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El papel del papel

¿Qué noticias llevarán los integrantes de la Asociación Mundial de Periódicos a la reunión que tendrán en junio del 2008 en Gotemburgo, Suecia? A juzgar por los reportes entregados en el encuentro que acaba de terminar en Ciudad del Cabo, el futuro le corresponderá al avance demoledor de la red y de la información en línea, solo dos aristas de la web 2.0 que en menos de cinco años hará de Internet el medio preferido de información.

15 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Esa realidad digital permite entender las declaraciones emitidas por Juan Luis Cebrián, fundador y ex director de El País de España, consejero delegado del Grupo Prisa: “si ahora tuviera que fundar El País, probablemente no sería en papel”. Cebrián apoya su decisión en argumentos como que elpaís.com (que abolió su política de cobrar por entrar a la versión digital) crece a una tasa de 200.000 lectores en dos o tres meses, (eltiempo.com tiene 350.000 visitantes diarios). “Haría algo en la Red y una versión en papel de lo que imaginara que podría ser atractivo”, puntualiza Cebrián, en su intento por explicar este mundo de comunidades en red y blogs, universo interactivo y visual en el que, como explicaba un editor polaco, 40.000 personas pueden colaborar simultáneamente para construir una historia.

Los asistentes al Congreso Mundial de Periódicos y al Foro Mundial de Editores no le dieron muchas vueltas a la forma como deben enfrentar esa realidad. Es decir, con productos informativos que puedan soportar en plataformas múltiples, y que mediante Internet, radio, televisión, telefonía móvil, y por supuesto, papel, entreguen a los usuarios la visión de una fuente consolidada, que los informe y entretenga, que les enseñe y los convoque, con oportunidad y suficiencia. Los periódicos son la pieza sensible de ese rompecabezas que arma un lector crítico, mucho más cuando la situación de su país y de su entorno es tan confusa, mutante y desconcertante como la de Colombia.

Ahí aparecen varios factores que pueden imantar a un diario y consolidarlo en el gusto de sus lectores. Si las noticias en su sentido escueto y momentáneo ya las dio la radio, ya se vieron por TV y ya se aprehendieron por Internet, ¿qué debe hacer un periódico al día siguiente? La fórmula está ahí desde hace mucho tiempo, y por supuesto excede la obviedad de los recursos gráficos, de fotografía y color. La gente quiere que la ayuden a interpretar el mundo en el que vive, a formarse una opinión, y para ello demanda análisis, independencia de la fuente política y gubernamental, ecuanimidad en la construcción de la historia, sentido común y la búsqueda real de una cantidad suficiente de versiones, que refleje a los involucrados y descarte toda aventura tendenciosa. Si lo anterior se impregna de un espíritu pedagógico y se refleja en una historia bien contada, despejada de la superficialidad y el efectismo que precipitan tantos temas trascendentales en el despeñadero de la frivolidad, cada vez entenderemos mejor el papel del papel y porqué la lectura de prensa es un proceso mental distinto, en el que valen tanto la confianza como la curiosidad. La experiencia del diario The Independent y su distancia sana con el gobierno en declive de Tony Blair ilustra mucho al respecto.

El primer deber de los medios de comunicación, y de los periodistas que vivimos escaneando la sociedad, es auscultarnos a nosotros mismos. Mucho más en épocas de justa celebración, como cuando se revelan los resultados del EGM. En ese sentido, deberíamos superar el autismo y atender la voz de los ciudadanos que a una reciente encuesta de EL TIEMPO y La W sobre si confiaban en los medios de comunicación en Colombia, respondieron con un NO rotundo. Escuchemos a ese río que está sonando, porque puede llevar piedras muy pesadas.

Periodista .

"Los periódicos son la pieza sensible de ese rompecabezas que arma un lector crítico, mucho más cuando la situación de su país y de su entorno es tan confusa”.