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Los vecinos que derrotaron al constructor Pedro Gómez

Cuando María Cristina Zuleta vio el aviso de prensa en el que el constructor Pedro Gómez invitaba a los comerciantes a invertir en el centro comercial Quinta Avenida, corrió a llamar a la Sociedad de Mejoras y Ornato de Bogotá.

11 de junio 2007 , 12:00 a.m.

“Nos van a poner un centro comercial en la 72 con quinta”, le dijo Zuleta a Elsa Koppel, directora de esa entidad, mostrándole su preocupación por los problemas que le traería a los vecinos un complejo de ese tamaño.

Ese día de agosto de 2005, esta residente de la calle 75 con quinta, se puso a la doble tarea de alertar a los vecinos y conseguir 200 firmas para solicitar el acompañamiento de la Sociedad de Mejoras.

“Me fui caminando –recuerda Zuleta– por el sector y a las personas conocidas que me encontraba les decía: ¿ya te enteraste del centro comercial que nos van a poner en la 72?. Y a los que me decían que no, les contaba de qué se trataba y entonces ponían su firma”.

Luego vinieron las comunicaciones escritas y las reuniones en los salones comunales de los edificios para difundir la problemática al mayor número posible de personas.

Llegaron a organizar más de 100 reuniones y a convocar a cerca de 400 vecinos de Rosales: entre ellos, abogados, arquitectos y economistas de firmas como Cavelier Abogados y de la fundación Acuavieja,que asumieron el tema como una causa propia.

Entre todos estudiaron el proyecto y redactaron una carta con observaciones para que la curadora urbana No. 2 las tuviera en cuenta. Fue en ese momento cuando apareció Pedro Gómez. “Me llamó –cuenta Elsa Koppel– a preguntarme por qué nos estábamos oponiendo al centro comercial. Y le expliqué que lo hacíamos porque no estaba cumpliendo con las normas”.

El momento más crítico El momento más difícil de esta cruzada de vecinos fue cuando la curadora 4 expidió la segunda licencia. “Fue un golpe duro. Pero seguimos con un trabajo muy constante, al pie del cañón todo el tiempo”, dice Blanca López, otra vecina que intervino en esta batalla.

Todos los días, durante año y medio, estos vecinos se comunicaron ‘religiosamente’ por celular o correo electrónico en una suerte de ‘correo de las brujas’, gracias al cual muchos se enteraron de que gran parte del centro comercial ya estaba vendido, y a razón de algo más de 25 millones de pesos el metro cuadrado. Por ese trabajo tan constante y persistente llegaron a llamarlos ‘Sintrarosales’.

“Ojalá existieran otros Sintrarosales que hicieran lo mismo en otros sectores de la ciudad”, dice Mauricio Rico, otro de los vecinos involucrados.

Hoy, una semana después de que Pedro Gómez desistiera de construir, los vecinos cuentan que todo fue como una telenovela, “porque no hubo un día en que soltáramos el caso”, explica Koppel.

Cuando se enteraron de la decisión del constructor se sintieron orgullosos.

“Ahí nos dimos cuenta de que todo este proceso había valido la pena. Nos emocionó, y aprendimos que sí es posible luchar por nuestra zona”.

Hoy, la única duda que les queda es saber cuáles fueron los vecinos que Pedro Gómez consultó para desistir del proyecto, pues ninguno de ellos fue citado a reunión alguna por el empresario.

El grupo planea seguir unido en defensa de su sector y ahora piensan poner los ojos sobre la polémica sede norte del Jockey Club, ubicada a solo cuadra y media de donde iba a levantarse el centro comercial Quinta Avenida.

estcol@eltiempo.com.co .

25 millones El costo del metro cuadrado del centro comercial Quinta Avenida. Mientras se adelantaron los trámites de la licencia de construcción, Pedro Gómez ya tenía vendido el 80 por ciento del proyecto.

La cronología de la licencia.

30 de noviembre de 2005: La Curaduría 2 autorizó la licencia de construcción para ‘Quinta Avenida’.

29 de junio de 2006: Planeación Distrital revocó esa licencia porque en el primer piso se iba a construir más de lo permitido y el espacio para bicicletas no era el exigido.

17 de noviembre de 2006: Los constructores radicaron una nueva solicitud en la Curaduría 4.

27 de julio de 2006: La entonces Secretaría de Tránsito y Transportes (STT) –hoy de Movilidad– objetó la construcción de Quinta Avenida, en una carta dirigida a Planeación Distrital, en la que indicó que no consideraba viable su construcción porque haría colapsar el tráfico en la carrera 5a.

Enero 30 de 2007: La Curaduría Urbana número 4 le otorgó la licencia de construcción para el centro comercial.

17 de mayo de 2007: La Contraloría Distrital le envió un control de advertencia al Alcalde Mayor argumentando que la licencia fue tramitada ilegalmente porque no se tuvieron en cuenta las normas del Código Nacional de Tránsito ni el Plan Maestro de Movilidad.

4 de junio de 2007: Pedro Gómez decidió desistir del proyecto.

EN UNA FRASE .

‘‘Nunca nos sentimos derrotados. Fue un trabajo muy constante. Estuvimos al pie del cañón todo el tiempo. Cuando nos enteramos de que no se iba a construir nos sentimos orgullosos”.

Blanca López, residente del sector de Emaus, en el barrio Rosales.