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Protéjase de las infecciones

Son tan antiguas como la humanidad y lo paradójico es que, a pesar de los avances científicos, aún se mantienen las que han existido. Las enfermedades infecciosas siguen siendo una amenaza para la vida en el mundo. La muestra es que según la Organización Mundial de la Salud causan 13 millones de muertes al año y una de cada dos de ellas se producen en países en desarrollo como Colombia.

02 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Sólo en la próxima hora, 1.500 personas morirán de una enfermedad infecciosa, de ellas el 55 por ciento corresponde a menores de 5 años de edad y los demás son adultos en edad laboral.

Si bien es cierto que unas ‘mejoran’ con las condiciones de salud pública, otras se perpetúan, como la tuberculosis, y aparecen nuevas, como la influenza aviar. El médico Carlos Álvarez, presidente de la Asociación Colombiana de Infectología, sostiene que entre los factores que inciden en esto están las bacterias que se vuelven resistentes a los antibióticos por su uso descontrolado y la creencia en que las vacunas son solo para los niños, cuando hay enfermedades en los adultos que pueden causar la muerte, como es el caso de la neumonía.

OJO CON LOS ANTIBIÓTICOS Antes se creía que las bacterias se podían controlar por ejemplo en los hospitales, pero hoy ni siquiera eso es posible.

Se calcula que 14 mil personas en el mundo mueren cada año luego de ser infectadas por microorganismos adquiridos en hospitales y que son resistentes a los medicamentos disponibles. Según la Organización Mundial de la Salud el 60 por ciento de las infecciones intrahospitalarias son causados por este tipo de agentes.

En la actualidad, la resistencia bacteriana es un problema de salud pública mundial. Se ha encontrado que ciertas bacterias como el staphylococcus aureus, son resistentes a la mayoría de los antibióticos. En Colombia, este microorganismo se encuentra entre los más frecuentes en pacientes hospitalizados, especialmente en Unidades de Cuidado Intensivo.

Y precisamente para que esto no suceda se deben tomar medidas. Para el médico Ernesto Martínez, presidente del VIII Congreso Colombiano de Enfermedades Infecciosas, Resistencia bacteriana: problema de sa lud pública, que culmina hoy en Bogotá, la prevención debe ser una prioridad.

“Para empezar, debería haber un programa de control de antibióticos para así usarlos con prudencia. Los antibióticos se formulan en los consultorios pero en ocasiones no son necesarios. Eso sin contar con que se venden libremente a los que se automedican- a pesar de las restricciones- y son los mismos técnicos de las farmacias quienes los promueven. Esas prácticas han terminado por convertir enfermedades como la cistitis, la otitis y la faringitis, entre otras, en males menos sensibles a los antibióticos y los de hace algunos años, ya no sirven para curar esas infecciones.

A eso, Álvarez añade que la adherencia al tratamiento con antibióticos también es indispensable y por eso debería ser una estrategia mundial. Las mismas medidas deberían aplicarse en el tratamiento de los animales y en la agricultura.

POR MEJORES CONDICIONES A diario los seres humanos están expuestos a contraer infecciones, a falta de prevención.

Precisamente, según Álvarez, entre esos mecanismos está mejorar las condiciones de vida de la población, eso incluye vivienda, agua potable y hacinamiento.

Los desplazados, capítulo aparte, por ejemplo, no solo son más vulnerables a las infecciones sino que sus movimientos pueden llevar enfermedades a otras zonas.

Eso sin contar con que no toda la población tiene acceso a los medicamentos, lo que hace que en ocasiones no se siga el tratamiento o se deje a medias.

A INMUNIZARSE AL CÁNCER.

SE PREVIENE. De muchas enfermedades que antes se consideraban sin relación con las infecciones, como el cáncer, ahora se sabe que son el resultado de infecciones crónicas. El cáncer cervicouterino, por ejemplo, está asociado a la infección por el papilomavirus humano, para el cual se acaba de descubrir una vacuna efectiva, si se aplica en la adolescencia o antes de tener una vida sexual activa. En este caso, la vacuna previene el cáncer, no la infección.

Según Martínez, también están los casos de las hepatitis B y C, que pueden producir cirrosis, hepocarcinoma y cáncer de hígado, al que está expuesto más del 6 por ciento de la población mundial.

Los linfomas se han asociado también a infecciones frecuentes, como aquellas producidas por el virus de Ebstein Barr.

Las vacunas no son solo para niños Creer que las vacunas son asunto de niños es un error. Aunque esa es la percepción general, hay enfermedades en adultos que causan la muerte. “La neumonía, por ejemplo, en mayores de 60 años aumenta el riesgo de problemas del corazón y de riñón. Así que esa población debería vacunarse contra el neumococo”, recomienda el infectólogo Carlos Álvarez.

Todo depende de factores como la edad, las enfermedades, el tipo de trabajo que se desempeñe (una profesora debería vacunarse contra la varicela) y para el caso de las mujeres, de si están embarazadas.

Lo cierto es que, para Álvarez, todo adulto debería aplicarse los refuerzos de tétano, difteria, fiebre amarilla y tener las vacunas contra la influenza, el meningococo y la hepatitis B, que como el VIH es de transmisión sexual y sanguínea.

“A pesar de la necesidad, el concepto de vacunar adultos no ha tenido comprensión desde el gremio de la salud, se concibe como algo opcional, de lujo, por eso cuando una persona mayor de edad se acerca a preguntar por las vacunas que le hacen falta, se encuentra con que no las cubre el POS”, concluye el infectólogo Martínez.