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LA ECONOMÍA CRECIÓ 2,23

Cuando todo el mundo esperaba una caída, la economía colombiana repuntó a 2,23 por ciento en el segundo trimestre del año, con lo cual se confirmaron los pronósticos de analistas y gremios que anticiparon un mejor desempeño en ese período. (VER GRAFICA: CRECIMIENTO ECONOMICO)

31 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

Cuando todo el mundo esperaba una caída, la economía colombiana repuntó a 2,23 por ciento en el segundo trimestre del año, con lo cual se confirmaron los pronósticos de analistas y gremios que anticiparon un mejor desempeño en ese período.

(VER GRAFICA: CRECIMIENTO ECONOMICO).

Los sectores que explican buena parte del crecimiento son construcción, agricultura, servicios sociales, comunales y personales - ver gráfico- .

Paradójicamente, ese buen comportamiento estuvo acompañado por un aumento persistente de la tasa de desempleo, (ver nota anexa) y un freno en las exportaciones, que en el mismo mes cayeron 8,3 por ciento.

Para el decano de Economía de la Escuela Colombiana de Ingeniería, Eduardo Sarmiento, buena parte del crecimiento revelado ayer por el Dane obedece a un efecto estadístico: en abril-junio no hubo el bache productivo de la Semana Santa, que este año se celebró en el primer trimestre, aunque reconoce que puede haberse presentado una pequeña recuperación de la demanda interna.

De hecho, la cifra de crecimiento para todo el semestre es de 1,37 por ciento, dato que muestra que la cosa es satisfactoria pero no es para hacer fiesta.

Juan José Echevarría, director de Fedesarrollo, señala que aunque el dato del 2,23 por ciento "es maravilloso" hubiera preferido ver las cifras espectaculares del agro, los servicios sociales, comunales y personales e incluso de la construcción en sectores que el país conoce muy bien. Es decir, actividades cuya medición no es difícil, como la industria manufacturera.

"Los resultados no dejan de ser extraños", expresó. Y es que, de hecho, Fedesarrollo preparaba ese mismo día una revisión a la baja de las expectativas de crecimiento para este año, hacia el 0,8 por ciento.

A la baja.

Las expectativas de las autoridades económicas, la academia, el sector privado y los trabajadores sobre la evolución futura de la economía han sido revisadas siempre a la baja, puesto que la demanda internacional, incluida la de nuestros principales mercados de exportación como Estados Unidos y Venezuela, anda de capa caída, lo cual golpea la producción doméstica.

Iguales efectos negativos ha tenido la inseguridad generada por las acciones violentas de la guerrilla y los paramilitares, particularmente después del rompimiento de las conversaciones de paz en febrero, ya que no solo destruyen fuentes de trabajo sino que desaniman a las inversiones productivas.

El Gobierno, como ya se mencionó, estima que este año el crecimiento estará entre 1,2 y 1,5 por ciento, de acuerdo con la encuesta de expectativas realizada por el Banco de la República entre el 6 de julio y el 2 de agosto.

El propio ministro de Hacienda, Roberto Junguito, reiteró el miércoles ante el Congreso que el crecimiento podría ser este año ligeramente inferior al 1,5 por ciento previsto. Habló de 1,2 por ciento y se mostró preocupado por una caída en los recaudos de 2 billones de pesos por el bajo crecimiento.

Los sindicatos lo ubican en el 1,2 por ciento y las cadenas de grandes almacenes en 1,8 por ciento.

En esas estimaciones no alcanzaron a tenerse en cuenta el respaldo que por 30.000 millones de dólares dio el Fondo Monetario Internacional (FMI) a la agitada economía brasileña, que perturbaba a toda la región, ni el espaldarazo que ese mismo organismo hizo el jueves al programa económico del presidente Alvaro Uribe. Tampoco el apoyo crediticio ofrecido por el Banco Mundial.

Las sombras.

Lo que es claro para los analistas es que esta luz de esperanza en la mitad del camino puede verse opacada, como tímidamente lo ha reconocido el Gobierno, por la aplicación del impuesto del 1,2 por ciento al patrimonio y la anunciada reforma tributaria.

Independientemente de esas consideraciones, lo cierto es que la construcción de edificaciones continúa con el papel estelar de los últimos tiempos: 20,87 por ciento de crecimiento en el segundo trimestre.

La inversión en obras públicas cayó cerca de 4 por ciento, debido al fuerte apretón fiscal que ya lleva varios años. De todas maneras, el total de la construcción registró un aumento del 8,75 por ciento.