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¿La revolución bolivariana extendida?

Uno de los propósitos globalizantes de Chávez es el de exportar la revolución bolivariana y extenderla allende sus fronteras, sobre todo hacia los países vecinos. Y por lo menos en lo que hace a Colombia es evidente que, desde el punto de vista práctico, Norte de Santander y Santander son –entre otros– dos departamentos expuestos y permeables a dicha infiltración.

03 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Y no tanto porque no haya capacidad de neutralización –la que por lo demás poco existe– sino porque dos mandatarios de tales regiones son de alguna manera chavistas. Si no desde el punto de vista ideológico, sí por lo que encarnan como caudillos en sus zonas. Por lo que proyectan y políticamente pretenden. Y porque tienen su propia popularidad.

Aludo en primer término al alcalde de Cúcuta, Ramiro Suárez, uno de los principales promotores del Cúcuta Deportivo, que como se sabe ha sido la revelación de la Copa Libertadores, y al parecer vinculado al equipo no solo por mística sino también accionariamente. Sin embargo, informes investigativos de los medios regionales lo involucran con supuestas alianzas con grupos de autodefensa y, por conversaciones interceptadas de comandantes paramilitares del Bloque Catatumbo, en las que mencionan su nombre, tales ‘paras’ temen que Ramiro Suárez haya tenido igualmente vínculos con las Farc-EP y, una vez en el poder, beneficiara a estas y no a las Auc.

Personaje, pues, inescrutable ya que, según declaración de Mancuso, la injerencia paramilitar en las administración local incluyó el pago de mil millones de pesos para los servidores públicos que hacían parte de una ‘nómina paralela’ extensiva a altos funcionarios de la Fiscalía de Cúcuta, el Ejército, la Policía y el DAS.

Por otra parte, tuve ocasión de conocer a Hugo Heliodoro Aguilar, ex coronel de la Policía nacido en Suaita y actual gobernador de Santander. De Aguilar se sabe que fue jefe del Bloque de Búsqueda de Medellín y que inclusive podría haber sido el oficial que finalmente dio de baja a Pablo Escobar.

Aguilar también ha sido denunciado por contrincantes políticos de recibir presunto apoyo de paramilitares en la campaña que lo llevó a la Gobernación.

Es un hecho su estrecha cercanía con el movimiento Convergencia Ciudadana, que tiene y mueve plata a raudales. Figura controvertida y amenazada, no ha ocultado que su objetivo es llegar a la Presidencia de la República. ¡Sí, señores! Odiado por Vanguardia Liberal y ciertas élites bumanguesas, tal rechazo lo compensa con el respaldo de otros medios, incluyendo emisoras y la televisión regional, al igual que El Frente, que dirige Rafael Serrano Prada. Como mandatario seccional fue enfático en rechazar la determinación del Gobierno Nacional y su Ministro de Defensa de retirar de la Policía a 12 generales, por considerar que se cometía más de una injusticia con varios de ellos al decretárseles esa especie de ‘muerte civil’ después de tantos años de lucha por llegar a la cúspide.

Mi impresión, con todo respeto, es que Horacio Serpa no las tiene todas consigo en su respetable propósito de alcanzar la gobernación de Santander.

El ex coronel Aguilar no solo tiene candidato propio, Dídier Tavera, sino que su influencia es grande a lo largo y ancho del departamento, al igual que su receptividad. En eso no conviene equivocarse. Serpa es visto como todo un patriarca, pero si Aguilar se le atraviesa, quitándole a aquel el apoyo de importantes sectores del conservatismo, su triunfo puede verse embolatado y en todo caso no tan holgado como aparece hoy.

Dirán que poco y nada tienen que ver los presuntos vínculos del paramilitarismo del alcalde Suárez y el gobernador Aguilar y el andamiaje bolivariano de Chávez. Pero intuyo que –independientemente de ello– hay algo por ahí larvándose, anidándose, y que algún símil existe entre dichas personalidades con la forma de hacer política que predica el Presidente de Venezuela, al fin y al cabo también ex coronel. ¿O será que estoy loco?.

D’ARTAGNAN