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La informalidad también acoge empresas grandes

La informalidad empresarial y laboral no es un fenómeno exclusivo de los micros y pequeños negocios y de trabajadores con poca o ninguna educación, sino que también se presenta en medianas y grandes empresas y en personas con formación universitaria.

07 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Las cifras de la informalidad varían dependiendo de cómo se defina. Así, de acuerdo con un estudio de Fedesarrollo, en el 2003 cuatro de cada 10 microestablecimientos no aparecían en los registros de las cámaras de comercio ni llevaban contabilidad.

Simultáneamente, el 44,3 por ciento de dichos micronegocios no le aportaba ni un peso al fisco y el 65,4 por ciento le hacía el quite al pago de las prestaciones de sus trabajadores.

Según Informalidad: escape y exclusión, reciente investigación del Banco Mundial (BM) en el que participó Guillermo Perry, economista jefe para América Latina y el Caribe, la informalidad laboral es básicamente un fenómeno de la pequeña empresa, pues “aun las empresas grandes muestran niveles considerables de evasión fiscal e informalidad laboral”.

En Colombia existen empresas con más de 100 trabajadores -que podrían considerarse grandes- que para evadir impuestos no declaran una parte de sus ventas y para no cumplir con sus obligaciones a la seguridad social no reportan a todos sus empleados.

En el periodo 1992-2005, del total de personas empleadas el 17,3 por ciento, en promedio, se clasificó como independiente, una figura laboral donde abunda la informalidad. La investigación del BM muestra que entre 1996 y el 2004, el 4,8 por ciento de los trabajadores era informal (trabajador independiente no calificado o asalariado vinculado a una empresa pequeña o trabajador sin ingreso).

Al tener en cuenta los trabajadores asalariados urbanos no cubiertos por la seguridad social (un criterio de uso extendido entre los investigadores del tema), el Banco Mundial señala que en el 2006 el empleo informal se acercaba al 30 por ciento y superaba el 35 por ciento entre los trabajadores independientes, para un total de alrededor del 65 por ciento.

Según la Encuesta Continua de Hogares del Dane, en el trimestre abril-junio del 2006, de los 13,4 millones de ocupados en las cabeceras municipales en todo el país el 63,9 por ciento (8,6 millones) eran trabajadores informales, nivel similar al del 2005 casi dos puntos por debajo del registro del 2004.

Para el Dane, son informales los trabajadores familiares sin remuneración, los trabajadores domésticos, los trabajadores por cuenta propia excluidos los profesionales y los trabajadores o empleadores de empresas con menos de 10 empleados. Así, el 59 de la mano de obra urbana es informal.

En esa definición, que el Dane toma de la OIT, no existe ninguna consideración sobre si ganan menos el salario mínimo, si están o no afiliados a la seguridad social o si están vinculados a empresas registradas en las cámaras de comercio o si aquellas llevan o no contabilidad.

En un trabajo para el Centro de Estudios Regionales Cafeteros y Empresariales (Crece), el investigador José Leibovich sostiene que “esa definición tiene muchos problemas” y propone una definición alternativa de informalidad: para el 2005 esta sería de 28 por ciento del total de ocupados en las zonas urbanas y de 66 por ciento en el sector rural. La tasa nacional de informalidad sería del 38 por ciento, cifra similar a la planteada por el director de Fedesarrollo, Mauricio Cárdenas, que es 40 por ciento (ver Una definición problemática).

Cualquiera que sea la cifra de informalidad que se escoja, aunque se prefiera la relacionada con la ausencia total o parcial de seguridad social de los trabajadores, los expertos coinciden en que es elevada pero difieren en las fórmulas para reducirla.

El tema, como lo señaló el gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, al comentar el estudio del BM, es fundamental para Colombia: la informalidad es alta y ha aumentado a pesar del crecimiento de la economía, es un obstáculo para el incremento de la productividad y, a largo plazo, debilita las instituciones básicas de la sociedad porque propicia la violación de las normas.

NI LOS PROFESIONALES SE ESCAPAN La informalidad es tan amplia, que de ella ni siquiera se libran los trabajadores profesionales.

En el segundo trimestre del 2006 en las cabeceras municipales de todo el país trabajaban 13,4 millones de personas, de las cuales, 3,29 millones (el 24,5 por ciento) tenían educación superior, según información del Dane, lo que significó una mayor participación de este grupo en el total de ocupados frente al 2005, cuando fue de 23,9 por ciento.

En ese mismo periodo, a la informalidad estaban vinculados más de 1 millón de trabajadores con educación superior, que representaban el 30,5 por ciento del total de ocupados en este grupo y cuya participación aumentó 1,4 puntos porcentuales frente al 2005 en detrimento de quienes fueron clasificados por el Dane como formales.

Solo cuando los expertos ahonden en el estudio de la informalidad se sabrá si ese aumento de la proporción de profesionales que se mueve en ese terreno obedece a la necesidad del rebusque de ingresos o si es producto de los problemas de la definición del Dane, algunos de los cuales fueron mencionados por José Leibovich. No sobra recordar que existen empresas con menos de 10 trabajadores entre los cuales predominan los profesionales cuya seguridad social (salud, pensiones y riesgos profesionales) está debidamente cubierta, lo mismo que su pertenencia a una caja de compensación familiar.

Es decir, que funcionan dentro de la más estricta formalidad.

DEFINICION: UN LIO Para José Leibovich, el Trabajador familiar sin remuneración (Tfsr) no es tan informal como lo clasifica el Dane. Implícitamente proviene de contratos de largo plazo, ya que recibe a cambio una financiación (gastos de educación, entre otros) o se queda con los activos del jefe del hogar cuando este fallezca. Si el Tfsr se asimila a un desempleado, la tasa de desocupación actual sería de 16 por ciento. En el campo sería el doble. Si, en cambio, el Tfsr se asimila a un inactivo, el desempleo que a comienzos del 2006 era de 12,6 por ciento subiría a 13 por ciento.

Los trabajadores domésticos, también informales según el Dane, han venido siendo afiliados a la seguridad social y reciben una remuneración equivalente al mínimo. En los Cuenta propia (CP), Leibovich se pregunta por qué el Dane solo excluye a los profesionales. Muchos CP no profesionales tienen tareas respetables: técnicos, auxiliares en muchas tareas, etc.

Muchas empresas con menos de 10 trabajadores no tienen características de informales