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Los cuatro crímenes que sacudieron al Ejército esta semana

“Todo el mundo está notificado: el que la hace la paga”. Con esta frase, el comandante del Ejército, general Mario Montoya Uribe, respondió a EL TIEMPO sobre los acontecimientos que en los últimos días han vinculado a militares activos y retirados en delitos de homicidio, extorsión y narcotráfico.

16 de junio 2007 , 12:00 a.m.

El general Montoya asegura que cada uno de esos casos empaña el trabajo que a diario realiza la institución, pero resalta que se trata de situaciones aisladas, que frente a todas se han tomado medidas y que estas se han hecho públicas. “Prueba de que hay un trabajo para mantener la disciplina y mejorar el servicio es que este año han sido retirados del servicio 31 oficiales y 58 suboficiales”, señala.

El caso de Balsillas Algunos de estos retiros obedecen a indicios de conductas ‘indecorosas’ dentro de la institución. Aunque la medida discrecional no significa que el militar haya cometido un delito, en algunos casos sí hay señales de posibles irregularidades.

Montoya aseguró que en el caso de los soldados que fueron capturados por delinquir en el alto de La Línea, el mismo Ejército recibió la queja de una señora y la tramitó ante la Fiscalía.

“Nosotros le pusimos en frente un grupo de soldados y ella identificó a dos de ellos como los hombres que la habían extorsionado”, aseguró.

Por este episodio fueron destituidos dos suboficiales, los mandos directos de los soldados.

Por el caso de Balsillas (Caquetá), además de los dos soldados que están detenidos por el asesinato de seis civiles, entre ellos un niño de 9 años, hay una investigación disciplinaria del Ejército sobre los controles que había en el batallón del que se evadieron los uniformados.

Ese es tal vez el caso más grave de los que sacudieron al Ejército esta semana.

Los dos soldados, que usaron sus armas de dotación para cometer el crimen, pasaron a manos de la Fiscalía, que investiga si por lo menos en las tres primeras muertes hubo algún grado de premeditación.

Según las pesquisas iniciales, cuando dispararon por primera vez los militares acababan de llegar al sitio de la tragedia y no era probable que estuvieran borrachos.

En esa primera tanda de muertes cayó una maestra, Marlene Berrío, que era una destacada líder social del norte de Caquetá y que además fue, en 1988, la primera alcaldesa elegida por voto popular en el departamento.

Montoya le dijo a EL TIEMPO que en el 2006 fueron retirados 225 militares bajo la medida discrecional. “Hay que entender que son 230.000 hombres y aunque eso no justifica ningún delito, tampoco estamos exentos de que pasen cosas, como en cualquier institución”.

Actualmente, contrainteligencia militar maneja dos casos de posibles nexos o participación de algunos militares en el tráfico de armas y droga en el Guaviare y Antioquia.

Por ahora, el Comando del Ejército continúa con una campaña a nivel nacional denominada ‘El 2007, el año de la disciplina militar’, que podría dejar al término del año otro significativo número de militares fuera de las filas.

Suboficial y ex amante matan a empresario radial REDACCIÓN NACIONAL Una extorsión que además tendría un ingrediente pasional es la hipótesis que más fuerza cobra en las indagaciones para establecer el origen del asesinato del empresario de radio Garrid Muñoz Tello.

Del crimen, ocurrido la tarde del jueves en las afueras de Villavicencio, se responsabiliza a un suboficial activo y a una empleada de la Décimo octava Brigada del Ejército, de Arauca. Ambos fueron capturados.

Muñoz, pensionado de la Fuerza Aérea y dueño de La Voz del Cinaruco, en Arauca, fue salvajemente golpeado después de haber ingresado a una residencia junto con el sargento viceprimero Albeiro Otálvaro y con Fanny Estela Lozano, empleada de servicios administrativos de esa unidad militar.

Todos ingresaron en el mismo carro a las 3 de la tarde. El sargento y la mujer iban en el asiento de adelante y Muñoz en el de atrás.

El administrador de la residencia llamó a la Policía tras la advertencia del cliente que estaba en la habitación contigua. Antes de irse, le dijo: “pilas con los de esa pieza”.

Ex empleada y ex amante Poco después de las 6 de la tarde, cuando dos policías llegaron a la residencia, en la vereda Contadero, ya era tarde: Muñoz yacía en la cama boca abajo y sin vida. Le destrozaron la cabeza.

EL TIEMPO estableció que hasta hace seis años, cuando ingresó como empleada al Ejército, Fanny Estela Lozano trabajaba con Muñoz en una de sus emisoras.

La mujer, con unos 30 años, se desempeñó durante tres como operadora de audio en La Voz del Cinaruco.

Fue allí donde la pareja se conoció. Al poco tiempo sostuvieron un romance.

Fuentes consultadas en Arauca aseguran que tuvieron un hijo.

Pero la relación se terminó y Fanny Estela se enganchó en la Brigada, en donde hacía el aseo en el casino.

Los investigadores tratan de establecer qué nexo existía entre la mujer y el sargento Otálvaro y si Muñoz, quien estaba separado desde hace más de una década, venía siendo objeto de algún chantaje.

El Ejército suspendió a la mujer ayer mismo en sus funciones para facilitar las investigaciones y, según el general Mario Montoya, comandante del Ejército, ya se le pidió al Ministerio de Defensa que la destituya.

Respecto del sargento Otálvaro, ayer se hizo efectiva su destitución de esa fuerza.

La Fiscal 17 delegada ante la Unidad de Reacción Inmediata de Villavicencio asumió la investigación.

CUATRO DÉCADAS METIDO EN LA RADIO ARAUCA A Garrid Muñoz Tello, nacido en San Agustín (Huila), lo conocían en Arauca como pionero de la radio, a la que dedicó una buena parte de sus 78 años de vida.

A esa región llegó hace 40 años como radiotécnico para ayudar en el montaje de ‘La Voz del Cinaruco’, de la que terminó siendo socio al lado de Alfredo Matiz Espinosa, hace 15 años. También puso al aire ‘Arauca FM Stereo’, filial de Caracol y ‘Radio Caribabare’, en Saravena. Pero al poco tiempo las amenazas y las acciones terroristas contra esta estación lo obligaron a cerrarla.

Incursionó en la política como concejal de la capital araucana, fue fundador del Cuerpo de Bomberos, de Coldeportes y de la antigua manga de coleo.

Uno de sus hijos, Óscar Garrid Muñoz López, fue gobernador de Arauca en el 2003 por decisión del presidente Álvaro Uribe.

Los despojos de Muñoz serán trasladados a Arauca, donde se cumplirán las honras fúnebres.

Coca que transportaban capitanes (r) salió desde Bogotá MEDELLÍN Y BOGOTÁ Aún es un misterio cómo el pasado lunes festivo el capitán retirado Adolfo León Gómez Rodríguez sacó de un taller de mantenimiento el camión del Ejército en el que fueron encontrados 133 kilos de cocaína el jueves pasado, en la vía de Medellín a Santa Rosa de Osos (Antioquia).

En el vehículo, que pertenece a la Brigada de Blindaje de Villavicencio y está asignado al batallón de Cumaribo (Vichada), viajaban el capitán Gómez, otro capitán retirado identificado como Freddy Ferney Rodríguez y los civiles Ledwan Arango Mazo y Anwar Hamilton Arango Marín.

Según la Policía, desde el 2005 les seguían la pista a los dos uniformados, el último retirado del Ejército en el 2003 y Gómez, quien salió con vacaciones de retiro el primero de abril pasado, luego de afrontar una condena a 72 meses por el delito de peculado por apropiación.

Y ayer en la mañana, luego de una junta asesora extraordinaria, la cúpula del Ejército llamó a calificar servicios al mayor Fernando Gómez Correa, quien era responsable del camión.

Según explicó el Ejército, el vehículo fue enviado por el mayor Gómez a reparación a un taller particular en Bogotá y estaba pendiente de mandar a recogerlo. Sin embargo, se investiga quién autorizó el retiro del automotor y de dónde salieron las 58 cajas de cartón con publicidad del Ejército en las que estaba camuflada la coca.

Lo cierto es que según las primeras averiguaciones, la droga fue cargada en Bogotá e iba con destino a algún lugar en la Costa y no sería la primera vez que los dos ex oficiales transportaban alcaloides para negociarlos.

En la audiencia pública, los capturados aceptaron los cargos de tráfico de estupefacientes y concierto para delinquir. Además de ellos, fueron capturadas 15 personas más en Bogotá, Cali y Medellín.

Cómo operaba la red de ‘narcos’ Según la Dijín, la red que desarticuló con la captura de los dos ex oficiales, manejaba cargamentos en cuatro ciudades.

“La droga era obtenida en laboratorios situados en Antioquia y Córdoba, desde donde era trasladada vía terrestre a Bogotá a través de buses y en camiones de carga con caletas”, señala el informe de la Dijín.

Desde Bogotá, la droga era almacenada en bodegas hasta su envío a Estados Unidos, España y México. La Dijín infiltró la organización comprobando que en 2 años se movieron cargamentos cercanos a los 940 kilos de cocaína.

Soldados que extorsionaban en La Línea fingían ser guerrilleros de las Farc MIGUEL ANTONIO HERRERA CORRESPONSAL DE EL TIEMPO IBAGUÉ Hace un par de semanas, adelante del peaje de la vía a La Línea, cuatro hombres que lucían nuevos e impecables uniformes militares y portaban fusiles interceptaron a una pareja de hermanos que iba hacia Pereira.

José Luis y Andrés Correa Orozco, que viajaban en un Renault Symbol de placa PEU-811, fueron detenidos para una requisa. Pero lo que parecía un control de seguridad de rutina, terminó convertido en un atraco.

“Nos requisaron y luego nos internaron en el monte. Nos acostaron boca a bajo y sin dejar de apuntarnos con los fusiles nos pidieron las llaves del carro, argumentando que lo necesitaban por dos horas”, contaron las víctimas.

El abuso no paró ahí. Les robaron un anillo, el frontal del carro y los celulares. También les quitaron una tarjeta débito y los obligaron a revelarles la clave.

Dos de los hombres se fueron en el carro rumbo a Cajamarca y los otros se quedaron vigilando a sus víctimas.

Un par de horas después, los uniformados regresaron con un millón de pesos.

Les volvieron a apuntar con las armas a los hermanos y los conminaron a entregarles nueve millones de pesos más.

Un manos libres dio la pista Para conseguir la plata les dieron un plazo de 24 horas. Y para asegurar su pago les pidieron datos telefónicos y direcciones de la familia. Todo a nombre de las Farc.

Asustados, los hermanos Correa siguieron su viaje y fueron al Gaula Risaralda, en Pereira, a denunciar el caso.

Le contaron al comandante que cuatro guerrilleros del frente 21 de las Farc los habían atracado y extorsionado entre Cajamarca (Tolima) y La Línea, rumbo al Eje Cafetero. El caso también lo pusieron en conocimiento del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía.

De inmediato, los mandos de la Compañía Bolívar del Ejército que tiene jurisdicción en la zona, fueron alertados sobre lo ocurrido.

Con medida de aseguramiento Para sorpresa de todos, los ‘guerrilleros’ terminaron siendo en realidad cuatro soldados adscritos a la Sexta Brigada del Ejército, de Ibagué.

“El oficial al mando se mostró extrañado de que sus hombres no hubieran alertado sobre la presencia subversiva. Fue entonces cuando hizo formar a la unidad y requisó uno a uno a los soldados”, afirmó un investigador del CTI.

En el morral del soldado José Norbey Rodríguez Tovar el comandante halló el frontal del radio y a su compañero Fabio Nelson Miranda Espitia le encontraron el manos libres del celular. Tras ser descubiertos, delataron a sus cómplices José Aldemar Sánchez Toquira y Alexánder Jiménez Gallego.

Las investigaciones apuntan a que no sería el primer delito que habrían cometido. César Augusto Núñez, director del CTI en Ibagué, reveló que el organismo evalúa otros casos ocurridos en el mismo sector para establecer si los militares están implicados.

Agregó que los soldados quedaron cobijados con medida de aseguramiento por orden del Juzgado Quinto Penal de Control de Garantías de Ibagué por secuestro simple agravado, extorsión agravada, hurto calificado y agravado y porte ilegal de armas.

Dos de los sindicados fueron internados en el centro de reclusión de Tolemaida y los otros dos en el Batallón Patriotas de Honda (Tolima).

89 militares han salido del Ejército este año por investigaciones y actos, que, aunque no representan un proceso judicial como tal para los uniformados, sí motivaron seguimientos disciplinarios internos.

230 MIL EN EL EJÉRCITO ''Hay que entender que son 230.000 hombres y no estamos exentos de que pasen cosas”.

Mario Montoya, comandante Ejército