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Los fantasmas

Hay muchos fantasmas que tiene que espantar Millonarios si quiere convertirse en finalista del torneo Apertura. Tiene que dejar de lado el asunto del calor, al que le dieron mucha importancia durante la semana.

10 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Guardadas las proporciones, Millos ha mirado el calor y la humedad como el Cúcuta se preocupó por el tema de ‘La Bombonera’. Y ya le pasó en Barranquilla, en Cali, en Cúcuta, en las ciudades donde la temperatura supera los 30 grados. No ganó un solo partido. Los días en Girardot deben haber servido para frenar esos temores.

El segundo fantasma es el de la propia irregularidad. Millos pasa de ser arrollador, contundente y serio y se vuelve timorato, inseguro y el balón se le vuelve de fuego. Todo eso, dentro de un mismo partido. Más allá de haberle ganado al Medellín, ese día el fútbol no apareció. La presión puede ser igual o peor...

Y lo más importante: Millos debe romper con el fantasma de los fracasos de 19 años, con todos los ‘casi’ que terminaron en nada en prácticamente dos décadas, con un panorama que estuvo a punto de hacerlo desaparecer. Nunca antes, desde 1988, Millonarios había tenido una final tan cerca como esta tarde. Y eso, más que una presión, debería ser una motivación.

La historia en Neiva no ayuda. Los jugadores y el cuerpo técnico azul son los responsables de empezar a cambiarla. Está en juego nada menos que un título.