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El ‘profe’ de Ralito, ¿asesor de Sarkozy?

El pasado 6 de mayo, varios miembros de la Escuela Superior de Guerra de Colombia se alegraron de ver a Mario Sandoval, uno de sus maestros, al lado del nuevo presidente de Francia, Nicolás Sarkozy.

12 de junio 2007 , 12:00 a.m.

“Lo ví en la televisión: estaba celebrando el triunfo con él”, dice un destacado profesional que hace parte del Curso de Defensa de la Escuela Superior de Guerra.

Efectivamente, hace 9 meses Sandoval fue el conferencista principal de una sesión en el alma máter de la cúpula militar, a la que asistieron 17 nuevos generales de las Fuerzas Militares y 6 de la Policía.

Allí también estaba el coronel Gregori Verdón, agregado militar de Francia en Colombia; Frank Pearl, alto consejero presidencial para la reinserción; Patricia Cárdenas, embajadora de Colombia en Japón, y Darío Montoya, director del Sena.

Ese día, tras una charla de casi 4 horas, Sandoval regresó a París con su esposa.

Según el Ministerio de Defensa, su visita a la Escuela Superior de Guerra fue el 11 o 12 de agosto del 2006 y fue la Cámara de Comercio Colombo-francesa la que le extendió la invitación.

En círculos parisinos este argentino, de 53 años (que también tiene nacionalidad francesa) es reconocido como profesor de la Universidad París III, experto en conflictos internos de América Latina.

Y hace 6 días, en el marco de un acto cultural, lo invitaron como asesor de Sarkozy. .

Conferencista en Ralito En Colombia no solo ha sido profesor de generales de varios soles y altos funcionarios del gobierno Uribe.

También fue uno de los conferencistas estrella de la famosa reunión en Santa Fe de Ralito (Córdoba) en la que jefes ‘paras’ y políticos hoy presos –entre ellos Juan Manuel López Cabrales, Miguel Alfonso de la Espriella y Eleona Pineda– se comprometieron a refundar la patria.

Al parecer, el contacto de Sandoval con las Auc se produjo a finales de 1999, época en la cual Carlos Castaño y su segundo, Salvatore Mancuso, lo llamaron a él y al también argentino Juan Rubinni Melato, para una especie de asesoría.

Su estreno en ese rol fue el 23 de julio del 2001, durante la firma del polémico acuerdo.

Cuando EL TIEMPO reveló la firma de ese pacto, Luis Carlos Ordosgoitia, ex funcionario del gobierno Uribe preso por suscribirlo, se refirió a Sandoval y a Rubinni como “profesores de La Sorbona”.

Según algunos de los asistentes a ese encuentro, ambos hablaron de la creación de un movimiento comunitario y político que defendiera las ideas de las Auc y condujera a un proceso de paz.

El senador Miguel de la Espriella le dijo a la Corte Suprema que luego intercambió un par de correos con Sandoval sobre Derecho Internacional Humanitario.

La Corte le preguntó a De la Espriella si sabía cómo localizar a Sandoval: pero aún no se sabe si lo van a llamar a rendir testimonio antes de definirles su suerte a los implicados en este proceso.

Brinco al Eln Sandoval reapareció en el marco de los acercamientos entre la guerrilla del Eln y el gobierno Uribe.

Dicen que fue uno de los guías en una vista a Europa de ‘Antonio García’, jefe militar de esa guerrilla, y de la comandante ‘Magdalena’.

“Los trajo a los estudios de Radio Francia”, le dijo a este diario un empleado de esa emisora. Y agregó que Sandoval buscaba que le dieran dinero como corresponsal, para “una misión que llevaría a Colombia a lograr la paz”.

Ese año estuvo en la academia de ciencias políticas y de guerra de las Fuerzas Militares chilenas.

A pesar de su prestigio, su reputación ha estado golpeada por un par de episodios.

Uno de ellos, ocurrió en el 2002 y de él da cuenta el reconocido periodista argentino Horacio Vervitsky en uno de sus escritos. Según este, dos supuestos periodistas independientes colombianos llegaron a ese país con cartas de recomendación de Sandoval.

Estuvieron en una unidad del Ejército, donde dieron su visión del conflicto colombiano, pero el encuentro terminó accidentadamente cuando uno de ellos se identificó como comandante de las Auc.

“Los oficiales argentinos dieron por terminada la reunión, pero no la difundieron”, escribió Vervistky.

El otro episodio lo relata un alumno de Sandoval que pide la reserva de su nombre: “Lo sacaron del Instituto de Altos Estudios Políticos de América Latina (de Argentina) tras saber que, en los 70, fue profesor de la Escuela Militar de Buenos Aires, centro de tortura de la dictadura”.

¿Colaborador de Juillett? Durante 4 días, este diario intercambió mensajes electrónicos con Sadoval para indagar sobre ese tema, sobre su gestión en Colombia y para saber si intervino en los contactos entre Sarkozy y Uribe.

Sin embargo, se negó a contestar y amenazó con demandar si se hacía mención de su nombre (ver recuadro).

Y aunque la embajada de Francia en Colombia aseguró que no sabe nada sobre su asesoría, el periódico Le Monde Diplomatique señaló hace poco que Alain Juillett –con el que Sandoval figuró en el 2006– fue designado director de inteligencia económica de Sarkozy.

En Casa de Nariño dijeron no conocer a Sandoval. Y aunque alguien cercana al Gobierno dijo que podría ser el Mario H. que contactó a la administración Pastrana en nombre de las Auc, es improbable pues si bien este vívía en Lyon (Francia), era un ingeniero colombiano.

‘NO VOY A ENTRAR EN PROBLEMÁTICA DE SU PAÍS’.

EL TIEMPO llamó a Mario Sandoval a Francia para conocer su versión sobre el alcance de sus actividades en Colombia. Inicialmente, a través de un correo electrónico, dijo que solo respondería si se le dejaba conocer el artículo antes de su publicación. Ante la negativa de este diario y tras enviarle un cuestionario de 10 puntos, insistió en sus peticiones y advirtió : “Me reservo toda acción futura ante los tribunales de Francia en la defensa y protección de mis derechos fundamentales”.

Finalmente, en un último correo (de 6 que envió), insistió en la demanda, pero dijo que su propósito nunca ha sido inmiscuirse en el conflicto colombiano: “No quiero y no debo ser el instrumento de excusas o de legitimación de ningún sector, como tampoco entrar en la problemática de la política nacional de vuestro país. Los impactos y consecuencias de una acción en esa dirección serán confusos, inciertos y no solo personales”.