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Colombia no se dejó sacar del libreto en La Haya

Lo que pasó esta semana en la Corte Internacional de Justicia de La Haya podría describirse como una pelea a cuatro asaltos en la que Nicaragua intentó con argumentos osados sacar a Colombia de su libreto central, que consistió en demostrar por qué ese tribunal no es competente para admitir la demanda nicaragüense sobre el archipiélago de San Andrés.

10 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Aunque mucho de lo ocurrido estaba cantado, pocos se esperaban que Nicaragua lanzara el planteamiento de que el tratado Esguerra-Bárcenas de 1928, mediante el cual ambos países fijaron su frontera marítima y establecieron la soberanía colombiana sobre el archipiélago, no definía límites, sino la ubicación de las islas.

Esta afirmación, que fue calificada como “mentirosa” por Colombia, pues la frontera trazada en el acuerdo ha sido acatada desde su firma por ambas naciones, evidenció el pasado martes, en el segundo día de las audiencias, que la pelea con Nicaragua iba a ser ruda (ver ‘Nicaragua fue’...).

El día anterior, el equipo jurídico colombiano, encabezado por el agente especial (vocero en la Corte), el ex canciller Julio Londoño, había abierto las audiencias limitándose a explicar que el tribunal no podía admitir una demanda sobre una controversia solucionada pacíficamente mediante un acuerdo pactado por dos naciones.

En síntesis, Londoño y los asesores externos del país Sir Arthur Watts y Prosper Weil se remitieron a abordar la discusión sobre la competencia de la Corte, ya que estas audiencias fueron citadas solo para resolver si los jueces deben o no admitir el caso.

Pero Nicaragua, aunque también tocó el tema de la competencia, se la jugó más por el asunto de fondo y quiso llevar la discusión al terreno del contenido del tratado. Su objetivo era llevar a Colombia a hacer comentarios de fondo.

Al final, la delegación colombiana se mantuvo fiel al libreto, aunque también respondió con dureza a varios de los planteamientos nicaragüenses sobre el tratado (ver ‘Colombia respondió...).

Ricardo Abello, profesor de la Universidad del Rosario y que estuvo en las cuatro audiencias –que culminaron el viernes, tras el receso decretado el jueves – , dijo que los abogados de Colombia presentaron argumentos contundentes, lo cual sirvió para delimitar el tema y establecer que el alegato de Nicaragua no es sólido.

Lo que sigue La pregunta ahora es si los jueces de la Corte se sintieron más convencidos por la táctica nicaragüense de meterse a discutir el fondo del tratado o si se inclinarán a favor de la posición colombiana, que se la jugó por el tema de la competencia, lo que responde más a las reglas de juego de esta fase de la discusión.

Así las cosas, si la Corte se declara incompetente, las intenciones de Nicaragua habrán llegado a su fin de inmediato. Si sucede lo contrario y la demanda es admitida, se iniciará un proceso que puede tardarse por lo menos dos años más antes de conocerse un pronunciamiento.

Por ahora, lo que sigue es esperar el fallo. Según algunos analistas, este se produciría a finales del año, sin embargo, los jueces no tienen plazo para emitirlo.

‘El país salió bien librado’.

El ex canciller Rodrigo Pardo fue uno de los que consideró que Colombia salió bien librada en este ‘round’ en La Haya.

¿Cómo vio lo ocurrido esta semana en la CIJ? Me parece previsible. Las partes presentaron sus posiciones, conocidas desde tiempo atrás. Quedaron en claro las fortalezas de los argumentos de Colombia y la debilidad de la demanda de Nicaragua para tratar de declarar nulo un tratado que está vigente al derecho internacional.

¿Le fue bien a Colombia o hay optimismo patrio? Yo creo que los títulos de Colombia son tan serios que independientemente de las presentaciones, los resultados deben ser favorables para el país.

¿Qué opina de la posición asumida por Nicaragua? Está totalmente equivocada en todos los puntos y creo que la Corte no tiene ninguna posibilidad distinta que la de reconocerlo así. Si rechazara un principio tan básico para el derecho internacional: que los tratados se tienen que cumplir, pondría en tela de juicio básicamente todas las fronteras del mundo.

COLOMBIA RESPONDIÓ DURO.

» Ante la afirmación de Nicaragua en el sentido de que el Esguerra-Bárcenas no es un tratado de límites, Colombia alegó que desde 1928 este fue admitido como frontera por ambos países. Además, esto le sirvió para dejar en evidencia las intenciones nicaragüenses y las calificó como un “strip tease intelectual y jurídico” lleno de “contradicciones”.

» Sobre las citas con López y Samper, el Gobierno dijo que “es absurdo sugerir que esas reuniones puedan ser consideradas como rondas de negociaciones para modificar una frontera común... Al contrario, ellas demuestran la consistencia de Colombia de exigir el cumplimiento del tratado”.

» Frente al argumento de que Nicaragua estaba incapacitada para firmar acuerdos entre 1927 y 1980, el asesor de Colombia Sir Arthur Watts dijo: “¡En serio! ¿Ni Carta de las Naciones Unidas? ¿Ni Carta de la OEA? ¿Ni Pacto de Bogotá?, ¿Ni Declaración de aceptación de la competencia de la Corte?, ¿Ni el tratado con E.U. de 1971 derogando el Tratado Chamorro-Bryan?”.

» El Gobierno insistió en que el tribunal de La Haya no tiene competencia para admitir la demanda porque “ni la letra ni el objeto del Pacto de Bogotá pueden conducir a la Corte a reabrir una controversia que fue resuelta hace 70 años”.

NICARAGUA FUE OSADA .

» Dijo que el tratado Esguerra-Bárcenas (que desde 1928 fija la frontera marítima entre los dos países) no es un acuerdo de límites, sino de ubicación geográfica para definir dónde queda San Andrés. Ese sorprendente argumento no lo había usado antes. Y añadió que Colombia violó el acuerdo y se apoderó de más de 50.000 kilómetros de mar.

» Señaló que los gobiernos de Alfonso López y Ernesto Samper habían supuestamente aceptado negociar con Nicaragua los límites marítimos y que para ello se habían realizado varias reuniones. Nunca antes Nicaragua había dicho que hubo citas que tenían ese carácter.

» Insistió en que el tratado Esguerra-Bárcenas fue firmado cuando Nicaragua estaba ocupada por Estados Unidos y que por eso estaba privada de su capacidad internacional para pactar ese tipo de acuerdos. Tal como lo ha dicho hace varios años, ese país argumenta que recuperó su autonomía en 1979, después de que el sandinismo llegó al poder tras derrocar a Anastasio Somoza.

» Para justificar que la Corte sí es competente para admitir la demanda, Nicaragua invoca el Pacto de Bogotá, firmado en abril de 1948 y del que ambos países forman parte. Señala que esa norma les da esa posibilidad.