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FORO DEL LECTOR

03 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Un asesino en la zona Señor Director: El problema de la falsificación de la glicerina utilizada en medicamentos y jarabes, al cual se refiere su editorial ‘Un asesino en la zona’ (02-06-07), obedece principalmente a la falta de controles farmacológicos, inspecciones y certificaciones. Michael L. Bennis, una autoridad en el tema, considera que dadas las enormes cantidades de la sustancia distribuida en todo el mundo, las muertes y enfermedades causadas sin diagnóstico deben contabilizarse por cientos de miles. Particularmente en medios en donde no existen planes de vigilancia y prevención coherentes y los recursos de investigación son precarios, como en nuestro caso.

Carlos Quintero, M. D.

Cali.

Razones de las marchas Señor Director: El análisis de su editorial ‘¿Más plata para quién?’ (31-05-07) es correcto, pero no cambiará la posición de las directivas de Fecode y de sus afiliados. Que no es otra que crearle obstáculos al Estado y presionarlo con paros para que mejore la bolsa de sus ingresos. Sin merecerlo, porque lo que sí es grave en materia educacional en Colombia es la poca capacidad de muchos profesores para educar, tanto en lo privado como en lo público, a nuestros hijos, tan pobres en ortografía y en la historia de su nación.

Simón Vargas Mariño Bogotá * * * * Señor Director: La marcha de educadores el miércoles fue gigantesca. Los padres y los maestros ven que a un renglón como la educación no se le puede hacer recortes, que es lo que finalmente pasará. ¿Sabe cuánto gana un profesor rural, lejos de su familia, que tiene que hacer largas caminatas diarias, sin oportunidad de seguirse capacitando? ¿Conoce las condiciones en que estudian muchos niños, los pupitres, los tableros, los patios de recreo? ¿Sabe cuántas escuelas y colegios cuentan con una biblioteca? Si amenazan con recortarles, tienen derecho a la protesta, eso sí sin exponer a los niños.

Luis Eduardo Rocha Bogotá.

Ni salud, ni pensión Señor Director: Lucero, de 31 años, es madre cabeza de familia con dos hijos pequeños y recorre las calles de Bucaramanga vendiendo empanadas puerta a puerta.

Pedro, de 48 años, con esposa y 3 hijos menores, repara sillas de mimbre de casa en casa en Cartagena. Con gran esfuerzo logran separar cada mes los 52.000 pesos de la cuota para la EPS que garantiza su acceso y el de su familia a los servicios de salud. A partir del primero de julio, el Ministerio de la Protección Social los obligará a afiliarse a un fondo de pensiones, so pena de no poder cotizar a servicios de salud. Lucero, Pedro y miles más no tienen la remota posibilidad de conseguir los 59.300 pesos mensuales para cotizar a pensión, que seguramente nunca lograrán. Miles de familias quedarán ahora desprotegidas en salud y se presentará una masiva migración del sistema contributivo al subsidiado. El Gobierno debería revaluar esta medida.

Augusto Ramírez Rivero Cartagena * * * * Señor Director: La obligatoria e inconstitucional ‘pensión’ para trabajadores independientes, si quieren salud, debe ser reconsiderada. Atenta contra la libertad individual. ¿Y si muere alguien a quien no le alcanzó para la pensioncita? Cubrir la salud ya es un esfuerzo. Colgarle la pensión que no quiere o no tendrá es un error grave. Pocos serán los ‘cuchos’ sobrevivientes que puedan cobrar.

Juan Manuel Díaz Azuero.

El Estado de Derecho Señor Director: Entre los pilares de un Estado de Derecho está que quien comete un crimen sea investigado, enjuiciado y sancionado. Las propuestas del Gobierno, desde la primera versión de la Ley 975, pasando por la de excarcelar a cientos de guerrilleros, hasta la búsqueda de una fórmula para rebajar las sanciones a los culpables de la ‘parapolítica’, van contra este principio fundamental.

No hay Estado de Derecho sin sanciones para crímenes. No lo hay cuando se cambia la ley cada vez que caen mal las consecuencias de su aplicación. No se pueden aceptar las propuestas que profundizan la impunidad, que ha hecho tanto daño al país.

Ana Barrios.

El injusto veto de la Fifa Señor Director: Comparto lo expresado en su editorial ‘Fútbol: alturas y bajeza’ (02-06-07). El deporte es una profesión para atletas, no para políticos.

Aquellos están capacitados para competir en cualquier condición climática, aun influenciada por la altura. El nivel del mar conlleva otra clase de riesgos, superados por una preparación física extraordinaria. Y el hecho de que Colombia, Perú, Ecuador y Bolivia (donde se juega a diario) sean excluidos de un tajo por la Fifa deja mucho que pensar. El límite de los 2.500 es un veto injusto para quienes son capaces de afrontarlo en la cancha o en las graderías de los estadios.

Germán Riveros Valderrama Elizabeth (New Jersey, E.U.) * * * * Señor Director: La medida de la Fifa de no permitir juegos de campeonatos de fútbol a más de 2.500 metros de altura no es otra cosa que el desquite del señor Blatter, hoy reelegido, por las duras palabras que pronunció el presidente Uribe cuando aquel descalificó la candidatura de Colombia a sede del mundial.

Blatter es una especie de emperador del deporte más popular del mundo, que mueve miles de millones de dólares al año. Es más importante que muchos jefes de Estado. ¡Es más peligroso tener una desavenencia con ese señor que tenerla con Bush! Guillermo Orjuela Bermeo * * * * Señor Director: Es triste que algunos comentaristas deportivos estén compungidos porque Coldeportes se haya pronunciado contra el veto de la Fifa y que digan que contra sus determinaciones no se puede hacer nada. Por actitudes como esas es por lo que el país no progresa, pues difunden poca autoestima, culto a la desconfianza y la idea de que somos nacidos para perder. Que lean un poco de historia sobre pueblos que se levantaron de la ruina total y hoy vuelven a ser protagonistas de talla mundial (Japón, Alemania, Corea y, de algún modo, México).

Jorge Aldana * * * * Señor Director: El ejercicio y la altitud se asocian con un descenso de la oxigenación hacia los tejidos del ser humano. Quienes adolecen de alguna enfermedad respiratoria se quejan de limitaciones en la tolerancia al ejercicio, y si esto ocurre con un deportista, su rendimiento no podrá ser afortunado. Si fue este el aspecto que se tuvo en cuenta para excluir a Bogotá de los eventos de la Fifa, habría que atenerse a exámenes clínicos de los futbolistas que garanticen que su función cardiorrespiratoria es óptima.

Otra cosa será si esta determinación mueve grandes sumas de dinero en favor de la Fifa.

Gerardo Bastidas Figueroa, M. D.

San Juan de Pasto * * * * Señor Director: Otra arma poderosa: que los países afectados se desafilien de la Fifa y de la Conmebol.

Jaime Castro