero poco a poco, empezó a descubrir que tenía muchos motivos para salir adelante.

“Entendí que no podía quedarme encerrado con dos hijos pequeños por los cuales debía responder. Ellos me necesitaban y no podía convertirme en una carga”, dice.

‘Tenemos un hermoso hogar’ Después de perder automáticamente su trabajo como contador y separarse con la que hasta entonces había sido su esposa, Bernate decidió seguir adelante y empezó a estudiar comunicación social en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (Unad).

A sus 48 años, Daniel es hoy un profesional y lleva una vida de padre ejemplar: todas las mañanas, prepara el desayuno y algunas veces el almuerzo. También arregla la casa y, pese a su invidencia, les colabora a sus hijos cada vez que tienen un trabajo en el colegio o la universidad.

“Nos ayuda mucho con la redacción, pues él es muy bueno en eso”, dice Maira.

Su hermano, Daniel, de 18 años y a punto de terminar su bachillerato, cuenta que todas las mañanas lo acompañan a tomar el bus que lo conduce hasta el trabajo, o lo ayudan a transcribir en el computador sus cartas y documentos.

Maira, de 20 años, quien finalizó su carrera de idiomas y relaciones internacionales, recuerda que su padre fue el mejor apoyo cuando quedó embarazada hace cuatro años.

Sacó a su familia adelante Ahora, Daniel también es un abuelo experto. Cada vez que su hija necesita hacer alguna diligencia, él le ayuda sin ningún inconveniente con el cuidado de la pequeña Juliana, de 2 años.

“Yo me quedo tranquila porque sé que nadie puede cuidarla mejor”, dice Maira.

Con la pensión mínima que Daniel recibe y el trabajo que realiza como periodista en el Consejo Distrital de Discapacidad, su familia ha logrado salir adelante a pesar de las dificultades.

Es por eso que sus hijos sienten una profunda admiración por su padre y mañana, en su día, dicen que tratarán de rendirle el mejor homenaje que puedan.

“Él hace muchas cosas que otros papás, a pesar de estar en perfectas condiciones físicas, no se atreven a hacer”, subraya Maira.

“Ellos siempre tienen en cuenta que deben dejar todo en el mismo lugar para evitarme problemas a la hora de buscar las cosas y me ayudan a escoger la ropa que me voy a poner al día siguiente”, cuenta Daniel.

Maira dice que con su hermano siempre han estado orgullosos de su padre, pues su invidencia se ha convertido en un ejemplo de fortaleza.

Él, todos los días, les recuerda su frase: “Si yo puedo hacer esto en las condiciones en las que me encuentro, ustedes pueden hacer más”.

julenr@eltiempo.com.co .

SUS HIJOS LO ADMIRAN Mi padre hace de todo. Coge bus, sabe de direcciones, e incluso, fue presidente de la junta de padres de familia de mi colegio”.

Maira Bertnate, hija de Daniel Bernate, un padre ejemplar