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BARRIDA A CULTIVOS DE AMAPOLA EN EL SUR DEL TOLIMA

Esperanza Páez Tolima 7 días La Policía Antinarcóticos le declaró la guerra a los cultivadores de amapola en el Tolima. Tras ocho operaciones Zafiro ha erradicado 702 hectáreas del cultivo y muy pronto una flotilla de aviones y helicópteros despegará con el objetivo de destruir 210 hectáreas más. El año pasado destruyeron 249 hectáreas y este año 416.

21 de septiembre de 2004, 05:00 am

La aspersión es coordinada desde la base de Antinarcóticos en Neiva. Desde allí, la Policía Nacional ha desplegado toda su estrategia de erradicación de cultivos ilícitos en el sur del Tolima y el mismo departamento Huila.

Esta guerra declarada, en la que además participa el Ejército, las avionetas de aspersión han ingresado a zonas como Chaparral, Rioblanco y Planadas, donde antes era casi imposible entrar.

El general Luis Alberto Gómez Heredia, quien en el año 2000 entregó el comando de Policía del Tolima y hoy es el director nacional Antinarcóticos, dice que la estrategia comenzó el 2003, cuando se detectaron que 453 hectáreas de amapola en el Tolima.

En ese momento las cifras eran alarmantes. En Anzoátegui había 60 hectáreas; Ataco, 20; Ibagué, 63; Planadas, 62; Rioblanco, 83; Roncesvalles, 39; Rovira, 69; Santa Isabel, 49, y Venadillo, 8 hectáreas.

De esas 453 hectáreas, las operaciones zafiro 2, 3 y 4 permitieron la aspersión de 249,75. Es decir, casi el 55 por ciento del área sembrada en amapola. Los cultivos estaban en jurisdicción de los municipios de Planadas, Chaparral, La Herrera, San Antonio, Rioblanco y Anzoátegui.

a fumigación con glifosato tiene una efectividad del 95 por ciento en la amapola y del 91 en la cocadice el general Gómez Heredia.

En la operación Zafiro 2, desplegada entre el 17 de marzo y el 30 de abril, se erradicaron 107 hectáreas. La operación Zafiro 3, se llevó a cabo entre el 20 de julio y el primero de agosto, se erradicaron 106,76 hectáreas. En la Zafiro 4, realizada entre el 13 y el 31 de diciembre, se erradicaron 35,99 hectáreas.

El alto oficial afirma que quedaron pendientes 204 hectáreas por erradicar en el 2004.

En el 2004 la estrategia incluía tres operaciones Zafiro adicionales. En la primera, entre el primero y el 14 de enero, el resultado es de 68,58 hectáreas asperjadas. La segunda se implementó del 12 al 17 de abril y tuvo un cubrimiento de 207,42 hectáreas. La última operación fue entre el 20 de julio y el 18 de agosto. En total las operaciones de fumigación llegaron a 416,81 hectáreas.

En octubre de este año, la Policía nuevamente enviará sus aviones de fumigación al sur del Tolima. El objetivo será 210 hectáreas, que son producto de la siembra y resiembra.

Según el coronel acompañar del coronel Henry Gamboa Castañeda, jefe del área de erradicación, después de que se asperja y se logra una efectividad en la erradicación, los narcotraficantes vuelven a sembrar y lo están haciendo dos veces por año. En un mismo lugar pueden sembrar una o dos cosechas más, asegura Gamboa.

Las fumigaciones a la amapola se hacen cuando la planta ha florecido y la cosecha está próxima a producir. De esta manera, dice Antinarcóticos, se asegura que los pilotos identifiquen los cultivos.

Y las quejas qué? Las aspersiones aéreas para control y erradicación de cultivos ilícitos en Colombia han generado quejas de las comunidades rurales por los efectos del glifosato en las zonas boscosas y en los cultivos de pan coger.

En el 2002, según la Policía Antinarcóticos, recibió 17 quejas en el Tolima; en el 2003, sólo 2, y en el 2004, van 5.

El coronel Henry Gamboa Castañeda dice que desde el 2002, se han rechazado siete quejas, han sido admitidas seis, hay solicitud de información para 17 y cuatro están en revisión.

Normalmente, las quejas son presentadas por daños en cultivos de pan coger, ya que los agricultores intercalan la amapola con los cultivos lícitos, afirma el coronel Gamboa.

Hay agricultores que dicen que el químico les quemó los cultivos, pero esto hace que se rechacen las quejas, porque el mismo Consejo Nacional de Estupefacientes, a través de la resolución 0017 para la atención de quejas, establece dentro de las causales de rechazo, cultivos ilícitos dentro de los cultivos de pan coger. Si se evalúan los daños y se justifican, se compensa, señala Gamboa.

Programa de desarrollo alternativo del Plan Colombia valientesi Victoria Restrepo, directora del programa Familias guardabosques, está convencida de que los chaparralunos son unos valientes al defender el programa de las familias guardabosques en el sur del Tolima, programa al que también pertenece Rioblanco.

Y no es para menos. Estas comunidades tienen que enfrentar directamente la presión de los grupos al margen de la ley que se oponen al desarrollo de programas social y a la desaparición de los cultivos ilícitos.

Familias guardabosques es un programa que entrega un incentivo de cinco millones de pesos por año (el año que entra serán solo 3.600.000) a las familias que quieran erradicar la amapola, mediante solicitud de ingreso. Segundo, es un acompañamiento técnico ambiental y social y tercero, un proyecto productivo.

El programa lo veo bieni , le dijo Restrepo a Tolima 7 días. En agosto, este programa cumplió un año y aunque ha tenido problemas de verificación por parte de la Naciones Unidas, debido a que las Farc impiden llegar hasta las zonas donde estaban los cultivos de amapola. A este programa están vinculadas 3.249 familias.

Restrepo dice que el 21 por ciento de los recursos que se entregan en este programa llega a las mujeres. Esa fue la idea del presidente Alvaro Uribe, porque las mujeres son más organizadas. Claro que ahora ya dio una orden perentoria de que todos los recursos lleguen a manos de las mujeres.

Lo más importante, dice la funcionaria, es que Chaparral, otrora santuario de la amapola, es una región donde hay presencia guerrillera, pero donde las familias han empezado a diversificar sus cultivos.

Crisis campesina abonó la amapola La amapola hace su aparición en el Tolima, de manera dispersa, entre los años 1984 y 1989. Luego, entre 1990 y 1995, se convierte en un fenómeno generalizado que involucra a más de 20 veredas de Planadas de manera significativa.

El estudio de los investigadores, José Jairo González y Luis Hernando Briceño, del colectivo civil Mama Coca, indica que más que la crisis del café, el aspecto determinante fue la crisis de la economía campesina.

En la década de los noventa la reconversión del paisaje motivada por la amapola se expresa en la sustitución del bosque en 1.257 hectáreas (el 60 por ciento), de rastrojos en 706 hectáreas (el 34 por ciento) y de cultivos agrícolas en 143 hectáreas (el 7 por ciento). En total, 2.106 hectáreas fueron sustituidas, con un costo importante sobre el bosque y los rastrojos.

En relación con el área agrícola sustituida, es decir 143 hectáreas, su magnitud no es desdeñable, por cuanto la actual frontera agrícola es de aproximadamente 322 hectáreas. Esto significa que la sustitución de alimentos representa en una perspectiva presente algo así como el 44 por ciento de la actual frontera agrícola.

Tal proporción es la medida de la reducción en la producción local de alimentos que en su momento fue compensada con importaciones de los mismos desde otras localidades y regiones.

En síntesis, a partir de 1990, y luego de la irrupción de la amapola, la colonización aumentó drásticamente, con promedios anuales de tala de bosques y rastrojos de hasta 2.000 hectáreas año. Esta situación se mantiene más o menos hasta 1996, momento de crisis de la amapola ocasionado por las recurrentes fumigaciones aéreas y por la tendencia declinante del precio del látex.

Si para 1994, los cálculos oficiales sobre el área de cultivos de amapola en la región sur tolimense ascendía a 5.124 hectáreas, lo que corresponde al 25,4 por ciento del total nacional. En 1998, aunque se redujo sensiblemente el área de siembra por efectos de la fumigación, es de cerca de 3.000 hectáreas, aumentó la participación al 38,5% del total nacional.

Las fumigaciones sucesivas desde 1992 que, en el decir de las gentes de la zona han sido más de ocho de gran despliegue, condujeron a la reducción del área sembrada, de manera intermitente.

Sin embargo, la dinámica que se generó con las fumigaciones es que después de cada una de ellas, los cultivadores dispersaron más sus cultivos de amapola. Es decir, cultivaron lotes más pequeños y menos concentrados, más alejados de los sitios de producción de alimentos y en sitios de mayor pendiente, para hacer menos efectiva la fumigación.

De ahí que la reducción del área sembrada se muestre intermitente y poco efectiva, si se tiene en cuenta que es un proceso de casi una década.

En resumen, según los investigadores, si bien las fumigaciones han coadyuvado a la reducción del área sembrada, bien por el daño de los cultivos o bien por disuasión, el fenómeno económico aparejado de disminución de los precios al productor fue también un elemento desestimulante sobre la actividad amapolera.

Area cultivada 2004 Municipios Hectáreas Planadas 50 Chaparral 40 Rioblanco 120 Total: 210 Fuente: Policía Antinarcóticos Nota: Cifras estimadas al 1 de agosto de 2004.

Cultivos de amapola 2003 Municipios Hectáreas Anzoátegui 60 Ataco 20 Ibagué 63 Planadas 62 Rioblanco 83 Roncesvalles 39 Rovira 69 Santa Isabel 49 Venadillo 8 Total 453 Fuente: Policía Antinarcóticos Nota: Cifras al 27 de junio de 2003.