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Ladrones van a los gimnasios a robar tarjetas de crédito y cédulas

Fingiendo ser amantes del ejercicio, un hombre y una mujer, jóvenes y de buen aspecto, llegaban a los más exclusivos gimnasios del norte de Bogotá con un propósito muy poco deportivo: desocupar el cupo de las tarjetas de crédito de los clientes de esos lugares.

13 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Tras un mes de seguimientos, el grupo Antiatracos de la Dijín de la Policía Nacional reportó ayer la captura de la primera banda dedicada a esta nueva modalidad de hurto en la capital del país.

La investigación comenzó hace 15 días, cuando un ejecutivo recibió una llamada de una de sus entidades bancarias, donde le pedían confirmar una compra con su tarjeta de crédito por un valor de 4 millones de pesos (un televisor de plasma).

Cada día hay más quejas El hombre, que solía ir en las noches a hacer ejercicio a un gimnasio, quedó sorprendido. Pero más aún cuando abrió su billetera y descubrió que no tenía ni su tarjeta de crédito ni su cédula.

De inmediato, la víctima se comunicó con la Policía y les contó que la noche anterior lo único que había hecho era ir al gimnasio.

El mayor George Quintero, comandante del grupo Antiatracos de la Dijín, cuenta que sus investigadores llegaron hasta ese sitio y revisaron las cámaras de seguridad.

En las grabaciones vieron a un hombre musculoso y a una mujer alta, de pelo negro, que iban hasta los casilleros y luego salían con afán del sitio.

“Los dueños del negocio los identificaron con nombre, pues allí aparecen registrados. Luego, con sus cédulas, averiguamos sus movimientos y dimos con sus casas, donde los capturamos la semana pasada”, explicó el mayor Quintero.

‘Precaución, la mejor medida’ La banda cometió atracos en 12 gimnasios, ubicados en zonas como Unicentro, Santa Bárbara, Ciudad Salitre, Colina Campestre y Chapinero.

La mujer, de 25 años, permanece con detención domiciliaria, y el hombre, de 27, fue trasladado a una cárcel. Hoy, ambos están a la espera de una condena que les dictará en los próximos días un juez, por hurto a personas.

Dentro de sus víctimas, según la Dijín, figura incluso un conocido oficial de la Marina.

Aunque el mayor Quintero le dijo a EL TIEMPO que ya cuentan con ocho denuncias de víctimas de esta modalidad de robo, reconoce que pueden ser más, porque muchos se abstienen de ir a denunciar.

“En ocasiones, los afectados se dan cuenta de que los robaron cuando reciben los extractos, porque los ladrones hacen las compras, regresan al gimnasio y dejan nuevamente las tarjetas de crédito y las cédulas en sus sitios”, agregó el alto oficial.

Ayer, la Policía les sugirió a los clientes de estos negocios que –en lo posible– dejen sus objetos de valor en la casa o la oficina, para evitar ser asaltados mientras practican ejercicio.

Gigliola Aycardi, gerente de mercadeo de Body Tech –con 19 sedes y 25 mil afiliados en Bogotá –, dijo que cuentan con cámaras de seguridad que graban todos los movimientos y que todos sus afiliados deben mostrar su cédula al momento de inscribirse.

“Así llevamos un estricto control”, señaló.

Un gerente de un gimnasio cercano al Parque de la 93, que prefirió la reserva, dijo que suele advertirles a sus clientes que deben estar pendientes de sus pertenencias y que –preferiblemente– no lleven cosas de valor.

yeslan@eltiempo.com.co.

8 Las personas que han reportado robos de tarjetas en los gimnasios en Bogotá. La cifra puede ser mayor, porque muchos no denuncian.