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Por fin hay más plata para ciencia ¿Alcanzará para ser competitivos?

ACLARACIÓN EL PASADO PRIMERO DE JUNIO EN EL PRIMER PLANO (1-2) SE PUBLICÓ UN GRÁFICO CON LAS UNIVERSIDADES TOP EN INVESTIGACIÓN. QUEREMOS ACLARAR QUE ESA INFORMACIÓN CORRESPONDE A DATOS DEL AÑO 2006. En el 2008, por primera vez en la última década, el presupuesto del Instituto Colombiano para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (Colciencias) superará los 140.000 millones de pesos, muy superior a los 81 mil millones que recibió este año y cuatro veces más de lo destinado en el 2005. (VER CUADRO: LAS 10 UNIVERSIDADES TOP EN INVESTIGACIÓN)

01 de junio 2007 , 12:00 a.m.

El insólito monto, anunciado por Planeación Nacional (DNP), hace parte de un paquete de 585.000 millones para fortalecer la investigación, desarrollo e innovación hasta el 2010. “Después de 10 años con recursos realmente escasos, este es un gran mensaje del Gobierno”, dice Rafael Hurtado, director del Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (OCyT), conformado por 7 universidades , el DNP, Fedecafeteros y Colciencias.

Lo mismo piensa el director del Departamento de Investigación de la U. de los Andes, José Luis Villaveces, para quien el presupuesto del 2008 se alimentará enteramente con recursos de la Nación . En 1996 (el último pico), recuerda el ex director del OCyT , una parte significativa del dinero provino del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Esta vez se trata de $ 140.000 millones, una fortuna si se tiene en cuenta que equivalen a lo que costó el corredor de TransMilenio sobre la Autonorte o lo que mueven al año los implantes de silicona.

No obstante, si se mira la parte del Producto Interno Bruto (PIB) que el país invierte en investigación y desarrollo (entre 0,3 y 0,5 por ciento), lo cierto es que Colombia está lejos de los líderes regionales.

Según el semanario británico The Economist, en el 2003 Colombia compartía con México el puesto 44 del mundo en este rubro, con 0,4 por ciento del PIB.

Por encima estaban Venezuela (0,46), Chile (0,7) y Brasil (1,04 por ciento).

“Los recursos económicos son un problema serio. Incluso si alcanzáramos el 1 por ciento del PIB en el 2010 (meta del Gobierno), estaremos a una distancia grande de los competidores”, opina el rector de la U. Nacional, Moisés Wasserman .

En tiempos de crisis, señala este químico, los gobiernos colombianos suelen recortar la inversión en ciencia. Justo lo contrario de lo que han hecho naciones asiáticas que hoy son potencias económicas.

Villaveces respalda la comparación: “En 1960 las cifras macroeconómicas de Corea eran muy parecidas a las de Colombia. Hacia 1970 no teníamos doctores, y los surcoreanos formaban 5.000 al año . Ellos hicieron un esfuerzo en ciencia, tecnología y educación; ahora tienen un país desarrollado y nosotros no ”.

Para Eduardo Posada, presidente de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (Acac), ONG que representa a los investigadores, el problema radica en la falta de mecanismos estables de financia miento, que se traduce en inconsistencia a la hora de asignar recursos para Colciencias.

“Los instrumentos de financiación de la Ley 29 de 1990 (que busca fomentar la investigación científica y el desarrollo tecnológico) no funcionaron”, admite el director de Colciencias, Francisco Miranda.

“Esta discusión es tonta” , lamenta el genetista Emilio Yunis. Según él, Colombia debe invertir más del 2 por ciento del PIB ya si quiere hacer ciencia. “La idea es crear excedentes económicos mediante la investigación y no esperar a que se den para invertirlos en esta área, como pasa ahora”, añade.

El camino para lograrlo podría ser prestarle más atención al sector privado en el desarrollo tecnológico del país.

Las cifras hablan por sí solas. Según una encuesta de la Cámara de Comercio de Bogotá, el 51 por ciento de las empresas manufactureras de la capital y Cundinamarca no innova.

Los centros de desarrollo tecnológico del departamento (incluidos los de Bogotá), creados pa ra fomentar la productividad, son prácticamente desconocidos para estas empresas: apenas el 2 por ciento acude a ellos.

Todo esto se traduce en un magro 6 por ciento de exportaciones colombianas con algún contenido tecnológico, frente al 12 por ciento de Brasil, 20 de México y la cifra récord de 36 por ciento que ostenta Costa Rica, derivada en buena medida de las dos plantas que tiene allí Intel (fabricante de chips) y que generan la quinta parte de todas las exportaciones ticas.

“Aquí no se ha tomado en serio la producción de conocimiento, y en eso hemos fracasado todos”, concluye Miranda, director de Colciencias. Vea algunos de los estudios mencionados sobre salud y ciencia.

LOS CINCO INVESTIGADORES DE MAYOR RECONOCIMIENTO Según Colciencias, estos investigadores tienen mayor productividad y patentes registradas. Además, sus investigaciones son referenciadas en el exterior.

Manuel Elkin Patarroyo, médico de la Nacional. Se especializa en la identificación de moléculas para desarrollar vacunas. Creador de la Fun.

Instituto de Inmunología de Colombia.

Bernardo Gómez Moreno, físico de la U. de Bonn (Alemania). Se especializa en física experimental de altas energías.

Es profesor titular del Departamento de Física de la Universidad de los Andes.

Elizabeth Castañeda, licenciada en microbiología y bacteriología de los Andes. Es subdirectora de investigación del Instituto Nacional de Salud. Se especializa en el neumococo.

Jesús Orlando Rangel, biólogo de la Nacional. Especialista en palinolagía (ciencia que reconstruye ambientes en la escala del tiempo). Trabaja en el volumen 5 de la serie Colombia Diversidad Biótica.

Jairo Quiroga Puello, químico de la U niversidad de Kharkov (Ucrania). Su línea de investigación se basa en los compuestos con posible actividad biológica, como antitumorales y antihongos.

Investigación, con el acelerador a pesar de todo Las cifras lo dicen. Colombia está más interesada en la investigación de lo que estaba en la década pasada. Hay 11 veces más grupos registrados de los que había en 1991, ocho veces más jóvenes formándose como investigadores que en 1995 y 11 veces más becarios, pagados por Colciencias, haciendo maestrías y doctorados que hace cuatro años.

Las líneas de análisis también se ampliaron. Se siguen investigando enfermedades tropicales, pero también las raras como la Cadasil, tipo de demencia descrito en 1997, que tiene su grupo más grande de pacientes en Francia.

Así mismo, se piensa en cómo conservar las lenguas aborígenes y criollas, y a la vez cómo el mundo puede aprovechar mejor la energía solar, o cómo debe prevenir los desastres que causan los rayos que se dan en las lluvias.

Pero aunque hay más colombianos capacitándose para hacer investigación, los que entienden del tema aseguran que faltan muchos. El país tiene 277 investigadores por cada millón de habitantes, mientras que Chile duplica esa cifra. “Y la población es la mitad de Colombia”, anota el ex director de Colciencias Felipe García.

En Latinoamérica, los únicos que están por debajo son Ecuador, Perú, Bolivia, Uruguay y Paraguay. “Y ni punto de comparación con Brasil o México”, agrega García.

A este déficit de científicos habría que sumarle el tema de ‘la rosca’: investigadores que se unen para defender sus intereses y para que los pocos recursos disponibles no salgan de su círculo.

Eso dejó entrever, el año pasado, Hugo Vega, director del proyecto de investigación de la Universidad Nacional sobre el síndrome de Roberts, una extraña enfermedad que produce enanismo y, a veces, labio y paladar hendidos.

En su momento se dijo que las amenazas que lo sacaron del país, junto con siete estudiantes, provenían de las autodefensas. La hipótesis suponía que los ‘paras’ la habían emprendido contra Vega, miembro del primer equipo colombiano que logró clonar un gen humano, por el papel que podría desempeñar en la identificación de cadáveres enterrados en fosas comunes.

“Desde hace 15 años, otros tres grupo de la universidad hacen ese tipo de estudios. Los únicos que no nos dedicábamos a eso éramos nosotros. Yo no soy activista político, por eso creo que el beneficiado con esto puede ser un colega...”, denunció el científico.

Investigadores que estudian en el exterior señalaron que colegas que viven aquí les han contado que hay privilegiados y que las palancas políticas sirven para acceder a los recursos. “Eso no es cierto. Al ser limitados los recursos, se seleccionan los mejores proyectos por convocatoria”, aseguró en su momento el entonces viceministro de Educación Superior, Javier Botero.

“Lo que sucede es que hay grupos que históricamente han hecho asimétrica la investigación creando polos en Bogotá y, desde hace unos años, en Antioquia, Valle y la Costa Atlántica. No es posible tener equidad; siempre habrá élites científicas”, opinó García.

Esa aristocracia del saber está en las universidades, la mayoría públicas, porque son las instituciones que más investigan (85 por ciento del total).

El 15 por ciento restante corresponde a centros creados con presupuesto privado y del Gobierno, y –en un pequeño porcentaje– a iniciativas empresariales.

Estudios que son ejemplo en el país Estudios sobre enfermedades poco comunes que afectan a los colombianos (pero que también se padecen en otras partes del mundo), alimentos clonados que podrían ser resistentes a virus, nuevos tipos de animales para el consumo humano y control de ácaros que producen alergias son una pequeña muestra del tipo de investigaciones que se están realizando en Colombia.

Solo en Colciencias hay reconocidos (por resultados concretos) 1.734 grupos que hacen estudios en diferentes áreas. La mayoría investigan en ciencias sociales, que son los que estudian los conocimientos tradicionales (lengua, medicina, etc.). Les siguen los de salud pública (medicamentos y trabajo en prevención) y los de ciencias básicas. Por ejemplo, desde hace cuatro años, investigadores de la U. de Antioquia y del Centro Cardiovascular del Oriente (Bucaramanga) buscan una conexión entre cadasil, que causa demencia, y los padecimientos cerebrovasculares .