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La casa en el aire

El estallido de la burbuja del mercado de propiedad raíz en los Estados Unidos está produciendo estragos. En una de sus célebres presentaciones el analista Nouriel Rubini (Octubre 2006), indicó que la explosión de la burbuja inmobiliaria sería más severa que la de las .com, por dos razones de peso. Por un lado, los efectos de una caída en las inversiones de propiedad raíz pueden generar una disminución cercana al 2 por ciento del PIB. Y en segundo lugar, cerca del 40 por ciento del crecimiento en el empleo durante los últimos 6 años, se debe directa e indirectamente a este sector.

05 de junio 2007 , 12:00 a.m.

¿Dónde se originó el problema? La burbuja inmobiliaria la generó la confluencia de dos factores: las bajas tasas de interés que se experimentaron durante el período 2001-2005 y la facilidad de acceder a financiamiento. Esta situación disparó la demanda por vivienda, elevando los precios hasta tornarse insostenibles e irreales. Fue tal el boom y la oportunidad especulativa que se generó, que en lugares como Maryland, Virginia y Washington se experimentaron valorizaciones del 50 por ciento en períodos de dos años.

Sin embargo, al desinflarse la burbuja porque las tasas de interés subieron y los compradores perdieron el apetito ante los precios exorbitantes, la situación se tornó peor. Muchas familias han quedado con deudas superiores al valor del inmueble y con tasas de interés inmanejables. Pero lo grave es que esta circunstancia no es fortuita, ya que uno de los mayores causantes del problema resultó siendo el mercado de crédito denominado ‘subprime’.

Este tipo de préstamos, que se resume en una modalidad crediticia a personas que no tienen historia de crédito o que no califican a préstamos en condiciones de mercado, a cambio de tasas mucho más altas, fue uno de los detonantes del boom experimentado en lugares como California, Boston, Florida y Washington, entre otros.

Bajo esta premisa, en un mundo donde las finanzas se encuentran integradas, los efectos de la crisis pueden ser aún peores. Veamos la película. Por un lado, están los compradores que adquieren sus casas a través de un crédito ‘subprime’ suministrado por un banco especializado en este tipo de productos. El banco especializado a su vez le vende la cartera a bancos de Wall Street, quienes utilizan las obligaciones adquiridas para securitizarlas y convertirlas en títulos hipotecarios o productos de deuda con colateral (Collateral Debt Obligations-CDO’s), los cuales reciben una calificación crediticia por parte de las evaluadoras de riesgo antes de ser finalmente vendidos a inversionistas como, bancos, fondos de pensiones y aseguradoras en busca de rentabilidad. Dicho lo anterior, la situación es crítica. Para finales del 2005, se habían otorgado cerca de ochocientos mil millones de dólares en créditos ‘subprime’ y se estima que cerca de cien mil millones de dólares de deuda bajo esta modalidad han sido empaquetadas en obligaciones de deuda colateral, que se encuentran en poder de inversionistas institucionales.

En la medida que los precios de las casas han caído y el incumplimiento de los préstamos se ha acentuado, publicaciones como Bloomberg Markets consideran que cerca de setenta y cinco mil millones de dólares en títulos soportados por deuda ‘subprime’ se perderán. El primer campanazo de alerta se vivió el pasado 2 de abril cuando New Century, una de las compañías más grandes, especializadas en este tipo de créditos, con un portafolio cercano a los cincuenta y seis mil millones de dólares, se declaró en bancarrota. De otro lado analistas experimentados, han manifestado su preocupación por la proporción de productos de deuda colateral (CDO) con altos componentes ‘subprime’, en poder de fondos de pensiones.

La magnitud del desenlace de esta novela será determinante en la salud de la economía norteamericana. La crisis parece ser de tal magnitud que senadores como Charles Schumer de Nueva York, han propuesto que el gobierno adelante un paquete de rescate. No sabemos hasta dónde llegará el problema, pero cambiará para siempre la forma en la que opera el mercado inmobiliario de los Estados Unidos. Esto demuestra que hasta en las mejores familias hay fallas regulatorias que pueden desatar tempestades. Los ojos del mundo estarán atentos en si la burbuja se convertirá en un ‘efecto dominó’.

Consejero Principal por Colombia y Ecuador ante el BID .

"En un mundo donde las finanzas se encuentran integradas los efectos de la crisis pueden ser aún peores”.