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Robo de carros no da tregua

Una evaluación del comportamiento del hurto de vehículos durante los tres primeros meses del 2007 demuestra que se presenta un leve, aunque preocupante, incremento en la frecuencia de este delito, frente al mismo periodo del 2006.

02 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Según cifras de la Federación Colombiana de Aseguradores, Fasecolda, en el primer trimestre del 2006 las compañías aseguradoras reportaron 1.266 hurtos, mientras que en el mismo período del 2007 esa cifra fue de 1.339.

Lo anterior significa un aumento del 5,8 por ciento y las ciudades mas afectadas por este flagelo son Barranquilla, Cali y Medellín.

Existen estadísticas, como las de la aseguradora Colseguros, sobre vehículos hurtados en Bogotá durante los dos últimos años, en las que se observan ciertas tendencias.

Por ejemplo, los días en que más se roban carros son los martes y los viernes, mientras que los de menos frecuencia son los sábados y los domingos.

En cuanto a las horas del día, los delincuentes prefieren entre las 10 y las 12 de la noche para hacer sus fechorías y se dan un 'descanso' entre las 2 a.m. y las 8 a.m.

De las 22 localidades de Bogotá, los sitios en los que con mayor frecuencia se presenta el hurto de automotores son Usaquén, Kennedy, Engativá, Barrios Unidos (7 de Agosto), Teusaquillo y Chapinero.

En las localidades de Usaquén predomina la modalidad de halado, debido en parte a que los propietarios estacionan en la calle mientras entran a un bar o un restaurante. En la localidad de Kennedy, por otro lado, predomina el atraco a vehículos de servicio público.

Varias modalidades Según datos de la Dijín, presentados por un estudio sobre hurto de vehículos contratado por el Ministerio del Interior, las modalidades de robo más frecuentes son el halado y el atraco en proporciones iguales, con el 49 por ciento cada una. Hay un pequeño porcentaje que corresponde a las modalidades de sustancias tóxicas y suplantación de autoridad.

Esa cifra es un poco diferente a la presentada por Asopartes, que considera que el 63 por ciento de los carros robados corresponde a la modalidad de halado, el 32 por ciento a la modalidad de atraco, y el 5 por ciento restante al empleo de sustancias tóxicas.

Un estudio de Asopartes revela que las marcas que más se roban, en su orden, son Chevrolet, Mazda y Renault. Lo anterior coincide con dos variables. Una es que estas tres marcas están entre los cuatro principales vendedores de carros en el país y que las tres son los únicos ensambladores en Colombia.

Al parecer, no existe una preferencia de los delincuentes por un color determinado. Dice Tulio Zuloaga, presidente de Asopartes, que “según el color, no tenemos estadísticas y parece ser que no es relevante, ya que los carros hurtados en un alto porcentaje son desguazados para negociar sus partes, sin importar el color”.

La otra percepción es que son hurtados con mayor frecuencia los vehículos particulares que tienen un modelo equivalente en taxi. Zuloaga agrega que “sí es verdad que un carro, por tener un modelo equivalente en taxi, es más propenso a que se lo roben ya que el servicio público tiende a comprar más partes usadas que nuevas”.

Una cifra reveladora de Asopartes es que el mercado negro de carros mueve 650 millones de dólares al año, entre repuestos, contrabando y autos que se roban y los llevan a la frontera. Además, el estudio afirma que el negocio del desguace de vehículos es 20 por ciento más lucrativo que robar y vender un carro entero.

Un delito poco castigado El hurto de vehículos es uno de los principales delitos que se cometen en Colombia. Esta acción afecta directamente el patrimonio económico de las personas y por tal razón tiene un gran impacto social.

El código penal colombiano tipifica la conducta como hurto calificado cuando se comete sobre el carro en sí o sobre sus partes esenciales.

Los delincuentes involucrados en estas acciones son bandas que incurren simultáneamente en otros delitos tales como receptación, falsedad marcaria, fraude procesal, falsa denuncia, falsedad en documento público y privado, lavado de activos, concierto para delinquir y otros, que son en últimas los que les agravan la situación jurídica.

Dice un oficial retirado de la Policía Nacional que los delincuentes no tienen respeto por la vida humana, pues el 90 por ciento de las víctimas que se resisten al robo son asesinadas o heridas.

Así, a pesar de la magnitud y el daño económico, físico y sicológico que se le hace a la víctima, en la actualidad las penas para este delito son de tan solo cuatro a ocho años en prisión (modificado, Ley 890 del 2004) y pueden variar si hay circunstancias de agravación o atenuación.

Tales circunstancias incluyen el daño a la propiedad privada, amenaza y atentado contra la vida y la integridad de la persona, secuestro, lesiones, agresión y, en repetidas ocasiones, violación u homicidio.

Los delincuentes pueden llegar a negociar sentencias anticipadas o buscar un favorecimiento en la sentencia de la pena, y con ello logran condenas mínimas, que no guardan proporción con la naturaleza del delito. Según la policía, a un criminal de estos a veces se le da casa por cárcel y desde allí sale campante a seguir delinquiendo.

Las ciudades con más robo de vehículos son, en orden descendente, Bogotá, con 4.819 carros en el 2006; le sigue Cali, con 3.117; y en tercer lugar está el área metropolitana de Medellín, con 2.914 vehículos hurtados ese mismo año.

Hay que tener en cuenta que en Bogotá se queda entre el 48 y el 50 por ciento de todos los carros vendidos en el país.

El total de hurtos en Colombia durante el 2006 fue, según Asopartes, de 19.588 unidades.

Durante el primer semestre del 2007 el índice subió en un 6 por ciento respecto al 2006.

‘‘Sí es verdad que un carro con modelo equivalente en taxi es más propenso a que se lo roben, pues el servicio público tiende a comprar más partes usadas que nuevas”.

Declara Tulio Zuloaga, presidente de Asopartes, en un estudio suyo.

Roban de distintas formas .

Halado: ocurre cuando se deja el vehículo estacionado en la vía pública, en parqueaderos o al cuidado de un extraño. Mediante llaves maestras, ganzúas o grúas, los delincuentes aprovechan el descuido del propietario para llevarse el vehículo. Esta modalidad se presenta con cierta frecuencia en conjuntos residenciales y a veces tiene que ver con miembros de bandas que viven dentro de los mismos conjuntos y así pueden estudiar mejor las rutinas y los hábitos de sus víctimas.

Atraco: este tipo de hurto se lleva a cabo por medio de la fuerza y a veces mediante armas de fuego. Generalmente, para interceptar a la víctima los delincuentes utilizan vehículos de gran potencia o motos, le cierran el paso para hacerla detener, la bajan del carro y la suben en otro vehículo.

Después la despojan de sus objetos de valor mientras le dan vueltas por la ciudad, lo que se conoce como ‘paseo millonario’. Las autoridades consideran esta modalidad como una de las más peligrosas, ya que los asaltantes tienen contacto directo con la víctima y eso aumenta la probabilidad de lesionarla e incluso asesinarla.

Empleo de sustancias tóxicas: los delincuentes normalmente utilizan esta técnica en bares, discotecas y lugares públicos. Los hampones escogen a sus víctimas y, mediante señuelos como mujeres atractivas, les ofrecen una bebida previamente preparada con algún tipo de sustancia. Así, la persona queda indefensa y entrega sus objetos personales, el vehículo y en algunos casos es llevada a su lugar de residencia, donde le terminan de hurtar sus pertenencias. Las principales sustancias utilizadas son la escopolamina, las benzodeacepinas y los gases anestésicos.

Autorrobo: el objetivo de esta modalidad es el lucro del propietario del vehículo mediante la defraudación a las compañías aseguradoras. El dueño del vehículo asegurado lo vende a compradores de buena fe, lo entrega a bandas delictivas, o simplemente lo desaparece; posteriormente instaura la denuncia por el hurto del vehículo y presenta la reclamación ante la aseguradora.

CÓMO ACTÚAN LOS HAMPONES.

Si usted no quiere ser parte de las estadísticas de este delito, recuerde que lo mejor es prevenir. Los delincuentes siempre tienen un plan, no dejan nada al azar y en general los ataques tienen la siguiente preparación: Identificación de la víctima: por lo general escogen a personas distraídas, aquellas que transitan por el lugar y la hora en que la banda puede actuar sin ser detectada por las autoridades, o a quienes tienen el vehículo que el ladrón necesita. Hay que anotar que muchas veces los ladrones ya tienen el pedido de un ‘cliente’ para cierto modelo, marca o color específicos, y cuando lo encuentran comienzan a hacer trabajo de inteligencia sobre la víctima, hasta que dan el golpe. Este proceso puede durar unos minutos o varios meses.

Vigilancia: la banda evalúa el entorno para tomar el riesgo de atacar, verifica horarios, rutas y si la víctima usualmente viaja acompañada.

Planeamiento y ataque: los ladrones cuentan con la información suficiente para realizar el ataque y escogen el día, la hora, el lugar, el arma, la forma de aproximación y el plan de escape. Las bandas bien organizadas cuentan con un fondo de varios millones de pesos por si necesitan sobornar a alguien durante su huida.

Ataque: el delincuente ejecuta su plan de las formas mencionadas anteriormente (halado, atraco, etc.). En esta etapa es poco lo que la víctima puede hacer. En caso de hurto por atraco, las autoridades recomiendan dejar que se roben el carro y tratar de conservar la vida y la integridad física y sicológica.

Fuentes: Fasecolda, Colseguros y Liberty.