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ANDI BAIZ Poseído por el cine

Andi Baiz está ojeroso y pálido. Tiene una barba de días y la mirada inquieta de quien ha estado bajo mucha presión en los últimos tiempos. “Es que lleva tres años de cabeza en Satanás”, explica el escritor Mario Mendoza, compadeciendo al joven cineasta, que acaba de llevar su novela al cine.

01 de junio 2007 , 12:00 a.m.

“Y es que así debe ser un artista. Full time (tiempo completo) en lo que hace. En esto no se permiten aguas tibias”, agrega Mendoza, durante una charla que sostuvieron los dos, de literato a cineasta, frente a estudiantes de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, de Bogotá, hace unos días.

A pesar del estado físico deteriorado de Andi, su sonrisa es perfecta y contagiosa. No podía ser de otra manera, cuando la crítica le ha augurado la mejor de las suertes, no solo a su Satanás (que se estrena hoy), sino a su carrera cinematográfica, que recién empieza.

No obstante su creciente popularidad, Andi era un desconocido en el cine nacional. “Esa era mi preocupación cuando comencé a buscar inversionistas para esta película –comenta Andi–, que nadie me conocía. Por eso, realicé el corto Hoguera, muy por el tono de Satanás, para que los posibles productores vieran de lo que era capaz”. Y así fue. Y de nuevo lo logró, porque Hoguera fue escogido para participar en la Semana de la Crítica del Festival de Cine de Cannes, que acaba de finalizar en Francia.

Usted trabajó en E.U. en algunas películas grandes… En 1995 viajé a Nueva York, para estudiar cine. Allí viví ocho años.

Trabajé en la producción de varios cortometrajes, pero mi primera pasantía la hice en Vidas al límite (Bringing Out The Dead), de Martin Scorsese. Con él hablé solo una vez, cuando me metí a su trailer a llevarle unos documentos. Además, gracias a esa película pude, por primera vez en mi vida, poner el ojo en una cámara Panavision. Yo era asistente del departamento de arte. Luego, trabajé en Zoolander, una película con Ben Stiller. También busqué, en NY, locaciones para María llena eres de gracia.

¿Cómo lo marcó eso? Cuando uno comienza a hacer cine, solo piensa en volverse artista. Todo estudiante peca de eso. Estar en esas producciones me aterrizó y me enseñó que lo más importante es el oficio, tener el lenguaje claro, las reglas claras… y que el oficio de un director va más allá, hasta rodearse del equipo ideal.

Si había comenzado allá ¿por qué se devolvió para iniciar su carrera como director? Eso es extrañísimo. Se supone que E.U. es el país de las oportunidades.

Sin embargo, uno en NY se hace parte del sistema, en el cual lo único que importa es cómo pagar la renta del mes siguiente. Y para poder lograrlo hay que hacer de todo, muchas veces, poco cine. Por eso, decidí devolverme para Colombia, en donde las oportunidades son menores, pero tendría más tiempo para hacer mis películas. En NY éramos peces pequeños en pecera grande. Aquí somos peces medianos, pero en una pecera más chica.

¿Cuáles son sus recuerdos más lejanos de su gusto por el cine? A los cuatro años vi Mandrake. También recuerdo que el papá de Rodrigo Guerrero –su amigo del alma, fórmula cinematográfica y su productor– tenía una enciclopedia del cine. Yo me la pasaba, a los 7 años, viendo las fotos de la Bardot, de Drácula, de King Kong… y me decía: ‘yo quiero hacer parte de ese mundo’.

¿Cuál es el cine que le gusta, como director y como mero cinéfilo? Soy un director narrativo, admiro mucho las películas de Antonioni. Es magistral, pero le llega a muy pocas personas. Por eso, prefiero el modelo de Scorsese, que le llega a más gente, pero a la vez es de autor. El cine, en últimas, es un arte popular. Me gustaría hacer un tipo de cine con visión propia, pero más para las masas.

¿Qué lecciones le dejó ‘Satanás’? Me reafirmó la idea de que siempre hay que tener un buen equipo humano rodeándolo a uno. Está sobredimensionado el oficio de director, que en últimas es el fruto de un buen equipo. También me enseñó a tener confianza en mí mismo.

¿Ha recibido propuestas para dirigir? Cuando en Los Ángeles se proyectó Satanás, recibí varias de agencias especializadas. Firmé con una de ellas y ya me llegó un guión interesante, que estoy discutiendo con los productores. Eso sí, mi primera condición fue que no me iría a vivir a Hollywood, que me quedaba en Colombia para hacer cine, porque este sí es el país de las oportunidades.

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‘‘El cine, en últimas, es un arte popular. Me gustaría hacer un tipo de películas con visión propia, pero más para las masas.

Andi Baiz, director de ‘Satanás’.