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Palestina en guerra

Desde cuando Hamas, el más radical de los partidos palestinos, barrió en las elecciones legislativas del 2006 (en las que ganó el 70 por ciento de los escaños del parlamento), se veía que solo un milagro permitiría su coexistencia en el gobierno con el partido más moderado Al Fatah, representado en la presidencia por Mahmud Abbas.

14 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Así fuera con altibajos y en forma precaria, ese milagro se dio hasta la semana pasada, gracias a la habilidad política de Abbas, al pragmatismo de Ismail Haniyeh –líder de Hamas escogido como primer ministro después de la espectacular victoria de su partido–, y gracias a Arabia Saudita que los hizo recomponer un gobierno de unidad luego de una crisis hace unos meses.

Pero no podía durar mucho la ‘cohabitación’ de estos dos grandes rivales por la supremacía en los territorios palestinos, cuyas posiciones frente a Israel y Estados Unidos son tan radicalmente opuestas: mientras Abbas y Al Fatah favorecen el diálogo y se inclinan por reconocer a Israel a cambio de que este acepte un Estado palestino, Hamas se niega a “hablar con el enemigo” y llegó, incluso, a acusar a su ocasional socio de gobierno de conspirar con Washington y Tel Aviv para desconocer el derecho de Hamas a gobernar y sacarlo del poder.

Las hostilidades, que se declararon abiertamente y en forma sangrienta el lunes (con un saldo que hasta ayer llegaba a 59 muertos y centenares de heridos), se venían incubando desde el principio de la ‘cohabitación’. Su primera expresión fue el forcejeo de los dos partidos por adquirir el control de las fuerzas de seguridad de la Autoridad Palestina, que ambos se sienten con el derecho a dominar. Estas fuerzas fueron constituidas por Al Fatah durante sus años previos de gobierno y están formadas casi exclusivamente por sus militantes, por lo cual se convirtieron en un objetivo primordial de Hamas tras ganar la mayoría legislativa. En el camino de ganar ese bastión armado, que es el principal sustento del gobierno, Hamas les añadió un nuevo brazo en Gaza, el sector donde el partido de Haniyeh tiene su mayor respaldo popular, con el nombre de Fuerza Ejecutiva.

A esta pugna no han sido ajenos Estados Unidos e Israel, que ven con alarma que los islamistas más radicales lleguen a adquirir el control total de los territorios palestinos (algo que en estos días ha comenzado a ocurrir, con el avance militar de Hamas). Washington ha suministrado apoyo militar y económico a Abbas para fortalecer sus fuerzas armadas, en especial su guardia presidencial. Israel, según ha trascendido, también ha facilitado el acceso a los territorios palestinos de suministros de otros países árabes que apoyan al partido Al Fatah. Pero nada de esto ha impedido que Hamas se haga fuerte en Gaza, mientras Al Fatah lo hace en la margen occidental del río Jordán, donde tiene su principal apoyo.

La actual confrontación entre palestinos podría conducir a la partición de sus territorios, entre una franja de Gaza que ya algunos comienzan a bautizar con el nombre de ‘Hamastán’, y una margen occidental en manos de Al Fatah. Cruel y paradójico desenlace para un pueblo que ha luchado tanto por su identidad nacional y un Estado propio. Otra preocupante posibilidad es que el conflicto interpalestino repercuta en toda la región, involucre a Israel e incendie a Oriente Medio.

La sangrienta confrontación de los palestinos puede generar un conflicto mayor e incendiar el Oriente Medio.