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Locos, panteras y manifestantes

¿Recuerdan ustedes el cuento de la onza, aquella feroz pantera de las planicies persas? Un amigo le pregunta a otro qué haría si lo persiguiera una onza. “Me refugiaría en la primera choza que encontrara”, respondió el otro. El uno: “¿Y si no hay chozas?” El otro: “Me escondería en la primera cueva”. El uno: “Suponte que no hay cuevas”. El otro: “Entonces me lanzo a un río”. El uno: “No hay ríos”. El otro: “Me subo a un árbol”. El uno: “Tampoco hay árboles”. El otro: “Bueno, lo golpeo con un palo o le tiro una piedra”. El uno aclara que no hay palos ni piedras, ante lo cual el otro, descorazonado, le pregunta: “Vamos ver: ¿pero tú eres amigo mío, o de la onza?”.

06 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Voy a hacer de enemigo de la onza y defensor del perseguido. Cierto es que el panorama del Gobierno y su proceso de paz parecen un despelote incomprensible: un día el Presidente ordena bombardear a las Farc, y al siguiente excarcela a cientos de guerrilleros; un día los llama bandidos, y al siguiente los suelta; un día deja colgados de la brocha a los países facilitadores, y al siguiente libera a su más importante preso guerrillero para complacer al nuevo presidente francés. Mientras tanto, el jefe de los paramilitares se convierte en botafuegos de verdades y mentiras; las Farc se muestran insensibles ante todo gesto de generosidad; los políticos paramilitares esperan salir de la cárcel por simetría con las amables penas que recibirán los agentes armados; el escándalo de las miles de horas de grabaciones ilegales continúa sin aclararse; el Ministro de Defensa se hunde en un pantano de rectificaciones y Uribe Vélez modifica el gabinete a gusto de los congresistas negros norteamericanos, acatando así la propuesta de unos costosos asesores de imagen gringos que pagamos con nuestros impuestos.

Es como si los locos se hubieran tomado el manicomio.

Pero socorramos a quien huye de la onza, y dejémonos llevar del optimismo.

Supongamos que mañana 7 de junio, al revelarse la misteriosa razón de Estado que generó el maremagno, se ve que era una jugada genial; que el Gobierno no busca solo darle contentillo a Francia, sino liberar a cientos de secuestrados; que las Farc entran en la pomada; que llega a feliz término el proceso con el Eln; y que se aplican parámetros reales de justicia y verdad a todos los alzados en armas. Imaginemos, pues, que Uribe urdió una trama magistral gracias a la cual empieza a desenredarse el rompecabezas y vislumbramos el final de esta horrible situación. Si eso es así, la Historia y todos nosotros quedaríamos en deuda eterna con él.

Pero si sucede lo contrario y la onza atrapa a su víctima, debería darse un vuelco absoluto a la estrategia. El Gobierno tendría que aceptar su fracaso, quedaría demostrado que los colombianos no pudimos remendar nuestro propio descosido, sería preciso poner en manos de una comisión especial de la ONU la solución de esta sin salida y pedir a algún prócer internacional, como Kofi Annan, Tony Blair o Ricardo Lagos, que nos haga el favorcito de participar en ella.

Lo sabremos dentro de pocas horas.

ESQUIRLAS- Algunos critican a miles de manifestantes pacíficos que se opusieron en todo el país al Plan de Desarrollo de la educación. Lo sorprendente no es que estudiantes y maestros protesten. Lo insólito es que, pese al retroceso social y la sibilina privatización de la salud y la educación pública, no surjan más manifestaciones. Salir a protestar a la calle es un derecho tan democrático como votar. Otra cosa es el condenable uso del terrorismo, como ha sido la carta bomba contra el viceministro Gabriel Burgos. Lamentable.