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FORO DEL LECTOR

10 de junio 2007 , 12:00 a.m.

La intimidad por dinero.

Señor Director: Su editorial ‘Se venden miserias’ (05-06-07) pone el dedo en la llaga.

Ver tres veces el programa fue suficiente para llenarse de indignación ante el mercantilismo que explota la conciencia humana, tanto como los principios sociales y familiares.

Con la proliferación de telenovelas y el advenimiento de realities, las programadoras han abandonado su responsabilidad social. La ‘verdad’ edificante no es la que muestra a un adúltero confeso o al mesero que escupe el plato de un comensal en el restaurante, todo por el dinero. Pero esto también es la explicación de una sociedad descompuesta.

Delia Aguilar Yáñez.

Un apoyo calculado.

Señor Director: El apoyo que el grupo de Germán Vargas Lleras brindó a Juan Manuel Santos era de esperarse. Pero no por solidaridad, ni por convicción, sino por cálculos políticos. Vargas Lleras, que no oculta sus ambiciones presidenciales, sabe muy bien que no haber apoyado al Ministro le significaría quedar como un traidor del Gobierno ante las huestes uribistas.

La cuenta de cobro le sería pasada a un hombre que vio desdibujar su imagen por cuenta de lo que se llamó el ‘festín burocrático’ y que ahora estará esperando que otros hagan el ‘trabajo sucio’ contra Santos.

Ciro Mendoza Bogotá.

Si despertara ‘Marulanda’...

Señor Director: Después de leer su editorial ‘La metamorfosis polaca’ (09-06-07), piensa uno que si –como el polaco Jan Grzebski– ‘Marulanda’ despertara del sopor en el que está sumido desde hace 50 en las selvas de Colombia, causando daño a la gente, encontraría sorprendido que, pese a sus fallidos intentos, Colombia posee una sólida democracia. Que el país no se circunscribe solamente a Pradera, Florida y otras poblaciones a las que tanto mal y atraso ha causado. Que los colombianos, amantes de la paz, estamos hastiados e indignados con su actitud demencial y violenta. Que este es un país pujante, con adelantos tecnológicos, que las Farc no van a someter.

Ricardo Buitrago Consuegra Barranquilla.

Negreados con el carbón.

Señor Director: ¿Quién podrá defendernos de la voracidad de las grandes multinacionales? ¿Cómo es posible que el país reciba solamente el 3 por ciento del valor de su carbón y que, además, se haya comprometido a pagar su transporte? ¿Qué hacen los organismos de control? ¿Qué responsabilidad política y penal les cabe a quienes firmaron esos contratos tan leoninos? ¿Qué hace la Dian para controlar a las grandes multinacionales, que se están llevando nuestras pocas riquezas? Marzo Paipilla Pirajón Paipa .

La liberación sin contraprestación.

Señor Director: Desde hace rato, el presidente Uribe, por el que voté con los ojos cerrados, se me ha venido desmoronando por sus actuaciones autocráticas que han revelado un carácter peligrosamente prepotente. Parece que sus asesores, para conservar el envidiable estatus de Palacio, deben practicar la adulación y el asentimiento incondicional a todas las actuaciones de su jefe. Ayer, con su obsesión por el TLC y, hoy, con la liberación de un grupo de terroristas sin ninguna contraprestación, diferente a la de darle gusto al presidente de Francia para mejorar su imagen internacional.

¿Cómo se sentirán los policías y soldados que, arriesgando su vida, capturaron a los hoy indultados delincuentes? Guillermo Rodríguez Villegas.

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Señor Director: No tiene sentido que la Fuerza Pública y el poder judicial inviertan tanto dinero –y a quienes les cuestan tantas vidas humanas las detenciones– para que a los narcoterroristas, después de capturados y judicializados, los dejen libres. Todos aquellos que están involucrados de una u otra manera en la ley de ‘parapolíticos’ y excarcelaciones de ‘parias’ de la patria, que plantea el presidente Álvaro Uribe, deberían recordar la frase del poeta dramaturgo romano Publio Siro: “La absolución del culpable es la condenación del justo”.

Édgar Augusto Calderón Henao Bogotá.

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Señor Director: Después de leer su editorial y su análisis sobre los temas de la excarcelación y de Granda, no creo que se pueda calificar de posiblemente “inocuo” el gesto del Presidente. Si ellos no responden, si no hay liberación de secuestrados, si no “sucede nada”, de todas maneras, el conflicto con las Farc será percibido de forma diferente por la comunidad internacional, pues el gesto humanitario está ahora en el campo de las Farc.

¿Qué tal un paso pequeñito, tan pequeñito como Emmanuel liberado? Ilse Bartels L.

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Señor Director: ¿A cambio de qué dejar libres a unos delincuentes que ni siquiera las Farc quieren? ¿Qué desprestigio de las Farc logra el Presidente cuando el mundo sabe cómo actúan? No por ser aguafiestas, pero los únicos gananciosos van a ser los indultados. Tristemente, no va a salir la jugada. Ojalá nos equivoquemos.

Mercedes M. de Ospina Bogotá .

Un esfuerzo inútil.

Señor Director: Me refiero a su editorial ‘¿Misión imposible de Uribe?’. Se le abona el esfuerzo al Presidente. Pero es un desgaste inútil, además de costoso, el que realizó en Estados Unidos. Eso era previsible. ¿Cuánto nos cuestan la campaña, los viajes con numerosa comitiva? El TLC no pasa, no solo por las exigencia demócratas, sino porque está de por medio la campaña política. Y en la lucha contra la droga, a pesar de nuestros esfuerzos, comienzan a hacernos recortes. Ya es hora de que en algo nos respeten, que no nos sigan tratando como a niños chiquitos, que aquí estamos pagando todos los días con vidas, mutilados, desplazados y daños ecológicos contra la guerrilla narcotizada.

Pedro Samuel Hernández Bogotá.

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Señor Director: Soy un uribista desde hace muchos años. Me duele ver cómo los llamados demócratas de Estados Unidos humillan al Presidente y al pueblo colombiano, después de tantos años de estar poniendo muertos y sometiéndonos a toda clase de vejámenes para que ellos ahora digan que no respaldan el Tratado de Libre Comercio y prefieren escuchar a los señores del Polo Democrático.

Nuestro Mandatario ya debe ponerlos en su sitio, como lo han hecho Ecuador, Bolivia y Venezuela, que no quieren que los sigan humillando. Ni siquiera reconocen que un aliado como Colombia ya no lo tienen en Suramérica.

Flavio Baquero Cárdenas Bogotá