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‘Beethoven fue un compositor de rock’

“Ehhh… hola… siento muchísimo que no hayamos podido hablar antes…”. “Al contrario… fue toda mi culpa”.

03 de junio 2007 , 12:00 a.m.

“Es este exceso de trabajo, lo siento de verdad, mis disculpas”, insiste la vocecita calmada y notablemente sincera al otro lado de la línea.

“¿Cuántos días va a estar con nosotros?”.

“Tres días, solamente. Pero espero que sea la primera de muchas visitas futuras para conocer semejante país tan maravilloso que es Colombia. Tienen ustedes una gran energía, que aun aquí –en su casa de París– la siento”.

Esto basta para describir a Yo-Yo Ma, el violonchelista más importante del mundo y una de las estrellas más grandes de la música clásica actual. Además de su inmenso talento artístico, él es una mezcla de dulzura, humildad y espiritualidad. “Esto no es acerca de la música, es más bien, sobre la gente y para la gente”, comenta, tratando de resumir su pasión por su arte, y esa voracidad permanente por conocer el mundo y sus culturas y transmitirlas a través de su instrumento.

Rock, tango, jazz y hasta música electrónica son algunos de los géneros en los que ha incursionado en su ansia por experimentar, cosa que, además, lo ha mantenido en la cima de su carrera.

“No hay barreras en la música –comenta–. En Kazajstán, alguna vez toqué con un grupo de rock. Me divertí muchísimo. Para mí, por ejemplo, Beethoven fue un compositor de rock, tiene esa clase de sentimiento primario que notas en un auditorio de rock”.

El gran Yo-Yo Ma, de 52 años, estará en Bogotá el próximo 14 de junio, en el Teatro Colón, para ofrecer un único concierto, como parte de su gira por América del Sur.

¿Cuál es su secreto para mantenerse siempre vigente? No sé. Creo que parte de mi interés en la música es que se trata de una de las mejores maneras que se inventó la gente para expresar su vida interior, cómo ama, cómo sufre, cómo ríe… eso me ha dejado descubrir mucha música grandiosa y muchas formas de expresión.

¿E ntonces, para usted, la música es una labor más que artística, de humanidad? Sí. La música no representa individuos, sino comunidades, sociedades, eras… ¿Es esa la razón para su permanente experimentación musical? Claro que sí. Ha sido un interés permanente, porque me da la oportunidad de viajar. Cada vez que voy a un lugar nuevo, no necesariamente grandes ciudades, busco un sitio en el que la gente abra sus hogares y sus corazones… Además es el pilar ideológico de su proyecto Silk Road (la Ruta de La Seda, para unir musicalmente a Oriente y Occidente )… Absolutamente. Me gusta pensar que muy profundo, en cualquier lugar, encuentras rastros del resto del mundo. No es solo música, es la gente. El ideal de tocar un instrumento es que trascienda la técnica. La música no es física. Es un poder, en el sentido de que te permite crear memoria… momentos que te permitirán lograr que la gente se detenga en el tiempo.

Es usted un hombre muy espiritual… Tal vez, pero no creo… me gusta beber (risas)… pero no en exceso… ¿Cómo maneja la fama? La fama es como una ilusión… es como el dinero… puede ser buena y mala a la vez. Debes tener mucho cuidado con ella.

¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar en el cine? Fascinante, porque hacer una película es un arte muy diferente. No es como dar un concierto o grabar un CD. Además, participas en un grupo de gente mucho más grande… y en ese equipo, siempre se busca una audiencia muy diferente a la que solo le interesa la música. Es una forma de entender cómo se cuenta una historia mediante diferentes perspectivas y medios.

Usted nació en París y vive desde niño en Nueva York, además es de padres chinos ¿cómo lo influenció artísticamente esa mezcla cultural? Eso me forzó a conocer muchos puntos de vista culturales, desde muy temprana edad. A cada país le gusta pensar que es el mejor. Francia, China, Estados Unidos… Por eso, desde los 9 ó 10 años estoy pensando ‘¿Cuál de estas personas está diciendo la verdad?’ O todos están diciendo la verdad que conocen. Así que lo mejor fue escucharlos a todos y tomar algo de cada uno.

¿Cómo fue la experiencia de tocar la música de Piazzola? ¡Oh, Dios mío! –dice, seguido de una larga pausa y un suspiro– Fue la experiencia más excitante y devastadora de mi vida. Es una música muy poderosa. El tango es una música increíblemente primaria, pero increíblemente bajo control… Tienes la tensión de la devastación en diferentes formas.

Para usted no existen límites, dentro de la música… Esos límites solo están en nuestra imaginación. Creo que deliberadamente necesitamos crear murallas en nuestra mente, para ser capaces de prevenirnos de pensar que el mundo está totalmente en caos. Pero para entender el mundo y su gente e ir más allá, tienes que derribar esos muros, de otra manera, no podrás crecer como ser humano.

Arhivo EL TIEMPO.

VIDA DE GENIO Yo-Yo Ma nació en París el 7 de octubre de 1955. Comenzó a interpretar el violonchelo a los 4 años y a los 5 dio sus primeros conciertos. Por ese entonces, su familia, de origen chino, se trasladó a Nueva York.

Cuando tenía 8 años se presentó en la televisión de E.U., bajo la dirección de Leonard Bernstein. A los 15 tocó con la orquesta de Harvard Radcliffe.

Son legendarias sus grabaciones de las suites para Cello solo de Bach.

Participó en las bandas sonoras de películas como ‘El tigre y el dragón’, ‘Memorias de una geisha’ y ‘Siete años en el Tíbet’.

Ha recibido varios premios, entre ellos, algunos Grammy, y ha grabado más de 50 álbumes. En 1991, recibió un doctorado honorario de Harvard.

ELTIEMPO.COM Escuche apartes de esta entrevista con Yo-Yo Ma, uno de los grandes intérpretes del violonchelo, en la sección de Música.

‘‘No hay barreras en la música. En Kazajstán toqué con un grupo de rock. Me divertí muchísimo ”.

Yo-Yo Ma, el mejor violonchelista del mundo