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Promoción de la competencia

13 de junio 2007 , 12:00 a.m.

El bienestar de la población se genera, en una importante proporción, en su acceso a mejores y más variados bienes y servicios, a precios cada vez menores. Esto se logra promoviendo la competencia en todos los sectores económicos. La libertad para competir comercialmente y la libertad para escoger y decidir lo que se consume son esenciales para el desarrollo social.

La competencia no necesariamente se genera de manera espontánea. Y por eso incentivarla debe ser un objetivo central de un gobierno moderno en un Estado democrático. Colombia es un país con mercados generalmente abiertos en la gran mayoría de sectores económicos. Pero también tiene una larga tradición ‘dirigista’ que permea en muchas de las decisiones de política económica, donde se pone más fe en la capacidad de unos ilustres miembros del Gobierno que en el mercado.

Ahora viene una nueva ronda de privatizaciones, que son bienvenidas y necesarias para concentrar el rol del Gobierno en las actividades esenciales: seguridad para los ciudadanos, justicia, apoyo a la salud y apoyo a la educación. Todo lo demás es privatizable.

Sin embargo, la privatización no es la solución mágica a los malos servicios y a los altos costos. Los resultados en cuanto a la calidad de los servicios que prestan las hoy empresas privadas de electricidad, comunicaciones y televisión, nos llevan a concluir que la mala gestión en estas empresas se debe más a su carácter monopólico u oligopólico, que a su otrora carácter de empresa pública. Los ejemplos abundan.

La energía en Bogotá, para empezar, era más confiable, con menos interrupciones y menos cambios súbitos de potencia, hace 20 años que actualmente. En televisión, el televidente está atrapado entre las dos cadenas nacionales que lo obligan a mirar un continuo mar de comerciales entrelazados con la programación y las dos o tres ofertas de televisión por suscripción. Asimismo, el usuario cambió la dependencia de la ETB y Telecom por la de dos o tres ofertas de celulares que, al igual que las anteriores compañías públicas lo hacían, dejan al ciudadano indefenso frente a enormes burocracias que saben que los clientes están cautivos.

Telmex, con el beneplácito de la Comisión Nacional de Televisión, ha venido adquiriendo ávidamente distribuidores de televisión alrededor de Colombia.

El hombre fuerte detrás de Telmex, Carlos Slim, tiene fama de ser austero en sus propios gastos pero dadivoso con reguladores, políticos, y forjadores de opinión pública. El monopolio en México le permite cobrar las tarifas de telefonía doméstica más altas de Latinoamérica.

La Superintendencia de Industria y Comercio ha comenzado a intervenir en el asunto. Más que regulaciones adicionales, el Gobierno debe promover activamente la competencia buscando aumentar el número de participantes en todos los mercados a mínimo 5, de lo contrario la colusión es demasiado fácil. Las rentas monopolísticas, tan ansiadas por los empresarios, deben ser escasas y, cuando se den, pequeñas y temporales. Entre los sectores más necesitados de competencia se encuentran: aviación, telecomunicaciones, televisión, cerveza, energía, grandes superficies.

Louis Kleyn Consultor financiero .

Las rentas monopolísticas, tan ansiadas por los empresarios, deben ser escasas y, cuando se den, pequeñas y temporales”.