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Así son los explotadores sexuales de niños y niñas

Quienes pagan por tener relaciones sexuales con menores de edad no solo no creen que ellos sean niños, sino que piensan que al darles dinero les hacen un gran favor.

12 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Esa fue una conclusión del informe sobre explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en Bogotá y Medellín que se presenta hoy, en el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil.En Colombia el informe se centra en este tema por ser una de las formas más preocupantes de abuso a menores.

El estudio, contratado por el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, de la Oficina Internacional del Trabajo (OIT), revela que no hay un perfil único del explotador o ‘cliente’.

Sin embargo, los describe como niños en cuerpos de grandes que abusan de los menores por desequilibrios emocionales que datan de la infancia: violaciones o maltratos.

“Puede ser cualquiera”, dice Roberto Moncada, coordinador del estudio, al explicar que hay sujetos de todas las edades, profesiones y oficios metidos en esta actividad.

Sin embargo, la investigación muestra que dentro del gremio de los taxistas –sin generalizar– existe una importante cantidad de ‘clientes’.

En el caso de las niñas, el informe indica que hay explotadores adolescentes que son llevados por sus padres para que se inicien sexualmente, hasta sujetos de más de 70 años.

Con los niños la situación es distinta: los ‘clientes’ suelen ser hombres de edades que superan los 40 años.

“La conducta de estos sujetos tiene rasgos adictivos. Se envician con los niños”, asevera Moncada. Añade que el remordimiento está presente antes, durante y después del acto, “pero no lo pueden controlar”.

A través de la investigación –desarrollada en el sector de la Alameda y en un centro comercial del centro de Bogotá, así como en el parque Bolívar y San Diego, en Medellín– se identificó que existe una censura social contra los niños, más no con el explotador.

“Socialmente no está mal visto que un hombre pague por tener sexo con un menor de edad. Muchos se basan en el dicho: toro viejo… pasto fresco”, señala Maritza Díaz, antropóloga que participó en el informe.

La investigadora agrega que los explotadores de niños y niñas sienten que al pagarles les hacen un favor. “Dicen que de esta forma los ayudan para que no mueran de hambre. En el caso de las niñas, las consideran como mujeres recorridas sexualmente”, puntualiza.

Preocupa el caso de los niños Dentro del informe se destaca la participación de niños varones que se ven involucrados en conductas homosexuales, así no lo sean.

“Hay muchos jóvenes con novias, que se ven casados y con hijos más adelante, y que repudian a los hombres que los explotan”, dice el estudio. Otros, por su parte, sí se declaran homosexuales.

También se establece que los niños deben reinventarse para sostenerse en el negocio. Es decir, empiezan con conductas varoniles normales, hasta el maquillaje y el amaneramiento, terminando en el travestismo.

Incluso, muchos de los menores acuden a prácticas rudimentarias como inyectarse aceite de cocina en el pecho para asemejarse a una mujer.

Así funciona este perverso negocio.

Según el libro Escenarios de la Infamia, publicado por las fundaciones Restrepo Barco, Renacer y Plan Internacional, en Colombia unos 35 mil menores son explotados sexualmente.

Al respecto Roberto Moncada, coordinador del estudio en mención, considera importante reforzar las medidas para contrarrestar la problemática, pues quedó comprobado que las autoridades son permisivas con el tema. Aunque la explotación sexual infantil está contemplada como delito, no existe gran información sobre las condenas.

Los hombres que pagan por los niños los buscan en zonas de tolerancia o centros comerciales, o a través de proxenetas. Las tarifas van desde los 30 mil pesos. La mayoría de los menores que están en el negocio lo hacen por necesidades económicas, con el consentimiento de sus padres, e interrumpen sus estudios.