Archivo

FORO DEL LECTOR

09 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Al menos no ignoraron el tema.

Señor Director: Sobre su editorial ‘Un viraje en el G-8’ (08-06-06), ojalá sea verdad tanta belleza, que Bush y los demás de las chimeneas mundiales se comprometan a reducir el dióxido de carbono. Porque lo único que les importa a cada uno es el dinero, el poder y producir, pero poco el futuro del planeta. Pasarán años en que se cree una conciencia en los nuevos habitantes del planeta, que serán los futuros gobernantes. Tengamos fe en que este haya sido “un avance importante”, como dijo Blair. Por lo menos, Bush ya no ignora el tema.

Nelson Piñeros G.

Bogotá.

* * * *.

Señor Director: Lo peor del asunto es que los gases en la atmósfera no se pueden erradicar por siglos amén. Sobre todo si son creados por emisiones irresponsables, emanadas por la promiscuidad de intereses inmediatos, de los cuales todos somos partícipes y, a la vez, víctimas. Hoy por mí, mañana por ti, sería tal vez una aberración tardía y un futuro incierto para nuestros nietos, biznietos y tataranietos, si llegasen a serlo. Porque como vamos, las generaciones fenecerán en la diatriba limítrofe y dialéctica de Cien años de soledad, si los gobiernos no se ponen las pilas en cuestiones de la preservación del medio ambiente.

Germán Riveros Valderrama New Jersey (E.U) .

Lo que va de Buñuel a Petro.

Señor Director: La declaración del senador Petro al diario Financial Times sobre el supuesto apoyo de importantes medios de comunicación colombianos a grupos paramilitares es un acto de bellaquería, solo comparable a la del señor Diego Buñuel, autor de un documental, emitido en España, en el que con base en exageraciones, mentiras y falsedades se dedica a dar mala imagen al país. La diferencia es que el primero es un senador de la patria y el otro es un español que poco o nada le importa la imagen del país y lo que a nosotros nos suceda. Al señor Petro debería importarle. ¿O no? Ricardo Buitrago Consuegra Barranquilla.

El refranero de Titiribí.

Señor Director: Los medios han resaltado el ingenio del señor Presidente, quien, para resaltar sus avatares en E.U., ha empleado frases del refranero español a las que, muy equivocadamente, atribuye origen en Titiribí. Hablando de refranes, talvez uno del Chapulín Colorado le caería como anillo al dedo a nuestro Mandatario: “Dime con quién andas... y te diré qué quieres”.

Fernando Sánchez S.

Bogotá.

Una educación regional.

Señor Director: Me parece una discusión válida la de la promoción automática. Colombia debe replantear todo su sistema de educación primaria y secundaria. La educación debe ser un motivo de alegría para los niños y adolescentes. La educación primaria y secundaria debe estar orientada a la formación de ciudadanos que aprendan a vivir en sus lugares de origen. No puede ser igual la formación de un niño del Chocó que la de uno de la zona cafetera o de Bogotá. Todos viven en medios muy diferentes y la educación no puede ser otro factor que impulse la inmigración. El problema de los niveles de competencia académica deberá dejarse para la formación técnica o universitaria.

Camilo Arévalo.

* * * *.

Señor Director: Me pregunto si tendremos que regresar a las famosas habilitaciones y al remedial, o seguir con el sistema actual. Creo que ahí no está el problema educativo. Debemos iniciar nuevos procesos regionales o federalizados de educación. Regiones como Antioquia, enfocadas, por ejemplo hacia la administración, desde el décimo grado, dadas las cualidades innatas del antioqueño hacia el negocio, y zonas como la Costa, enfocadas o especializadas hacia una educación por la cultura, el turismo, el deporte, con emprendimiento empresarial. El cambio no debe ser de forma, sino de fondo.

Iván Camargo Martínez Bogotá .

Hay que dejar de rogar.

Señor Director: De acuerdo con su editorial ‘Misión imposible de Uribe’ (07-06-07). Como colombiano, me gustaría que el presidente Álvaro Uribe no se desgastara más tratando de agradar y convencer al Senado de Estados Unidos.

Él, que es una persona de tanto brío, sería bueno que se impusiera la meta de posicionarnos de verdad verdad en el mercado asiático. Allá es donde ponen las garzas y donde está el futuro. Si no nos movemos en esa dirección, lo que hagamos diferente es perder tiempo y energías.

Los gringos manejan un sentimiento sádico y no hay por qué arrodillarse ante ellos ni dar tantas explicaciones, para que al final desdeñosamente digan que no aprueban el Tratado de Libre Comercio.

Gustavo Hernández .

* * * *.

Señor Director: Ya es hora de dejar de mendigar e implorar ayuda y tratado de libre comercio a los Estados Unidos. Nuestro Presidente no debería desgastarse con los congresistas opositores de allá, ni de ningún otro país (con los de acá le sobra), sino entenderse directamente de Presidente a Presidente, de Gobierno a Gobierno, cualquiera que sea. Con la nueva estrategia de rogar y limosnear al detal (senador por senador), nos están perdiendo el respeto. Va siendo hora también de buscar nuevos horizontes y amigos.

Luis Iván Perdomo Cerquera Bogotá .

El pudor pereirano.

Señor Director: Con su apatía por la llamada “feria erótica”, Pereira nos da un ejemplo de cómo superar los prejuicios que existen sobre regiones y ciudades.

Felicitaciones por su pudor y su recato. El nudismo urbano, expuesto a los ojos de los niños en plena vía pública y alimentado de esnobismo bajo la pretensión de originalidad, es pura pornografía. Llamarlo erotismo es tanto como equipararlo con un cuadro de Picasso o un poema de Neruda. ¿En qué quedaron las disposiciones de policía que prohíben los actos obscenos y aquellos que atenten contra la moral y las buenas costumbres? Carolina Aguilar .

* * * *.

Señor Director: Su editorial menciona la concupiscencia sexual en Pereira, que también se atribuye a Cali; pero hay otras formas de estigmatizar ciudades, regiones y razas en claro detrimento de nuestra identidad nacional. Así, por ejemplo, en serio o en broma, a los pastusos se les dice brutos; a los santandereanos, atravesados; a los paisas, marrulleros; a los opitas, holgazanes; al costeño, corroncho; al cachaco, ingrato; y al indígena, malicioso.

Esta grave injusticia, corregible mediante campañas educativas, desconoce en la condición humana la conducta individual como su fuente principal.

Dámaso Marenco España