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El gobierno del presidente Uribe Vélez en menos de treinta días a manejado varios temas que hacen parte de la agenda de prioridades de los colombianos, unos como propuestas y otros en proceso y que no pasan de ser anuncios.

30 de agosto 2002 , 12:00 a.m.

El gobierno del presidente Uribe Vélez en menos de treinta días a manejado varios temas que hacen parte de la agenda de prioridades de los colombianos, unos como propuestas y otros en proceso y que no pasan de ser anuncios.

El gobierno del presidente Uribe V é lez en menos de treinta días a manejado varios temas que hacen parte de la agenda de prioridades de los colo m bianos, unos como propuestas y otros en proceso y que no pasan de ser anuncios.

El caso concreto es el anuncio de formalizar los diálogos regionales, para el manejo de la guerra y la paz, lo cual esperamos sea parte de una política seria y responsable, así como lo esperan los secuestrados y sus familias, la población desplazada por el conflicto, los campesinos y toda la s o ciedad civil.

La variante de la descentralización de los acercamientos entre el Estado y las fuerzas en conflicto con éste, permite dos cosas bien importantes. De una parte, es empezar a darle responsabilidad a las regiones, ahora dentro del actual esquema, y posteriormente dentro del concepto de región producto del reordenamiento territorial, para que genere condiciones de gobernabilidad y corresponsabilidad entre los gobiernos regionales y la sociedad.

En segunda instancia, madurar un proceso de paz en medio de la diversidad de condiciones socioeconómicas que caracterizan las regiones en forma globalizada, es desatender prec i samente esas condiciones, que son causa y efecto del conflicto, haciendo casi imposible los acuerdos y si ellos se establecen, su implementación resultaría traumática.

Si bien el proceso debe nacer y crecer en las regiones, el Gobierno Nacional debe precisar procedimientos que sirvan para lograr una acción n a cional unificadora de metas y propósitos, para no caer en la desmembración o fraccionamiento de la unidad territorial y estatal, que es el otro extremo.

Sin apresuramiento pero con acciones inmediatas, los colombianos debemos aportar lo necesario para lograr acuerdos negociados y enterrar de esta manera el militarismo que empobrece al Estado y a los ciudad a nos, de una parte, y de otra, fomenta el narcotráfico.

*Psicopedagogo.